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PERCY BYSSHE SHELLEY
Hellas Introducción, traducción y notas de José Ruiz Mas
Centro de Estudios Bizantinos, Neogriegos y Chipriotas Granada


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6 ΜΕΜΟRIAS DE LOS PROTAGONISTAS DEL 1821
PERCY BYSSHE SHELLEY
Hellas Introducción, traducción y notas de José Ruiz Mas


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ΜΕΜΟRIAS DE LOS PROTAGONISTAS DEL 1821
PERCY BYSSHE SHELLEY
Hellas Introducción, traducción y notas de José Ruiz Mas
Centro de Estudios Bizantinos, Neogriegos y Chipriotas Granada 2021
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Memorias de los protagonistas del 1821 Directora de Serie Panagiota Papadopoulou Comité Científico Georges Contogeorgis, Dimitrios Drosos, Ioannis K. Hassiotis, Evanthis Hatzivassiliou, Christina Koulouri, Moschos Morfakidis Filactós, Encarnación Motos Guirao, Despoina Papadimitriou
DATOS DE PUBLICACIÓN Percy Bysshe Shelley: Hellas Introducción, traducción y notas de José Ruiz Mas No de la serie: 6 pp.: 138 1. Historia de Grecia moderna. 2. Fuentes de la historia de Grecia moderna 3. Teatro.
© Centro de Estudios Bizantinos, Neogriegos y Chipriotas © Grupo de Investigación “Estudios de la Civilización Griega Medieval y Moderna” HUM728 © José Ruiz Mas Maquetación: Jorge Lemus Pérez Ilustración de la portada: Percy Bysshe Shelley, retratado por Alfred Clint (1819) Contraportada: Detalle extraido de Grecia en las ruinas de Mesolongui de Eugène Delacroix Granada 2021 ISBN: 978-84-18948-05-3 Χορηγοί έκδοσης / Edición patrocinada por: Βουλή των Ελλήνων / Parlamento de Grecia Επιτροπή Ελλάδα 2021 / Comité Grecia 2021
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción total o parcial de la presente obra sin la preceptiva autorización.


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ÍNDICE Introducción ............................................................................................. 11 Hellas, un canto a la nación helena ............................................ 11 Shelley, poeta de la revolución y la libertad ................................ 12 Shelley en Inglaterra ................................................................... 13 Shelley en Italia .......................................................................... 17 Grecia, Shelley y su filohelenismo ............................................. 19 Hellas ...................................................................................................... 23 Dedicatoria .............................................................................................. 25 Prefacio ................................................................................................... 27 Prólogo de Hellas .................................................................................... 43 Hellas, obra teatral lírica ......................................................................... 55 Dramatis Personae .................................................................................. 55 Notas ..................................................................................................... 125 Nota sobre Hellas por Mrs Shelley ........................................................ 131


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INTRODUCCIÓN
Hellas, un canto a la nación helena Para la traducción de Hellas he usado The Complete Poetical Works of Percy Bysshe Shelley (London, New York, Toronto: Humphrey Milford Oxford University Press, 1940, reimpresión de la primera en 1907, págs.
441-77), editada por Thomas Hutchinson. Esta es fiel a la edición príncipe de Hellas de 1822 (London: C. & J. Ollier).
En mi edición de Hellas he incluido no solo la obra lírica completa, tal y como vio la luz en la primavera de 1822, sino además el “Prefacio” a la misma que escribió Shelley y el “Prólogo de Hellas” (que no llegó a terminar), el cual no apareció en la publicación original de 1822 pero sí en la edición que preparó Richard Garnett en Relics of Shelley (London: Edward Moxon & Co, 1862, 4-13) a partir de los manuscritos que se conservan en Boscombe Manor (ahora llamada Shelley Manor), mansión y finca sita en Dorset, propiedad de la familia durante la segunda mitad del siglo XIX.
Asímismo he incluido las ocho notas aclaratorias que el propio Shelley añadió a Hellas, así como la llamada “Nota sobre Hellas”, que escribió Mrs Shelley años más tarde. Para entonces la guerra de la independencia griega había llegado a su término. Shelley, por su prematura muerte en 1822, no pudo conocer el desenlace de la guerra de la independencia griega, pero su viuda se encargó de comentar el transcurso de los acontecimientos ocurridos en Grecia, Italia y el resto de Europa durante los años siguientes.
No he incluido sin embargo la lista de erratas (“Errata”) que envió Shelley a los editores Ollier el 11 de abril de 1822, aunque sí las he tenido presentes a la hora de traducir al español el original inglés.
He introducido notas aclaratorias a pie de página sobre aspectos de la vida, la obra poética y teatral, el texto en sí de Hellas y el contexto político, histórico y social del Shelley de los últimos dos años en Pisa, ciudad desde la que el poeta hacía un seguimiento apasionado de la revuelta griega de 1821 mientras redactaba Hellas.
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Ιntroducción
Shelley, poeta de la revolución y la libertad Percy Bysshe Shelley (1792-1822) era un poeta, dramaturgo e ideólogo inglés, una figura destacada entre los románticos británicos de la llamada segunda generación, entre los que se incluyen a Lord Byron, John Keats, Leigh Hunt, Mary Shelley y Thomas Love Peacock, pero no excesivamente conocida o valorada por el gran público. Sería su viuda la que prepararía concienzudamentelas ediciones de su poesía, prosa y teatro a partir de sus cuadernos, manuscritos, borradores, etc. Gracias a su labor como editora, Percy Bysshe Shelley alcanzó el lugar en el parnaso inglés que merece. Con todos los mencionados escritores Shelley mantuvo relaciones de amistad, de colaboración literaria y en el caso concreto de Mary Shelley, incluso de matrimonio. También mantuvo cierta relación de admiración y amistad en su juventud con alguno de los poetas de la primera generación, como Robert Southey.
El acerbado idealismo de la personalidad de Shelley se manifestó en la firme creencia de que se haría perentorio reformar la sociedad del momento y a la propia humanidad. Su poesía y sus panfletos ideológicos fueron sus principales formas de expandir sus ideas revolucionarias, reformistas e idealistas. Fue también un autor controvertido en una Inglaterra que no veía con buenos ojos las ideas liberales y radicales que intentaban expandir los románticos de la segunda generación, sobre todo Shelley, que, junto a Byron, fue clasificado como uno de los principales miembros de la escuela “satánica”. Gran Bretaña temía contagiarse del radical espíritu antimonárquico, anti-eclesiástico y anti-aristocrático, en general anti-statusquo procedente de la Revolución Francesa primero, más tarde, a principios de la década de los veinte del siglo XIX, de las revoluciones liberales que se dieron en gran parte de Europa y que parcialmente obtuvieron sus éxitos en primera instancia. En España la revolución de Riego de 1820 consiguió que el despótico Fernando VII jurase la Constitución liberal de 1812, aparcando durante el llamado Trienio Liberal de su reinado (182023) la aplicación del régimen absolutista. Las ideas liberales procedentes de España se difundieron en gran número de países occidentales, pero ya se respiraban en el ambiente. Las guerras napoleónicas habían dejado una Europa ávida de cambios políticos y sociales: Portugal, Francia, Inglaterra, los reinos y repúblicas independientes de la Península Itálica, Grecia (a la sazón parte del imperio otomano), Rusia, la Confederación Alemana, Noruega, los países balcánicos (también bajo dominio otomano), etc.
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Ιntroducción
Shelley en Inglaterra El extravagante comportamiento que se le atribuía al joven Shelley, primero en Eton, después en la universidad –“Mad Shelley” o “Shelley the Atheist” le apodaban sus compañeros de estudios– se debía a sus posturas combativas de rechazo a la política conservadora de la sociedad británica, sus costumbres inamovibles y distanciadas del pueblo llano, al imperio de la religión, así como en cuestiones más mundanas y escandalosas relacionadas con sus matrimonios y su creencia en el amor libre. Todo ello lo convertirían pronto en un personaje casi maldito en Inglaterra. Era además vigilado por sus actividades subversivas contra la monarquía británica de la casa de los Hannover (Jorge III y su hijo el Regente, que poco después se convertiría en Jorge IV), el parlamento, el ejército, la nobleza, la iglesia, etc. Su obra poética no era a la sazón ni excesivamente conocida ni valorada. Shelley se lamentó siempre de ello.
Por su propia ascendencia aristocrática (nieto de un barón y heredero del título y sus propiedades e hijo de un parlamentario), Shelley había sido educado en Eton, una de las instituciones educativas británicas más prestigiosas, pero su paso por esta fue traumático: por su aspecto frágil y gentil, por su vívida imaginación, por su escaso interés en participar en los juegos y en la violencia reinante entre los estudiantes y por su aislamiento voluntario para leer y disfrutar de la naturaleza el joven y sensible Shelley sufrió un constante acoso y burla de sus compañeros que contribuiría a desarrollar en él un acentuado sentimiento de oposición a la injusticia, a las figuras autoritarias (entre las que se incluían sus profesores, su padre y su abuelo) y una tendencia exacerbada a la búsqueda de la libertad. Shelley no congeniaba con las figuras masculinas de su familia, que no disimularon su vergüenza y rechazo ante los supuestos escándalos de faldas del poeta, sus aventuras de índole política y social, sus ideas radicales y su constante dependencia económica al no dedicarse a ocupación alguna que no fuera la literatura y el compromiso político y social desde una perspectiva rebelde y contestataria.
Shelley fue a la Universidad de Oxford: su interés estaba puesto sobre todo en el estudio de los experimentos químicos, la poesía, la filosofía y los clásicos grecolatinos. En aspectos religiosos se mostraba escéptico y anti-cristiano. Fue de hecho expulsado de la universidad en su primer curso por escribir un panfleto titulado “The Necessity of Atheism” (1811) 13


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Ιntroducción
[trad.: La necesidad del ateísmo] junto a su amigo y compañero de estudios Thomas Jefferson Hogg (1792-1862)1 y por negarse a responder las preguntas que las autoridades académicas le hicieron al respecto y por negarse a declarar que él no había participado en su redacción tal y como se le requería si no deseaba ser expulsado. En este alegato Shelley y Hogg proclamaban que no había forma racional o prueba alguna que demostrase adecuadamente la existencia de Dios.
De vuelta a Londres desde Oxford conoció a la joven Harriet Westbrook (1795-1816), a la que instruyó en el anti-cristianismo y ambos se escaparon a Edimburgo para casarse (1813). Shelley y su joven esposa, siempre tan faltos de recursos económicos por las desavenencias del poeta con su familia, se fueron instalando en varias localidades de Inglaterra y Gales.
Más tiempo pasaron en Irlanda, donde Shelley abrazó las ideas nacionalistas de los irlandeses, que aspiraban a la autonomía. Escribió y vendió panfletos propagandísticos de la causa irlandesa en los que animaba a sus habitantes a la rebelión contra la despótica Gran Bretaña y su rey. Ello le proporcionó no pocos quebraderos de cabeza y el constante seguimiento de sus subversivas actividades por parte de las autoridades políticas del estado.
A nivel psicológico Shelley oscilaba entre la cordura y el trastorno – parecía ver visiones y se sentía perseguido– y comenzó a consumir laúdano para aliviarse de sus dolores, sus temblores y sus miedos. Por esa época escribió su primer poema de relevancia, Queen Mab; a Philosophical Poem (1813) [trad.: La reina Mab; un poema filosófico], en el que se mostraba especialmente incisivo contra la religión y la moral. Es un poema en forma de cuento de hadas compuesto de nueve cantos que presenta una visión utópica del futuro de la humanidad. Mab,2 reina de las hadas, desciende a la tierra y separa el alma de Ianthe de su cuerpo dormido y 1
Hogg también fue expulsado de Oxford. Años más tarde, cuando Shelley ya mantenía relaciones con Mary, animó a su amigo a que tuviera un romance con ella. Hogg fue abogado de profesión tras estudiar en otra universidad, y, tras la muerte del poeta, por encargo de la familia Shelley, escribió los dos primeros volúmenes de la biografía The Life of Percy Bysshe Shelley (In Four Volumes. London: Edward Moxon, 1858) en la incidía en algunos aspectos negativos de su amigo de juventud. No satisfechos de la imagen que ofrecía de su antiguo compañero, la familia Shelley le retiró la confianza y no se llegaron a publicar los dos siguientes volúmenes.
Hogg tuvo dos hijos con Jane Williams, la esposa (de hecho) de Edward Williams, el amigo de Shelley que se ahogó con él en 1822.
2 Ya había utilizado Shakespeare a la Reina Mab en Romeo and Juliet [trad.: Romeo y Julieta] en boca del personaje de Mercutio/Mercucio (Acto I, escena iv).
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Ιntroducción
lo transporta a los confines del universo mientras interpreta sus sueños que tratan sobre el pasado, repleto de ejemplos de opresión, injusticias y sufrimiento ocasionados por los reyes, el comercio y la religión, al contrario de las imágenes referidas al presente y el futuro, que se perciben desde una perspectiva de regeneración y optimismo en que la humanidad podrá convivir en armonía tras conseguir la ansiada perfección.
Tras regresar a Inglaterra, Shelley se convierte en discípulo de William Godwin (1786-1836), un novelista y filósofo cercano a lo que hoy entenderíamos como anarquismo, escéptico hacia la institución del matrimonio, creyente del amor libre, dueño de una imprenta de escasas ventas y autor de An Enquiry Concerning Political Justice and its Influence on Morals and Happiness (1793) [trad.: Estudio acerca de la justicia política y su influencia en la moral y la felicidad]. Fue una obra muy admirada por Shelley debido al ataque frontal que Godwin hacía en ella a las instituciones políticas.
En casa de Godwin, que frecuentaba por su admiración y amistad con este, Shelley conoció a su hija Mary Godwin Wollstonecraft (17971851, luego Mary Shelley), joven de diez y seis años, hija también de la ideóloga y defensora de los derechos de la mujer Mary Wollstonecraft (1759-1797), fallecida de parto. A pesar de seguir casado (volvió incluso a repetir la ceremonia matrimonial con Harriet por si el ritual escocés no se consideraba válido en Inglaterra), Shelley comienza su relación con Mary.
Aprovechando un periodo de separación de Harriet, Shelley y Mary se exilian a Europa para esquivar el escándalo que esperan se les va a venir encima. Les acompaña en la escapada una hermanastra de Mary, Claire Clairmont (1798-1879), hija de Godwin y de su segunda esposa. El trío viaja por Francia (con visita al Mont Blanc), Suiza (con visita al lago de Ginebra), Alemania y Holanda, resultado de lo cual vio la luz el relato de viajes de Shelley y Mary titulado History of a Six Weeks’ Tour through a part of France, Switzerland, Germany, and Holland; with Letters Descriptive of a Sail Round the Lake of Geneva and of the Glaciers of Chamouni (publicado anónimamente en 1817) [trad.: Historia de una excursión de seis semanas por parte de Francia, Suiza, Alemania y Holanda; con cartas que describen el viaje en barco por el lago de Ginebra y a los glaciares de Chamonix].u Shelley, Mary, el bebé que acaban de tener y Claire Clairmont abandonan Inglaterra en 1816 –Europa está ya libre de la amenaza de Napoleón– en dirección a Suiza, instalándose junto al lago de Ginebra. Allí se reúnen 15


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Ιntroducción
con Lord George Byron (1788-1824), con quien Claire tiene un romance y una hija. En una noche tormentosa de verano Byron, Shelley, Mary y el Dr John William Polidori (1795-1821) pasan el tiempo de confinamiento por la intensa lluvia en Villa Diodanti, cerca del lago de Ginebra, leyendo historias alemanas de terror. Acuerdan crear cada uno de ellos una historia gótica original. De tal reunión salen The Vampyre (1819) [trad.: El vampiro], de Polidori, y la novela Frankenstein; or the Modern Prometheus (1818) [trad.: Frankenstein; o el moderno Prometeo], de Mary Shelley (aunque fue inicialmente publicada sin el nombre de la autora).
A finales de 1816 Shelley y Mary regresan una vez más a Inglaterra.
Fanny Imlay (1794-1816), medio hermana de Mary, se suicida. A continuación, también se suicida la propia Harriet, embarazada quizás por alguna relación con algún efímero amante, con el consiguiente escándalo en el que se ve envuelto su marido, Shelley, que es socialmente culpabilizado del trágico final de su esposa.
Shelley comienza a frecuentar la amistad del poeta y ensayista Leigh Hunt (1784-1859), coeditor de The Examiner, una revista periódica de espíritu radical y reformador. Hunt hace lo posible por dar a conocer la obra poética de Shelley, sin excesivo éxito. A pesar de su convencida oposición al matrimonio, el ahora viudo Shelley se casa con Mary. Por presión judicial de los Westbrooks, a Shelley se le niega la custodia de sus dos hijos habidos con Harriet: se le acusa de haber abandonado a su primera esposa, de querer imbuirr en sus desafortunados hijos sus ideas antisociales y de querer educarles como ateos.
Publica The Revolt of Islam (1817) [trad.: La revuelta del Islam], originalmente titulada Laon and Cythna; or the Revolution of the Golden City [trad.: Laon y Cythna; o la revolución de la Ciudad Dorada], poema épico al estilo de The Faerie Queene (1590) de Edmund Spenser. En ella los dos protagonistas inician una revuelta contra el déspota del estado ficticio de Argolis (recreación de un sultanato del imperio otomano). La obra es una parábola simbólica sobre el idealismo revolucionario y la necesidad de conseguir la libertad para los pueblos tiranizados, habiendo ya aprendido de los errores cometidos durante la Revolución Francesa.
Para poder publicar Laon and Cynthia sin provocar el previsible escándalo, Shelley se vio obligado por la editorial a borrar algunos pasajes de abierta crítica al cristianismo y toda referencia a la relación incestuosa existente entre los dos protagonistas, que eran hermanos y amantes. Shelley lo 16


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Ιntroducción
dejó como poema épico de corte revolucionario en el que demuestra su convencimiento de que solo el amor puede apartar a los seres humanos de sus aspiraciones sociales. Shelley hace uso del símbolo del viajero errante para expresar su concepto de historia y su creencia de que la violencia de los individuos procede de la desigualdad social. Debido a la frágil salud del poeta, real o imaginada, los Shelley, sus dos pequeños hijos, Claire y la hija tenida con Byron se trasladan todos a Italia. Shelley no volvería a pisar tierra inglesa nunca más.
Shelley en Italia Los Shelley y compañía abandonan Inglaterra en marzo de 1818 en dirección a Venecia. Allí se reencuentran con Byron. Los Shelley fueron cambiando de residencia cada cierto tiempo. Vivieron en Florencia, Roma, Pisa y pasaron asimismo breves temporadas en Livorno y Lucca. En Pisa, donde se establecieron con cierta vocación de permanencia duradera, Shelley creó a su alrededor el llamado Círculo de Pisa, grupo de intelectuales, poetas y exiliados políticos que se reunían con regularidad y en el que ejercieron una intensa labor espiritual, sobre todo en el fomento del filohelenismo, el arzobispo de Hungría Ignatius, también él exiliado político de Austria, cofundador en 1814 de la “Filomousos Etaireia” (“Sociedad de Amigos de las Musas”), y el conde Ioannis Antonios Kapodistrias, ministro de asuntos exteriores en Rusia.3 Entre los exiliados políticos que frecuentaban la compañía de Shelley destacaban Alexandros Mavrokordatos, antiguo dirigente de Valaquia; su tío, Ioannis Karatzas, que había sido el último hospodar de Valaquia, su hijo Constantinos y el italiano Vicenzo Gallina, miembro de la sociedad secreta de los Carbonari.
Fue en Italia donde Shelley alcanzó su esplendor literario. Publicó las obras teatrales The Cenci. A Tragedy, in Five Acts (1819) [trad.: Los Cenci.
Tragedia, en cinco actos], Prometheus Unbound (1820) [trad.: Prometeo liberado] y Hellas (1822). En The Cenci, supuestamente basada en un caso real ocurrido durante el pontificado de Clemente VIII, la joven Beatrice es ultrajada por su padre, verdadero monstruo de vicios y crueldades. Beatrice, 3
Society for Hellenism and Philhellenism. “Percy Bysshe Shelley, romantic English lyricist and prophet of the Greek Revolution”, https://www.eefshp.org/en/percy-bysshe-shelley-romantic-english-lyricist-and-prophet-of-the-greek-revolution/; 2020; consultado el 12/5/2021).
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Ιntroducción
su madrastra Lucrezia y su hermano Giacomo pagan a dos sicarios para que le den muerte. Son descubiertos y a pesar de la compasión que suscitan entre los ciudadanos, son finalmente todos ajusticiados. En Prometheus Unbound Shelley describe el sufrimiento de Prometeo, castigado para toda la eternidad por Zeus por haber enseñado a los humanos el uso del fuego.  Asimismo escribió otras obras, tales como Adonais (1821), elegía escrita en honor a John Keats, recientemente fallecido; The Triumph of Life (1821) [trad.: El triunfo de la vida], inacabada alegoría mística; Epipsychidion (1821),  un largo poema dedicado a Emilia, una joven y bella condesa italiana enclaustrada a la fuerza por el padre de la que se enamoró platónicamente el poeta, y A Defence of Poetry (1821) [trad.: Defensa de la Poesía], inacabado ensayo en prosa sobre la importancia de la poesía y el papel de legislador que, según Shelley, debían ejercer los poetas en el mundo.Durante el periodo comprendido entre 1819 y 1821 tradujo asimismo obras clásicas literarias y filosóficas griegas (de Homero, Eurípides y sobre todo de Platón), fragmentos selectos de dos obras de Calderón, El mágico prodigioso y La cisma de Inglaterra, así como varios poemas de Goethe, entre ellos Fausto. Naturalmente, fue durante su estancia en Pisa donde escribió Hellas (1822), la última obra que llegaría a ver publicada en vida.
Poco antes de cumplir los treinta, en julio de 1822, Shelley se ahogó en una tormenta en la bahía de La Spezia mientras navegaba en su barco de recreo “Don Juan”, al intentar regresar a Livorno. Su amigo Edward John Trelawny fue el encargado de comunicar la trágica noticia tanto a Mary Shelley (a quien entregó el corazón de su esposo) como a Jane, la esposa de Edward Williams. Los detalles de su muerte y la cremación en la playa de Viareggio del cadáver de Shelley los explica Trelawny en Recollections of the Last Days of Shelley and Byron (1858).4 La muerte inesperada del filohelénico Shelley animó a Byron a proseguir la lucha por la libertad de la nación griega. Byron viajó en 1823 a Grecia y allí encontró su muerte en 1824.
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London: H. Frowde, 1858.
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Grecia, Shelley y su filohelenismo Shelley no llegó nunca a pisar Grecia. En alguna ocasión su esposa admitió en su correspondencia que habían llegado a contemplar la posibilidad de trasladarse a alguna paradisíaca isla para cuando acabase la contienda entre griegos y otomanos. Con fecha de 8 agosto de 1821, mientras visitaba Ravena junto a Byron, Shelley escribía a su esposa sobre los rumores de revueltas en Grecia. Nada definitivo sabía aún al respecto, evidentemente: “We have good rumours of the Greeks here, and a Russian war” (Carta LIV, a Mrs Shelley, 1889: 153) [trad.: hay por aquí rumores bien fundados sobre los griegos, y una guerra rusa].5 El 14 de septiembre le comentaba a su amigo Horatio Smith por carta desde Pisa que “All public attention is now centred on the wonderful revolution in Greece” (Carta LIX, 1889: 157) [trad.: Toda la atención pública está ahora concentrada en la maravillosa revolución en Grecia]. Desde 1821, en pleno nervio revolucionario contra la tiranía y el despotismo, Shelley siguió de cerca la evolución de la contienda por la prensa tanto británica como griega esencialmente, así como por los informes que recibía por carta de los líderes de la causa griega que lo mantenían periódicamente informado. Shelley era especialmente crítico con Gran Bretaña (amén de otras potencias europeas), que prefieron adoptar una postura de no intervención en el conflicto greco-otomano, extremo que perjudicaba a los helenos. En octubre de 1821 le contaba epistolarmente a John Gisborne que estaba a punto de terminar Hellas: “I am just finishing a dramatic poem, called Hellas, upon the contest now raging in Greece – a sort of imitation of the Persae of Aeschylus, full of lyrical poetry” (Carta LX, 158) [trad.: Estoy ya terminando un poema dramático, titulado Hellas, sobre la contienda vigente en Grecia, una especie de imitación de Los Persas de Esquilo, repleto de poesía lírica]. Shelley falleció en 1822, por lo que no llegó a conocer el victorioso desenlace de la guerra de la independencia griega ni la futura participación de Gran Bretaña en favor de los griegos a partir de 1827. Para el 11 de abril de 1822, unos meses antes de su fatal accidente, le anunciaba desde Pisa a un anónimo amigo residente en París que tenía terminado Hellas (que describía como “a poem written on the 5
Shelley, Mary Wollstonecraft, ed. The Poetical Works of Percy Bysshe Shelley. Wih his Tragedies and Lyrical Dramas. To which are Added his Essays and Fragments, History of a Six Weeks’ Tour though France, Switzerland, Germany, and Holland; Letters from Abroad &c., &c.
A New Edition (London, New York, and Melbourne: Ward, Lock and Co., 1889).
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Ιntroducción
Greek cause last summer”, Carta LXIII, 160) [trad.: un poema escrito sobre la causa griega el verano pasado] pero que no sabía cómo hacerle llegar un ejemplar: “but I dare say, some fury of the Hades of authors will bring one to Paris (Carta LXIII, 160)6 [trad.: pero me atrevo a asegurar que alguna furia del Hades de los escritores le llevará a Vd. alguno a París].
Shelley tuvo un amplio conocimiento de la lengua, cultura, historia y literatura antigua griegas, por las que sintió una gran admiración.
Poseía ya un buen nivel de latín y griego durante sus años de estudios preuniversitarios,7 tal y como se atestigua en sus cartas de 1811 y 1812: en ellas aparecen frecuentes alusiones a personajes mitológicos, a Homero y a Sócrates. Pero fue a partir de 1812 cuando Shelley se puso a estudiar el idioma y su literatura con apasionamiento. Hizo pedidos por carta de libros en versiones originales y en traducciones de autores de la Antigüedad tales como Esquilo, Ptolomeo, Eurípides, Hipócrates, Pitágoras, Safo, etc., con la intención de leérselos ese mismo año de 1812 (Burriss, 1926: 346).8 En una lista que Mary Shelley elaboró de los libros que había leido su esposo en 1815, se incluyen autores como Hesíodo, Teócrito, Heródoto, Tucídides y Homero.9 Shelley declaró en multitud de ocasiones en su epistolario su más absoluta y rendida admiración por la literatura griega y las innumerables horas vertidas en su lectura y traducción. En 1819 exclamaba en una de sus cartas a su amigo John Gisborne: “Were not the Greeks a glorious people?”10 [Trad.: ¿No fueron los griegos ciertamente un pueblo glorioso?] 6
En la mitología griega se las conoce como “erinias” o “Euménides”. El término “furias” es el usado en la mitología romana.
7 En The Romantic Life of Shelley and the Sequel (London: Eveleigh Nash, 1911, 40), Francis Henry Gribble narra una anécdota apócrifa de Shelley ambientada en sus años de estudiante en Eton. Cuando Shelley se peleaba en una ocasión con uno de los niños que le acosaban, trató de autoconvencerse de su poderío físico y de su valerosa disposición para vencer a su rival recitando en voz alta un pasaje de alguno de sus héroes homéricos, con las consiguientes burlas de los que presenciaban la escena. Independientemente de la escasa veracidad de la anécdota, resulta demostrativa porque indica que entre sus compañeros el joven Shelley era ya tenido como un buen conocedor de la literatura griega.
8 Burriss, Eli Edward. “The Classical Culture of Percy Bysshe Shelley”, The Classical Journal, 1926, vol. 21, nº 3, 344-54.
9 The Life and Letters of Mary W. Shelley, de Mrs Julian Marshall, ed. London: Richard Bentley & Son, 1889, vol. I, 124.
10 The Letters of Percy Bysshe Shelley, de Roger Ingpen, ed. London: Sir Isaac Pitman & Sons, 1909, vol. II, 747.
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Ιntroducción
Involucrado ya de lleno en el filohelenismo durante 1821 y 1822, sobre todo por contacto con la comunidad de exiliados griegos en Pisa y por el inicio de la rebelión griega contra el dominio otomano, Shelley escribió Hellas, obra publicada en 1822, con el fin de recoger fondos para la causa de los sublevados, publicada en 1822. Mientras tanto Shelley no dejaba de leer obras clásicas. Insistía en no leerlas en traducción sino en su griego original. En una nota de Mrs Shelley a su amigo John Gisborne en noviembre de 1819, incluía la siguiente cita de su marido tomada de una carta escrita por él a una dama desconocida: What is a translation of Homer into English? A person who is ignorant of Greek need only look at ‘Paradise Lost’, or the tragedy of ‘Lear’ translated into French, to obtain an analogical conception of its worthless and miserable inadequacy.11 [Trad.: ¿Qué es eso de una traducción de Homero al inglés? Una persona que no conozca el griego no tiene mas que mirar al ‘Paradise Lost’ o la tragedia de ‘Lear’ en traducción al francés para hacerse una idea similar a lo devaluado y tristemente impropio que resultan.]
Tal y como atestiguan los amigos que convivieron con él en Italia, Shelley no dejó de leer la Biblia, las obras de Esquilo, Eurípides (Hipólito) y Sófocles (Electra, Filoctetes, Áyax), Homero y las obras de Platón, que tradujo con fruición.12 De hecho, las tragedias y comedias griegas fueron sus principales compañeras en su estancia italiana. El biógrafo de Shelley Dowden,13 tras consultar el diario de Mary Shelley, constata que en sus últimos meses de vida el poeta leyó Los Persas de Esquilo, Las nubes, Pluto y Lisístrata de Aristófanes, Teócrito, los diálogos con Sócrates recogidos por su discípulo Jenofonte en Memorabilia, etc., amén de otros clásicos latinos. Mary Shelley dixit, su marido le leía en voz alta pasajes de la Biblia, Sófocles y los evangelios, y para sí mismo, también en voz alta, 11
Ingpen, The Letters, 1909, II, 747.
Hunt, Leigh. The Autobiography of Leigh Hunt, with Reminiscences of Friends and Contemporaries. In Three Books. London: Smith, Elder and Co., 1850, vol. II, 21.
13 Dowden, Edward. The Life of Percy Bysshe Shelley. In Two Volumes. London: Kegan Paul, Trench & Co., 1886, II, 210 y 215. Tal biografía fue realizada por Dowden con la colaboración de Lady Jane Shelley, esposa del único hijo de Percy y Mary que llegó a ser adulto, Sir Percy Florece Shelley, y por lo tanto nuera del poeta. Es la biografía decimonónica más respetada de entre las escritas sobre P. B. Shelley.
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Ιntroducción
la Biblia y Sófocles.14 Mary intentó seguirle en sus estudios del griego.
Tuvo como profesor al príncipe Alexandros Mavrokordatos, futuro líder de la revolución griega.
El trágico epílogo de la vida de Shelley queda tristemente sellado mediante una clara evidencia de su interés por la literatura griega. Cuando se encontró el cuerpo sin vida de Shelley (junto a los de su amigo Edward Williams y el joven marinero que los acompañaba) se encontraron dos libros en sus bolsillos: uno de poemas de Keats y un otro de obras teatrales de Esquilo.
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Dowden, Life, II, 311-12.


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Hellas Obra teatral lírica


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Μάντις εἴμ ἐσθλῶν ἀγώνων1 – Edip. Colon2 A Su Excelencia el Príncipe Alexandros Mavrokordatos3 Antiguo4 Secretario de Asuntos Exteriores del Principado de Valaquia5 1
Trad.: Soy profeta de nobles combates.
Abreviatura de Edipo en Colono (Οἰδίπους ἐπὶ Κολωνῷ), tragedia de Sófocles (c. 406 a.C.), llevada a escena en el 401. Según Michael Erkelenz (“Inspecting the Tragedy of Empire: Shelley’s Hellas and Aeschylus’ Persians”, Philological Quarterly, vol. 76, nº 3, 1997, 313-37, 335), Shelley pudo haber leído Oedipus at Colonus en Sophoclis Dramata, ed. de Richard Francois Philipe Brunck, anotada por Freidrich Heinrich Bothe (London: J. Payne, Mackinlay and W. H. Lunn, 1806, reeditada en 1808).
3 Alexandros Mavrokordatos (1791-1865), anglicanizado como Alexander Mavrocordato, fue un estadista griego oriundo de Constantinopla, acaudalado, culto, políglota, masón, liberal, anglófilo y miembro de la sociedad secreta “Filikí Etería” (“Sociedad de Amigos”). Estudió en la Universidad de Padua. Su carrera política comenzó en 1812 como secretario de asuntos exteriores a las órdenes de su tío John George Caradja, Hospodar de Valaquia, hasta que ambos se vieron obligados a marchar al exilio en 1818. Establecido en Pisa, entabló amistad con Shelley y su esposa en diciembre de 1820. Mavrocordato daba clases de griego a Mrs Shelley y esta le daba clases de inglés. En carta a su amiga Mrs Maria Gisborne, Mrs Shelley calificaba a su profesor de griego como “amiable, young, agreeable and learned Greek Prince [who] comes every morning to give me a lesson of an hour and a half” (Angeli, Helen Rossetti. Shelley and his Friends in Italy.
London: Methuen & Co., 1911, 178) [trad.: un amable, joven, agradable y culto Príncipe griego [que] viene todas las mañanas a darme una clase de hora y media]. Mavrocordatos era el miembro más relevante del grupo de exiliados griegos del “Círculo de Pisa” que frecuentaban la compañía de los Shelley (178), del que formaban también parte el príncipe Caradja y la princesa Argiropoli.
Al estallar la insurrección griega en 1821, Mavrocordatos compró armas y un barco en Marsella y se trasladó a Grecia, donde ejerció un relevante papel en la creación del primer estado griego. Fue elegido en 1822 “presidente del ejecutivo” en la Primera Asamblea Nacional en Epidauro, hecho que le permitió redactar la primera constitución griega y convertirse en el líder de la nueva nación.
Fue su primer presidente, llegó a ser en varias ocasiones primer ministro y ya en su madurez tuvo otros varios puestos de relevancia de representación de su país en el ámbito internacional.
4 Durante la época en que conoció e intimó con el matrimonio Shelley, Mavrocordatos ya estaba exiliado en Pisa tras abandonar en 1818 su puesto como secretario de asuntos exteriores del Hospodar de Valaquia. Para más información sobre Mavrocordato y los Shelley, véase “Alexandros Mavrocordatos, Friend of the Shelleys”, de Herbert Huscher, en Keats-Shelley Memorial Bulletin, 16 (1965), 29-38.
5 El principado de Valaquia era de origen rumano, creado en el siglo XIII. Geográficamente se encontraba separado de la actual Bulgaria por el río Danubio. Su dirigente político desde el siglo XV hasta 1866 era el hospodar, príncipe o gobernante, pero siempre bajo el dominio otomano. Durante el periodo inmediatamente anterior a la sublevación griega, 1812-18, el hospodar era John George Caradja (1754-1844), exiliado en 1818 para evitar represiones otomanas, en Austria primero y en Italia después.
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Va dedicada la obra teatral Hellas6 como muestra imperfecta de la admiración, simpatía y amistad que le profesa el autor Pisa,7 1 de noviembre de 1821.8 6
Aparte de su primera publicación en 1822 (London: Charles and James Ollier), el poema se reeditó en varias ocasiones a lo largo del siglo XIX, a saber: The Poetical Works of Coleridge, Shelley, and Keats, de S. T. Coleridge, ed. (Philadelphia: Crissy & Markley, 1831); The Poetical Works of Percy Bysshe Shelley, de Mary W. Shelley, ed. (vol. 2, London: E. Moxon, 1839); The Poetical Works of Percy Bysshe Shelley, de Mary W. Shelley, ed. (vol. 2, Boston: Little, Brown and Company, 1862); Hellas: A Lyrical Drama by Percy Bysshe Shelley. The Choruses Set to Music by William Christian Selle (London: Spottiswoode, 1886); Hellas, a Lyrical Drama, de Thomas James Wise, ed. (Reprinted from the Original Edition of 1822. The Shelley Society’s Publications, 1886); The Poetical Works of Percy Bysshe Shelley, de Mary Wollstonecraft Shelley, ed. (London, New York and Melbourne: Ward, Lock and Co., 1889); The Complete Poetical Works of Percy Bysshe Shelley, de George Edward Woodberry, ed. (vol. 3, Boston: Houghton and Mifflin, 1892).
Durante el siglo XIX se tradujo al francés por Tola Dorian (pseudónimo de Kapitolina Sergueïevna Mestcherskaïa, 1839-1918), novelista y traductora francesa de origen ruso (Hellas, drame lyrique de Shelley, Paris: Alphonse Lemere, 1884) y por Félix Rabbe (1834-1900), ed. (Ouvres poétiques complètes. 2, Les Censi, Prométhé delivré, La Magacienne de l’Atlas, Epipsychidion, Adonais, Hellas, Paris: Albert Savine, 1887) así como al alemán (Percy Bysshe Shelley’s Poetische Werke in eninem Bande, Leipzig: W. Engelmann, 1844, trad. de Julius Seybt, ¿ - 1871).
Al español Hellas no se ha traducido en su totalidad nunca. Lo han sido Adonais, Defensa de la poesía, poemas sueltos en distintas antologías, Epipsychidion, Cartas a María Gisbourne y otros poemas, La necesidad del ateísmo e incluso la novela gótica St. Irvyne o El rosacruz, y en cuanto a obras lírico-dramáticas, lo han sido Prometeo liberado y Los Cenci, pero, hasta ahora, nunca Hellas. Véanse al respecto “The Reception of Shelley in Spain”, de Beatriz González, Santiago Rodríguez y Richard A. Cardwell, en The Reception of P. B. Shelley in Europe, de S. Schmid & M.
Rossington, eds. (London: Continuum, 2008, 97-110) y la recensión sobre la misma de Agustín Coletes Blanco (Atlantis, 32.2, December 2010, 131-36), asi la entrada de “Shelley, Percy Bysshe” de José Luis Chamosa en DHTE Diccionario histórico de la Traducción en España (U. de Barcelona, U. Pompeu Fabra y Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Gobierno de España, 2021, phte.upf.edu/dhte/ingles/shelley-percy-bysshe/, consultado el 2/5/2021).
7 Tras residir en Livorno desde 1818, Shelley y su esposa Mary llegaron a Pisa en 1820, donde se instalaron con intención residir allí durante un largo tiempo. Byron llegó a Pisa en 1821 por invitación de Shelley acompañado de su médico personal, el Dr Polidori. El llamado “Círculo de Pisa”, creado en 1820 por Shelley, incluía a escritores como Edward Trelawny, el poeta Leigh Hunt, el joven poeta irlandés John Taafe, Thomas Medwin (primo de Shelley), Edward Williams y su pareja Jane. En casa del matrimonio se reunían los poetas estables en Pisa y los que pasaban por la ciudad. Shelley, Hunt y Byron fundaron además el periódico The Liberal, de corta vida. En 1822, Shelley abandonó Pisa, trasladándose a Lerici. Semanas más tarde perdió la vida ahogado.
Más detalles, en Alan M. Weinberg, Shelley’s Italian Experience, de Alan M. Weinberg (London: Macmillan, 1991); en Shelley and his Circle, 1773-1822, de Kenneth Neill Cameron, Donald H.
Reiman y Doucet Devin Fischer, eds. (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1961-2002, especialmente los vols. 9-10, editados por D. H. Reiman y D. D. Fischer), y The Shelley-Byron Circle and the Idea of Europe, de Paul Stock (Houndmills: Palgrave Macmillan US, 2010).
8 Con anterioridad a Hellas, Shelley ya había escrito poemas dedicados a la exaltación de los
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PREFACIO El poema Hellas,9 escrito animado por los acontecimientos del movimientos revolucionarios o nacionalistas en la Europa de principios de la década de 1820.
En “Ode to Liberty” (1820) y “Ode to Naples” (1820), en imitación a las odas de Píndaro, intentaba animar a Gran Bretaña a involucrarse en la “gloriosa revolución” del Reino de las Dos Sicilias; en Oedipus Tyranus; or Swellfoot the Tyrant: A Tragedy in Two Acts (1820) [trad.: Oedipus Tyranus; o Piehinchado el Tirano: una tragedia en dos actos] pretendía hacer una defensa abierta del constitucionalismo británico, amenazado por aquellos días por las veleidades absolutistas (y matrimoniales) del nuevo (e infame) rey Jorge IV (1762-1830), en imitación del Lisístrata de Aristófanes. Con Hellas Shelley pretendía apoyar la lucha por la independencia griega, para lo cual se inspiró en Los Persas, tragedia de Esquilo (Erkelenz, 1997: 313). La obra de Esquilo es una tragedia, sin duda, pero cabe preguntarse: ¿hasta qué punto se puede consider Hellas como “tragedia”? El espíritu de la obra del inglés es el propio de una celebración, una visión optimista de la probable independencia de Grecia (Erkelenz, 1997: 318-19); si acaso, el elemento trágico (no consumado aún) existiría para los otomanos y su sultán. De todas formas, se conoce bien la cronología de la confección de Hellas por alusiones a ella en el epistolario de Shelley y por entradas de diarios de amigos contemporáneos. Desde agosto a noviembre de 1821, mientras escribía Hellas, Shelley estuvo plenamente entregado al estudio y a la lectura, así como al seguimiento por la prensa de los acontecimientos revolucionarios en Italia y en Grecia sobre todo. Durante esta época sus principales lecturas fueron la Biblia (especialmente los libros de Isaías, Jeremías y Ezequiel), de la cual encontramos hasta sesenta referencias en el poema, así como Platón, Esquilo, Virgilio, Calderón, Shakespeare y poesía de sus contemporáneos Byron y Keats sobre todo (Angeli, 1911: 115)..
9 Hellas, ejemplo de obra teatral épica, caracterizada por su carencia de división en actos y escenas, consta de 1099 versos. Podría decirse que es un híbrido formado por elementos poéticos y dramáticos (Van Kooy, Dana. Shelley’s Radical Stages. Performance and Cultural Memory in the Post-Napoleonic Era, London: Routledge, 2016). El título fue idea del teniente Edward Williams (1792-1822), el cual, junto con su bella esposa Jane (por la que Shelley sentía una verdadera infatuación), frecuentaban la compañía del poeta y su círculo. Shelley y los Williams fueron buenos amigos: de hecho, Williams murió ahogado junto a Shelley el 8 de julio de 1822.
En el diario que Williams redactaba sobre su residencia en Pisa entre 1821 y 1822 escribe con fecha 26 de octubre de 1821 lo siguiente: “He [Shelley] asked me yesterday what name he should fix to the drama he is now engaged with. I proposed Hellas, which he will adopt. I mention the circumstance, as I was proud at being asked the question, and more so that the name pleased him” [trad.: [Shelley] me preguntó ayer qué título debería ponerle a la obra teatral de la que ahora se ocupa. Le propuse Hellas, nombre que va a adoptar. Menciono esta circunstancia porque me sentí orgulloso de que me hiciera tal pregunta y más aún de que le gustara el título].
Shelley también le leía a Williams en ocasiones algunos pasajes de Hellas, tal y como el militar escribe con fecha de 5 de noviembre de 1821. Williams también hizo una copia manuscrita del poema (6 y 10 de noviembre de 1821), tal y como comenta en las citadas entradas. He tomado tales fragmentos del diario de Williams en Essays, Letters from Abroad, Translations and Fragments de Shelley, editado por Mrs Shelley (London: Edward Moxon, 1839, vol. II, 345-52),
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momento,10 es una simple improvisación11 y su interés (si se considerara obra consistente en una recopilación de cartas y diarios que seleccionó su viuda con el fin de ilustrar la vida y obra del poeta en sus últimos meses.
10 Shelley escribió el prefacio de Hellas con evidente intención política. Su objetivo era suscitar el interés y la solidaridad del pueblo y las autoridades británicas por la independencia griega.
El prefacio dedica de hecho más espacio a la descripción de la situación política en Grecia que a la obra en sí. El poeta deseaba publicarla lo antes posible con la intención tanto de recaudar fondos –el periódico The Examiner ya lo estaba haciendo– para la causa griega a la vista de que las potencias europeas se abstenían de apoyar económica o militarmente a los sublevados contra el imperio otomano. Shelley envió al editor Charles Ollier el manuscrito para su pronta edición acompañado de una nota en la que le pedía celeridad. No deseaba que los acontecimientos descritos perdieran su vigencia si se retardaba su publicación más de lo debido. En carta fechada el 1 de noviembre de 1821 Shelley le escribía lo siguiente: “What little interest this poem may ever excite, depends upon its immediate publication; I entreat you therefore to have the goodness to send the Ms. instantly to a printer, & the moment you get a proof, dispatch it to me by the post” (Poetical Works of P. B. S., 1892, vol. VII, 365) [trad.: El escaso interés que este poema pueda jamás suscitar depende de su inmediata publicación; le ruego que por lo tanto tenga la amabilidad de enviar el manuscrito inmediatamente al impresor, y en cuanto obtenga las galeradas, me las remita a mí por correo.] 11 En carta a su amigo John Gisborne (1770-1851) escrita desde Pisa el 10 de abril de 1822, Shelley le informa que acaba de recibir el primer ejemplar de Hellas y se muestra satisfecho de la eficiente labor de impresión del poema, sin apenas errores, sobre todo teniendo en cuenta que él no estaba en Inglaterra para hacer el seguimiento personal de las correcciones. En dicha carta Shelley añade que Hellas “was written without much care, and in one of those few moments of enthusiasm which now seldom visit me, and which make me pay dear for their visits” (Essays, Letters from Abroad, &c., 1840, vol. II, 335-36) [trad.: [Hellas] fue escrita sin mucho cuidado y en uno de esos escasos momentos de entusiasmo que ahora apenas me visitan, y por los que pago tan caro]. Por otra parte, mientras Shelley leía Los Persas, el improvvisatore italiano Tommaso Sgricci (1789-1836), especializado en representaciones públicas improvisadas de tragedias clásicas, se encontraba en Pisa, conectó bien con los Shelleys y estos asistieron a su “improvisación” de La morte d’Ettore [La muerte de Héctor] el 22 de enero de 1821, actuación que les impresionó sobremanera y de la cual el poeta llegó a escribir una reseña que no llegó a publicar (ver Dawson, P.M.S. “Shelley and the Improvvisatore Sgricci: An Unpublished Review”, Keats-Shelley Memorial Bulletin 32 (1981): 19-29). La eficacia para llegar al público de Sgricci en sus representaciones improvisadas de tragedias griegas sirvió para demostrarle a Shelley la validez, la relevancia y la potencial popularidad que podría gozar la tragedia griega en el teatro inglés de la época. Para más detalles sobre la influencia de las improvisaciones de Sgricci en Shelley, véanse Forman, H. Buxton. “The Improvvisatore Sgricci in Relation to Shelley”, The Gentleman’s Magazine, 248 (1880): 115-23; y Angela Esterhammer. “Improvisational Aesthetics: Byron, The Shelley Circle, and Tommaso Sgricci”, Romanticism on the Net, 2006 (DOI: 10.7202/013592ar). Pero también debió de ejercer su debida ración de influencia en Hellas la representación del melodrama de ambientación turco-griega The Bride of Abydos: A Tragick Play, in Three Acts; as Performed at the Theatre Royal, Drury Lane (London: Richard White, 1818) [trad.: La novia de Abydos: obra trágica, en tres actos; tal y como se representó en el Theatre Royal, Drury Lane], de William Dimond (1781-c.1837), adaptación teatral del
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que posee alguno) deriva únicamente de la intensa afinidad que el Autor profesa por la causa que desea exaltar.12 El asunto, en su estado actual, no es susceptible de tratarse de otra forma que líricamente, y si he calificado al poema de obra teatral debido a la circunstancia de estar escrito en forma de diálogo, es licencia no mayor que la asumida por otros poetas que han llamado épicas a sus obras, simplemente porque están divididas en doce o en veinticuatro libros.13
poema The Bride of Abydos [La novia de Abydos] de Byron de 1813. A esta asistió Shelley en Londres el 23 de febrero de 1818. Actuaban Alexander Pope, Henry Johnston, Mrs Bland, Edmund Kean, Thomas Potter Cooke (actor especializado en las declamaciones de narraciones de batallas navales) y Mrs Mardyn, con música de Michael Kelly, es decir, lo más granado de la escena británica del momento. En el espectáculo no faltaron tampoco las correspondientes danzas cantadas de bailarinas orientales. Hay coincidencias perceptibles (presumiblemente no casuales) entre The Bride of Abydos y Hellas (Mulhallen, Jacqueline, “Chapter Six: Drama for a Purpose – Hellas & Fragments of an Unfinished Drama”, en The Theatre of Shelley. Cambridge: Open Book Publishers, 2010, 193-97).
12 En una carta a su generoso amigo y asesor financiero el poeta y novelista inglés Horatio Smith (1779-1849) fechada el 11 de abril de 1822 y redactada en Pisa, Shelley describe su recién creado Hellas en los términos siguientes: “It is a poem written on the Greek cause last summer [1821] –a sort of lyrical, dramatic, nondescript piece of business” (carta recogida en Essays, Letters from Abroad, &c., 1840, vol. II, 341-42) [trad.: Es un poema escrito sobre la causa griega el verano pasado [1821], una indefinida especie de pieza lírica y dramática con fines económicos].
13 Durante la primera generación del periodo romántico en Inglaterra, la épica era considerada como un género literario de primer orden. John Milton y su Paradise Lost [Paraíso Perdido], los poemas osiánicos de origen celta, la Biblia, Homero y sobre todo la Eneida de Virgilio eran las obras épicas más admiradas a la sazón en las Islas Británicas. La Eneida en concreto era tenida por modelo ideal de épica nacional. Comenzaron a escribirse en Gran Bretaña épicos relatos poéticos destinados a la reafirmación de la identidad nacional y la construcción de una nación orgullosa de su pasado, la mayoría se ellos ambientados en la Inglaterra anglosajona. Shelley parece mofarse sutilmente de los poetas de la primera generación por el alto número de “libros” en que se dividían sus obras, especialmente de Robert Southey (autor de narraciones poéticas épicas ambientadas en Arabia, India, España y Gales) por sus obras Thalaba the Destroyer (1801, 12 libros), The Curse of Kehama (1810, 12 libros) y Roderick, the Last of the Goths (1814, 25 cantos), así como de las de otros poetas afines a William Wordsworth and S. T. Coleridge tales como Joseph Cottle, autor de Alfred (1800, 24 libros), y John Thelwall, autor de The Hope of Albion; or Edwin of Northumbria (1801, 6 libros); Alfred (1801, 6 libros), de Henry James Pye; Richard the First (1801, 18 libros), de Sir James Bland Burgues/Lamb; o Britannia: A National Epic Poem in Twenty Books (1801, 20 libros), de John Ogilvie. Para más detalles, véase Ferber, Michael, “Romantic Epics and Romances”, en The Cambridge Introduction to British Romantic Poets (Cambridge: Cambridge University Press, 2012, 161-90).
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Los Persas de Esquilo14 me ha proporcionado el modelo primigenio de mi idea inicial,15 si bien la conclusión de la gloriosa confrontación rampante actualmente en Grecia, aunque aún mantenida en suspensión, impide una catástrofe paralela al regreso de Jerjes16 y el desconsuelo de los persas. Me 14
Los Persas (Πέρσαι), tragedia del dramaturgo griego Esquilo (c. 526-c.455 a.C.), escrita en el 472 a.C., es, a pesar de su arcaísmo, valorada hoy día por varias razones: es la obra teatral más antigua que se conserva y es la única tragedia griega basada en hechos contemporáneos de entre las que han sobrevivido hasta la fecha. El propio Esquilo participó directamente en la batalla.
La trama se ambienta en Persia durante la II Guerra Médica, tras la batalla naval de Salamina (480 a.C.) en la que los griegos vencieron a los persas cuando intentaban invadir Grecia. Los lamentos de los persas por la derrota constituyen uno de los elementos principales de la tragedia. El dramaturgo incorpora como novedad a un segundo actor en escena, disminuyendo así la intervención del coro y haciendo posibles el diálogo y la acción dramática. Los diálogos entre personaje y coro presentan gran variedad de esquemas estructurales, pero sigue conservando un ritmo de acción demasiado lento. La protagonista es la reina madre Atossa, impaciente por recibir noticias de la suerte de su hijo, el rey Jerjes I. Un mensajero entra en escena con noticias de la derrota del ejército persa y recita los nombres de sus generales muertos, si bien Jerjes ha sobrevivido. Atossa acude en busca de explicaciones y de consuelo a la tumba de su esposo Darío I y este se le aparece en forma de fantasma. Le explica que el motivo de la derrota se debe a que Jerjes construyó un puente a base de barcos a lo largo del Estrecho de Dardanelos (antes llamado Helesponto) y por ello ofendió a los dioses. El coro está formado por nobles ancianos persas que muestran su continua preocupación al pasar el tiempo y no recibir noticias de Jerjes.
Se muestran pesimistas sobre la suerte del ejército persa. Para ver la relación entre Hellas y Los Persas de Esquilo, véase “Inspecting the Tragedy of Empire: Shelley’s Hellas and Aeschylus’ Persians”, de Michael Erkelenz (Philological Quarterly, Summer 1997; 76, 3, 313-37). Erkelenz (1997: 313-16) señala las siguientes similitudes entre ambas obras: Atossa informa de su pesadilla sobre la derrota de su hijo Jerjes al coro y Mahmud informa de la suya sobre la derrota de sus ejércitos ante los griegos. Sin embargo, Atossa pide consejo al coro y Mahmud se lo pide a Hassan, que a su vez le recomienda que recurra al judío Ahasuerus. Atossa acude al fantasma del rey Darío I, su esposo, en busca de respuestas mientras Ahasuerus hace posible que Mahmud se entreviste (en su imaginación) con el fantasma de Mahomet II. También indica Erkelenz (332) que la edición que Shelley leyó de Los Persas fue Persae, en Aeschyli Tragoediae, ed. de Christian Godofried Schutz, vol. 2 (Halle: Gobauer, 1811).
15 En carta a John Gisborne fechada en Pisa el 22 de octubre de 1821 Shelley escribía: “I am just finishing a dramatic poem, called Hellas, upon the contest now raging in Greece –a sort of imitation of the Persæ of Æschylus, full of lyrical poetry” (Essays, Letters from Abroad, &c., II: 334) [trad.: Estoy terminando un poema dramático llamado Hellas sobre el conflicto que ahora está en pleno furor en Grecia, una especie de imitación de Persæ de Esquilo llena de poesía lírica].
16 El rey persa Jerjes/Xerxes I (c.519 a.C.-465 a.C.) quiso vengar la derrota sufrida por su padre Darío I en la batalla de Maratón (I Guerra Médica). Desencadenó la II Guerra Médica contra una alianza formada principalmente por las polis de Atenas y Esparta. Al principio las cosas marchaban bien para los persas, especialmente tras la victoria sobre Leónidas I de Esparta y sus trescientos hombres en el desfiladero de las Termópilas. Llegaron incluso a asediar y saquear una Atenas previamente desalojada, poniendo especial ahínco en destruir sus templos. La victoria
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he conformado por lo tanto con mostrar un conjunto de retratos líricos y con haber forjado sobre el telón de lo futurible que baja sobre la inconclusa escena una gama de figuras de indeterminado y visionario trazado que puedan insinuar el triunfo final de la causa griega, la cual forma parte de la causa de la civilización y la mejora social.
La obra teatral (si teatral debe llamarse)17 es sin embargo tan ajena a lo artificial que dudo que, de haber sido recitada sobre la carreta de Tespis18 en una aldea ateniense en las festividades de las Dionisiacas,19 habría recibido el premio de la cabra.20 Soportaré con aplomo cualquier castigo, mayor que griega en la batalla de Salamina (480 a.C) dio un respiro a los griegos y se reorganizaron para la batalla decisiva: la batalla de Platea (479 a.C.), ganada por los atenienses/espartanos.
17 En su estructura más elemental Hellas es en efecto una obra teatral que respeta las unidades de tiempo (24 horas), espacio (palacio del sultán) y acción (al estilo griego, no al estilo neoclásico; las batallas y las insurrecciones son narradas por varios mensajeros que llevan a Mahmud las noticias), pero carece de muchos otros elementos propios del drama: carece de objetividad, sus personajes son más tipos que individuos, en ocasiones la lírica llega a interrumpir la escasa acción dramática de la obra y carece de la convencional división en actos y escenas. Al igual que ocurre con Prometheus Unbound [Prometeo liberado], Hellas es una obra teatral más para la lectura que para la puesta en escena. Sin embargo, Shelley añade a continuación que, si bien Hellas no habría sido merecedora de ganar ningún festival teatral de la Grecia clásica, sí podría haberse representado, eso sí, al estilo griego, tal y como lo había sido en su día Los Persas, obra a la que Hellas imita (Mulhallen, Jacqueline. The Theatre of Shelley. Cambridge: Open Book Publishers, 2010: 177-207).
18 Tespis (siglo VI a.C.) fue un dramaturgo griego, considerado el creador de la tragedia y el recitado en los espectáculos dionisiacos del 535 a.C., posiblemente también del prólogo, la máscara y la figura del actor independiente del coro. Fue ganador del concurso de tragedias durante las Dionisias de Atenas (536-533 a.C.). Se le considera también el creador de la primera compañía teatral itinerante, pues, al ser desterrado por el estadista y legislador ateniense Solón, se sirvió de una carreta para viajar y representar sus obras con un grupo de actores acompañantes. Es el primer caso de “compañía de teatro” itinerante del que se tiene constancia. Para más detalles, véase Francisco Miguel del Rincón, Trágicos menores del Siglo V a.C. (de Tespis a Neofrón): estudio filológico y literario (Madrid: Fundación Universitaria Española, 2008).
19 Shelley confunde las Dionisiacas con las Dionisias. Las Dionisiacas son una extensísima epopeya (de 48 libros) sobre la biografía del dios Dionisio y su expedición a la India que redactó Nono de Panópolis entre el 450 y el 470 d.C. Por el contrario, las Dionisias eran los festivales teatrales celebrados en Atenas en honor a Dionisio, dios de la fertilidad y el vino, en los que el ganador era recompensado con una cabra. Para más detalles sobre las Dionisias, véanse Simon Goldhill, “The Great Dionysia and Civic Ideology” en Nothing to Do with Dionysos? Athenian Drama in Its Social Context, de John J. Winkler y Froma I. Zeitlin, eds. (Princeton: Princeton University Press, 1990) y Susan Guettel Cole, “Procession and Celebration at the Dionysia”, en Theater and Society in the Classical World, de Ruth Scodel, ed. (Ann Arbor: University of Michigan Press, 1993).
20 Según Walter Burkert, autor de Wilder Uprsprung. Opferritual und Mythos bei den Greichen (1990; en traducción española El origen salvaje. Ritos de sacrificios y mito entre los griegos. Bar-
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la pérdida de tal recompensa que los aristarcos21 del momento consideren oportuno infligirme.
La única canción de cabra que por ahora he intentado ha recibido, debo confesar, a pesar de la desfavorable naturaleza del tema, una mayor y más valiosa ovación de la que esperaba o de la que esta merecía.22 La fama popular es la única autoridad que puedo alegar para justificar los detalles que conforman la base del poema y debo abusar de la capacidad de perdón de mis lectores por el despliegue de erudición periodística al que he me visto reducido.23 Sin duda alguna, hasta el término de la guerra, será imposible obtener una narración de la misma lo suficientemente auténtica en calidad de material histórico; pero los poetas cuentan con un privilegio, y es incuestionable que los griegos, los cuales han obtenido más de una victoria naval,24 han realizado actos de la más enaltecida valentía y su derrota en Valaquia25 quedó marcada por heroicas circunstancias más gloriosas incluso que la propia victoria.
celona: Acantilado, 2011, trad. de Luis Andrés Bredlow), “tragedia” deriva de tragodoi, o “cantantes de cabras”, de ahí que los coros que ganaban la competición recibieran una cabra como premio.
21 Dícese de aquellos críticos altamente especializados, pero excesivamente estrictos, características estas que les eran atribuidas a Aristarco de Samotracia (c.216 a.C-c.144 a.C), famoso gramático y miembro de la escuela filológica alejandrina (RAE).
22 Shelley se refiere a su propia obra teatral en verso The Cenci [Los Cenci] (London: C. and J. Ollier, 1819), tragedia –él mismo la califica de “canción de cabra”– que llegó a tener una segunda edición en 1821. Fue la única de sus obras que se llegó a reeditar en vida del autor. Sin embargo, The Cenci no llegó a ponerse en escena hasta el año 1886 en Londres, y solo para una única actuación.
23 Entre los periódicos consultados por Shelley para mantenerse al día de los acontecimientos de Grecia, destacan The Messenger, The Times, Galignani’s Messenger, Austrian Observer y Leghorn Gazette.
24 Para contrarrestar el poderío naval otomano, los griegos emplearon brulotes incendiados. La primera vez que se usó tal recurso con éxito durante la guerra fue en Eresos el 27 de mayo de 1821 contra una fragata turca. Con los años esta estrategia naval mejoró y terminó aportando una letal reputación a la marina griega, especialmente tras la destrucción del buque insignia de la flota otomana por acción de Constantine Kanaris en Chíos justo después de la masacre de la población griega de la isla en junio de 1822. Como victoria naval griega (anterior a noviembre de 1821) Shelley pudiera también estar pensando en el intento infructuoso de la marina otomana en julio de 1821 de recobrar Samos, recientemente unida a la rebelión griega. Pudiera también estar refiriéndose a los encuentros navales del 3 de abril de 1821 en que Spetses se rebeló contra el dominio otomano, tras cuya revuelta siguieron las de las islas de Hidra y Psara.
Las tres islas juntas reunían una flota de más de trescientas naves.
25 Se refiere a la batalla de Drăgăşani (19 de junio de 1821).
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La apatía de los dirigentes del mundo civilizado para con la sorprendente naturaleza de los descendientes de aquella nación a la que debemos la civilización, levantados como quien dice de las cenizas de su decadencia, resulta ser algo totalmente inexplicable para el simple espectador de las representaciones de tan mortal escenificación.26 Todos somos griegos.27 Nuestras leyes, nuestra literatura, nuestra religión, nuestras artes, tienen sus raíces en Grecia. De no ser por Grecia, Roma, la instructora, la conquistadora o la metrópolis de nuestros ancestros, no habría extendido la luz gracias a sus armas y habríamos seguido siendo salvajes e idólatras; o, lo que es peor, podríamos haber caído en el estado de estancamiento y de ruina de todas las instituciones sociales que caracterizan a China y Japón.28 La forma humana y la mente humana alcanzaron su perfección en Grecia, la cual ha dejado grabada su impronta en todas esas impecables 26
Shelley lamenta que ni Gran Bretaña ni las demás potencias europeas (“los dirigentes del mundo civilizado”) hicieran nada para apoyar la sublevación de los griegos (“descendientes de aquella nación a la que debemos la civilización”) y que se mostraran apáticas hacia su causa en fragrante falta de agradecimiento por lo que la cultura griega les había aportado a lo largo de la historia. La política británica de no intervención en el conflicto greco-otomano favorecía al Imperio otomano. Durante todo el poema Shelley no dejará de aludir a ello.
27 Para Shelley el concepto de “griego” –todos somos griegos, dice– incluye a todos los habitantes de la Hélade, a los herederos occidentales que han recibido y conservado el legado cultural griego, a los filohelenos de cualquier nacionalidad, etc. Para más detalles, véase “‘Somos todos gregos’: a influencia da Grécia de Percy B. Shelley”, de Gilberto da Silva Francisco, Revista Histórica e Cultura, Franca-SP, vol. 2, nº 3, 2013, 17-40.
28 China y Japón eran a principios del siglo XIX dos países extremadamente conservadores y cerrados en sí mismos, de costumbres y economías medievales y estructuras sociales estancadas. China en las primeras décadas del siglo XIX seguía siendo un país feudal. Los contactos extranjeros (con misioneros jesuitas y comerciantes holandeses) apenas habían tenido calado en su idiosincrasia interna. El crecimiento demográfico descontrolado trajo hambre a un país cuya agricultura no daba para toda la población. Los comerciantes británicos finalmente encontraron un resquicio por donde introducir su principal mercancía por aquellos lares, el opio, al que la población china se hizo adicta. El emperador chino se negaba a abrir los puertos para el comercio de la droga, hecho que desembocaría en 1839 en la Guerra del Opio con Gran Bretaña.
En el caso de Japón un reducido número de señores ejercían el poder sobre una amplia red de vasallaje heredada desde el medievo. A pesar del crecimiento demográfico y la consiguiente diversidad de clases sociales en las ciudades, lo cual hizo posible la creación de una próspera economía casi capitalista, la estructura social feudal japonesa se mantuvo firme. La figura del samurái se hizo especialmente gravosa para el país, pues no era productiva social o económicamente y formaba parte de un ejército escasamente operativo ante las armas de fuego. Por lo general, hasta la década de los cuarenta del siglo XIX, Japón se mantuvo alejado de casi todo contacto e influencia de occidente (Macfarlane, Duncan, “China, Japan and the Western Impact
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obras cuyos mismos fragmentos se convierten en fuente de desesperación para el arte moderno,29 y ha difundido sus imparables impulsos a través de miles de canales de manifiesta o de imperceptible efectividad, para ennoblecer y deleitar a la humanidad hasta que llegue el día de la extinción de la raza.
El griego moderno es el descendiente de aquellos excelsos individuos a quienes la imaginación casi se resiste a representar como pertenecientes a nuestra especie y es heredero de mucha de su sensibilidad, su rapidez de percepción, su entusiasmo y su coraje. Si en muchas ocasiones se les ha denigrado por la esclavitud moral y política que les ha obligado a practicar los más viles de los vicios que esta engendra –inclusive los inferiores al nivel de la degradación habitual–,30 tengamos presente que la corrupción 29
Para Shelley y para otros románticos de la segunda generación el Partenón y otros edificios(en su mayor parte templos) griegos o sus textos literarios, conocidos en muchos casos de forma fragmentaria, destruidos por el tiempo o la apatía otomana seguían considerándose como referentes y modelos del arte y legado clásico, tal y como reflejan numerosas obras en lengua inglesa basadas en la mitología griega, en la historia de la Grecia antigua, su arte y su literatura.
El conocido filohelismo de Shelley, Byron y Keats partía no solo de su profunda educación clásica sino también de la introducción del arte griego en Gran Bretaña a partir de la adquisición y traslado de los mármoles del Partenón al Museo Británico de Londres por iniciativa del embajador británico en el Imperio Otomano Lord Elgin en 1816. El pro-helenismo de Shelley no solo se percibe en su amplio conocimiento de la mitología griega. Shelley visitó y admiró las ruinas de Pompeya, tenidas en su día por asentamiento griego. Si bien Keats no llegó nunca a visitar Grecia, era también un reconocido pro-helenista, hecho que resulta evidente en sus poemas mitológicos Endymion, Hyperion, Lamia, o de tema heleno tales como los poemas “On First Looking into Chapman’s Homer”, “On Seeing the Elgin Marbles” y sobre todo “Ode on a Grecian Urn”. Este ultimo estaba inspirado en parte en su descubrimiento de la cerámica griega, especialmente del Jarrón Sosibios, del que él mismo hizo una copia en dibujo a partir de A Collection of Antique Vases, Altars, Paterae, Tripods, Candelabra, Sarcophagi, &c. from Various Museums and Collections, Engraved on 170 Plates (London: Henry G. Bohn, c.1814), de Henry Moses. El “Grecian Urn” era para Keats un ejemplo de historia silenciosa cuya leyenda deseaba interpretar mediante su poema. Para más detalles, véase Keats and Hellenism.
An Essay, de Martin Aske (Cambridge: Cambridge University Press, 1985, reeditado en 2004).
Del pro-helenismo de Byron poco hay que decir que no sepamos ya. Baste recordar por ahora que el único personaje femenino en Don Juan que se hizo merecedor del verdadero amor del protagonista fue precisamente una virgen griega, Haidée, hija de un pirata, así como su amplia producción poética y dramática inspirada en Grecia y su cultura.
30 Thomas Medwin (1788-1869), primo de Shelley, autor de la biografía The Life of Percy Bys she Shelley (London: Thomas Cautley Newby, 1847, 2 vols.; revisada por H. Buxton Forman en Londres para Oxford University Press en 1913), recordaba conversaciones con el poeta en Pisa mientras escribía Hellas. Según Medwin, Shelley no creía que las excelsas virtudes de los griegos expresadas en la popular novela Anastasius de Hope fueran en absoluto exageradas.
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de los mejores da pie a lo peor y que es previsible que las costumbres que subsisten vinculadas únicamente a un determinado estado de institución social terminen por llegar a su fin tan pronto como desaparezca tal vinculación.31 De hecho, los griegos, desde que la admirable novela
Admitía, sin embargo, que “a long course of political slavery under their Mahomedan masters, had so demoralised and bastardised the nation, that important changes must be undergone before it could be regenerated; but of this he entertained no fears” (1847, vol. II: 82) [trad.: un largo periodo de esclavitud política en manos de sus señores mahometanos había desmoralizado y bastardeado la nación hasta tal punto de que eran precisos importantes cambios antes que se pudieran regenerar, si bien de ello él no albergaba duda alguna]. En realidad, Shelley parecía haber albergado alguna duda de que la nación griega pudiera en realidad evolucionar tan fácilmente desde su condición de esclavos a la deseada condición de hombres libres. Pero sus esperanzas, tal y como manifestó por carta a su amigo Horatio Smith desde Pisa el 14 de septiembre de 1821, estaban puestas en las cualidades que percibía en Mavrocordato para liderar tal transformación: “I dare not, after the events of last winter [1821], hope that slaves can become freemen so cheaply; yet I know one Greek of the highest qualities, both of courage and conduct, the Prince Mavrocordato, and if the rest be like him, all will go well” (Essays, Letters from Abroad, &c., 1840, II: 331) [trad.: No me atrevo, desde los sucesos del pasado invierno [1821], a esperar que los esclavos se conviertan en hombres libres tan fácilmente; pero conozco a un griego con las mayores cualidades, tanto de valor como de conducta, el Príncipe Mavrocordato, y si el resto son como él, todo irá bien].
31 Las matanzas de griegos por parte otomana fueron utilizadas por la propaganda filohelénica para poner a Europa a favor de la causa de la independencia helena, pero los sublevados griegos fueron también capaces de llevar a cabo crueles matanzas de otomanos y judíos. Con frecuencia las victorias de los griegos iban acompañadas de matanzas de la población de origen otomano.​ Especialmente cruenta fue la masacre de la población musulmana de  Trípoli en octubre de 1821.​Dos mil evacuados de la ciudad, primordialmente mujeres y niños, cuya marcha habían pactado previamente los dos bandos, fueron asesinados por los atacantes griegos en un desfiladero cercano.​Más de la mitad de los supervivientes del asedio fueron también pasados por las armas por las tropas griegas. Hay críticos que piensan que Shelley no supo nada al respecto, como Jerome McGann (The Romantic Ideology, University of Chicago Press, 1983, 124-25) o Mark Kipperman (“History and Ideality: The Politics of Shelley’s Hellas”, Studies in Romanticism 30, Summer 1991, 147-68). Pero es lógico pensar que este llegara a tener noticias de algunas atrocidades cometidas por los griegos en variados actos de venganza por las crueldades otomanas o la represión ejercida sobre los griegos durante siglos de ocupación. En un periódico al que Shelley estaba suscrito, The Messenger, en varias ocasiones se describen de hecho varias matanzas llevadas a cabo por los griegos sobre poblaciones otomanas y judías: 11 de agosto de 1821, en Herza los griegos practican el canibalismo sobre un grupo de judíos; 22 de agosto, los judíos de la localidad de Rosnow (cerca de Piatra) son ahorcados o decapitados; 23 de agosto, los griegos de Morea queman a sus cuarenta prisioneros otomanos a fuego lento, hecho de lo que es testigo un oficial inglés voluntario en las filas griegas que a partir de ese momento abandona la lucha; 10 de septiembre, se producen crueles represalias griegas tras tener noticia de las muertes de sus paisanos a manos turcas en la fortaleza de Monemvasía, etc. (Erkelenz, 324).
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Anastasius32 retratara fielmente sus costumbres, han experimentado cambios muy notables. La flor de su juventud, tras regresar procedentes de las universidades de Italia, Alemania y Francia,33 ha transmitido a sus conciudadanos los últimos logros de esa perfección social de los que sus antepasados fueron la fuente original. La Universidad de Quíos34 acogía antes del estallido de la revolución a ochocientos alumnos y entre ellos 32
Anastasius, or Memories of a Greek: Written at the Close of the 18th Century (London: John Murray, 1819, 3 vols.) es obra del novelista, viajero, coleccionista de arte, diseñador de interiores y banquero inglés de origen escocés y holandés Thomas Hope (c.1770-1831), si bien fue publicada anónimamente en su primera edición. La obra está basada en las notas que en francés su autor fue tomando durante un juvenil viaje por Turquía, Egipto, Siria y Grecia a partir de 1780. En Anastasius se idealiza a los griegos y se incentiva un filohelenismo que se opone a la dominación otomana. El protagonista de la novela, Anastasius, es intrépido, curioso, astuto, despiadado, atrevido y además bien parecido, una especie de “héroe byroniano”. Nacido como hijo de un respetado dragomán griego, se convirtió al islam, hecho que permitió que con el nombre de Selim se moviera con holgura por el vasto imperio otomano. Durante sus treinta y cinco años de vida, desde 1762 a 1798, el valiente Anastasius se infiltró entre los mortíferos wahabíes de Arabia, combatió junto a los mamelucos en Egipto y navegó por el Mediterráneo con los turcos.
Sufrió encarcelamiento, naufragios y persecución. Abrazó amantes, mató enemigos y se enamoró en Trieste. Por carta desde Ravena en agosto de 1821, Shelley le contaba a su esposa que estaba leyendo “Anastasius” y que sospechaba que Byron se había inspirado algo en esta para redactar tres cantos de Don Juan. Añadía sobre la novela que “it is a powerful, and very entertaining novel, and a faithful picture, they say, of modern Greek manners” (Carta LV, 1889, 153-54) [trad.: es una novela muy potente y muy entretenida, y un retrato fiel, dicen, de las costumbres griegas actuales]. Para más detalles sobre la vida y obra de Hope, véanse: Thomas Hope and the Neo-classical Idea, 1769-1831, de David Watkin (London: John Murray, 1968); “The Enlightenment, Greek Civilization and the Ottoman Empire: Reflections on Thomas Hope’s Anastasius”, de Resçat Kasaba (Journal of Historical Sociology, 2003, 16(1): 1-21), y “Degeneration, Regeneration and the Moral Parameters of Greekness in Thomas Hope’s Anastasius, or Memoirs of a Greek”, de Ludmilla Kostova (Comparative Critical Studies, 2007, 4(2): 177-92).
33 Fue práctica habitual de los acaudalados mercaderes griegos enviar a sus hijos a formarse en universidades extranjeras, sobre todo en Italia, Francia y los estados alemanes. Esta joven generación de griegos formados en las ideas ilustradas, revolucionarias o liberales prevalentes en la Europa occidental de finales del siglo XVIII y principios del XIX fueron el germen de las revueltas protagonizadas por los jóvenes políticos e intelectuales helenos que aspiraban a la independencia de Grecia.
34 En The London Encyclopædia, or, Universal Dictionary of Science, Art, Literature, and Practical Mechanics, Comprising a Popular View of the Present State of Knowledge, de Thomas Curtis, ed. (London: Thomas Tegg, 1839, parte 2, vol. X, 609) se ofrece información sobre la floreciente vida cultural griega inmediatamente antes de la sublevación de 1821. En la próspera isla de Quíos se creó la primera imprenta, empleada sobre todo reeditar obras clásicas de la antigüedad griega. Con el estallido de la guerra se perdieron las universidades de Bucarest, Aivalik (Kydonies), Scio (Chíos), Yánina, Esmirna y Atenas, que eran a su vez notables centros comerciales. En la zona solo perduró la universidad anglo-jónica de Corfú.
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a algunos alemanes y estadounidenses. La generosidad y la energía de muchos de los príncipes y los mercaderes griegos,35 virtudes encaminadas a la renovación del país mediante un espíritu y una sabiduría que cuenta con escasos modelos, superan cualquier alabanza.
Los ingleses36 permiten a sus propios opresores actuar fieles a sus naturales simpatías por el tirano turco y cincelar sobre el nombre de su país la imborrable mancha de una alianza con los enemigos de la felicidad interna, la Cristiandad37 y la civilización.
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Fueron estos principalmente los que sufragaron los gastos del reclutamiento, armamento e intendencia de los combatientes griegos. La prosperidad de los mercaderes griegos provenía sobre todo del beneficio comercial que lograron a raíz del bloqueo de Gran Bretaña sobre Francia, país este al que los griegos transportaron numerosos suministros. Los príncipes griegos de varias regiones otomanas también contribuyeron generosamente en la compra de barcos, armas y reclutamientos. Mavrocordato fue uno de los más destacados.
36 Esta es la primera ocasión en que Shelley lamenta que el gobierno de Gran Bretaña no haya tomado partido por la sublevación griega, pero no cesará de hacerlo durante el prefacio y a lo largo del poema. En efecto, en un principio Gran Bretaña se mantuvo en una distante política de no intervención ante el conflicto griego-otomano, actitud que parcialmente cambió tras la muerte inesperada del ministro de asuntos exteriores británico Castlereigh, que se había mostrado siempre opuesto a participar activamente en la guerra griega-otomana. Pero tal circunstancia no la llegó a conocer Shelley, que murió poco antes. El conservadurismo del duque de Wellington y del propio Jorge IV miraba con desconfianza la revolución griega. Deseaban en realidad que los otomanos acabasen de una vez por todas con los insurgentes griegos. Los gobiernos conservadores de Europa, entre ellos el de Gran Bretaña (representado por los mencionados Wellington, Castlereigh y el monarca) deseaban que se mantuviera a toda cosa el status quo reinante en la Europa post-napoleónica (Gary J. Bass, Freedom’s Battle: The Origins of Humanitarian Intervention [New York: Knopf, 2008, 48]). Shelley interpreta esta política de no intervención como apoyo implícito al tirano Mahmud II y a las políticas encaminadas a fomentar el absolutismo y el despotismo contra las ideas liberales con las que comulgaban los whigs, sobre todo los más radicales, los nacionalistas y los filohelenos liberales de la época.
37 Ante el dilema de defender al islam (representado por el despótico sultán otomano) o a la cristiandad (representada por todos los países cristianos, no necesariamente ortodoxos, más abiertos estos a la posibilidad de adoptar posturas liberales), Shelley toma partido por la segunda opción. Esta actitud de abierta aceptación del cristianismo es novedosa en Shelley, tan crítico siempre en su primera época para con las figuras de Dios y Jesucristo. En la narrativa pro-griega en lengua inglesa se adoptó una terminología cercana espiritualmente a la de las cruzadas medievales: el cristianismo se enfrentaba a los mahometanos, los musulmanes, los infieles, los herejes, malvados y rencorosos, que ni siquiera observaban las propias leyes del islam y se dedicaban a matar “hogs and dogs” [cerdos y perros], a la profanación sistemática de iglesias, a masacrar a los religiosos, a crucificar a cristianos, a violar y a convertir en esclavas a las griegas, etc. (Morrison, Susannah, “‘A Kindred Sigh for Thee’: British Reactions to the Greek War of Independence, 1821-1824”, Student Journal for Scholarly Historical Writing, vol. 47, 2018, nº 1, 9).
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Rusia anhela poseer a Grecia, no liberarla;38 le satisface ver a los turcos, sus enemigos naturales, y a los griegos, destinados a ser sus esclavos, debilitándose mutuamente hasta que uno o los dos terminen por caer en sus redes. Una sabia y generosa política de Inglaterra debería haber consistido en promover la independencia de Grecia y preservarla tanto frente a Rusia como frente al turco; pero, ¿desde cuándo ha sido el opresor generoso o justo?39 38
Rusia aspiraba a controlar el Mediterráneo, el Mar Negro y los Balcanes. Una razón más esgrimida por los filohelenos británicos para presionar a Gran Bretaña a prestar ayuda a Grecia era convencer a las autoridades políticas de que así se evitaba que Rusia y el imperio otomano controlasen el Mediterráneo, a lo que también aspiraba Gran Bretaña. Así se contrarrestaría el expansionismo ruso (Morrison, 2018: 13). Quizás Gran Bretaña se excediera en sus temores de una posible infiltración de la Rusia zarista en la zona. Para más detalles al respecto, véase Prousis, Theophilus C. “British Embassy Reports on the Greek Uprising in 1821-1822: War of Independence or War of Religion?” (2011). History Faculty Publications, 21. https://digitalcommons.unf.edu/ahis_facpub/21 (consultado el 22/4/2021).
39 Shelley no cesa de criticar la política exterior del gobierno conservador de Gran Bretaña/ Inglaterra. El prefacio pretende convencer a la opinión pública británica y sobre todo a sus políticos de la necesidad de la intervención británica a favor de Grecia en el conflicto. Los estamentos burgués y aristócrata más cultivados de principios del siglo XIX y los periódicos del momento consideraban a Gran Bretaña heredera natural del legado artístico, cultural y político de una civilización griega antigua idealizada por su mitología, su arte y su literatura y por lo tanto de marcada naturaleza filohelénica (Pollard, Lucy. The Quest for Classical Greece: Early Modern Travel to the Greek World, London: I. B. Tauris, 2015, 157-58). Los filohelenos europeos vieron la rebelión griega como una actualización moderna de las míticas guerras griegas de antaño: como un choque de civilizaciones entre el ilustrado occidente y el bárbaro oriente y la lucha griega contra el dominio otomano como una cruzada cristiana contra el “infiel” que cometía atrocidades continuas sobre los griegos ortodoxos. Las clases ilustradas británicas no tuvieron en cuenta de que el anglicanismo era en realidad bastante diferente a la ortodoxia cristiana de los griegos. Solo veían la lucha entre cristianismo e islam, “the Cross against the Crescent” [trad.: la Cruz contra la Media Luna]. Se construyó en Gran Bretaña una narrativa cristiana del conflicto en defensa de la causa griega en el que sus creadores, el Comité Griego (en el que participaba Lord Byron) y la prensa, se aferraban a la idea de que en el Apocalipsis (6:2) ya se profetizaba la victoria griega: un jinete que cabalgaba sobre un caballo blanco era el símbolo de la victoria cristiana y esta debía identificarse con la lucha de los helenos contra el paganismo. Los sublevados no eran vistos como revolucionarios sino como actores y enviados divinos de la justicia de Dios (Carpenter, W. Boyd, “The Revelation of St. John”, en A New Testament Commentary for English Readers, ed. Charles John Ellicott, London: Cassell & Co., 1878, 559). El filohelenismo británico se aferraba a su afinidad cultural y sentimental con la Grecia antigua, pero mostraba escaso interés por la realidad de la Grecia moderna y menos aún por contribuir económicamente a la causa (Spencer, Terence. Fair Greece, Sad Relic! Literary Philhellenism from Shakespeare to Byron. [London: Weidenfeld & Nicolson, 1954, vii]; y St.
Clair, William. That Greece Might Still Be Free. The Philhellenes in the War of Independence [Cambridge: Open Book Publishers, 2008]). Entre los escritores románticos de habla inglesa
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[Si alguna vez el pueblo inglés llega a ser libre,40 tendrá que reflexionar de la segunda generación que expresaron más abiertamente ese sentimiento, aparte de los conocidos Byron, Keats y los Shelley, también destacó Leigh Hunt (1784-1859), autor de varios artículos pro-helénicos en The Examiner. El gobierno “tory” británico siguió sin embargo en sus trece en su actitud de neutralidad durante el conflicto entre 1821 y 1827. La conservadora Gran Bretaña veía el conflicto griego-otomano como un simple episodio revolucionario de campesinos e intelectuales que ponía en peligro el orden y equilibrio impuesto por el Congreso de Viena (1815) en una Europa traumatizada aún por las guerras napoleónicas (Morrison, 2018: 2-3 y 6-7). Muchos periódicos británicos y la oposición al gobierno conservador en el Parlamento durante 1821 y parte de 1822 intentaban promover la participación británica convencidos de que una Grecia independiente sería harto ventajosa para los intereses comerciales y marítimos de una Gran Bretaña de vocación mediterránea que sin duda se vería favorecida por la nueva Grecia agradecida por su intervención. Recuérdese que las islas Jónicas estaban a la sazón bajo dominio británico. Desde 1814 Malta era parte del Imperio Británico. Con la base de Gibraltar al oeste, Malta en el centro, las islas Jónicas, y el canal de Suez y Egipto al este, el Mediterráneo se había convertido en “el lago inglés”, tan necesario para el acceso hacia la India. Se escribieron a la sazón numerosos artículos periodísticos pro-helenos (especialmente en The Times), se publicaron poemas de Shelley y Byron así como de Felicia Hemans (“The Voice of Scio”, 1823; “The Bride of the Greek Isle”, 1825; “The Suliote Mother”, 1928; y “The Sisters of Scio”, 1830), entre otros; panfletos como el del Rev. T. S. Hughes (“Address to the People of England in the Cause of the Greeks Occasioned by the Late Inhuman Massacre in the Isle of Scio”, en The Pamphleteer, 1822, vol. 21, 8), en el que el religioso pedía la unidad de los países cristianos contra el islam de Turquía, seguido por otros como el de Charles Brinsley Sheridan (Thoughts on the Greek Revolution [London: John Murray, 1822]) o Edmund Henry Baker (A Letter Addressed to the Rev. T. S. Hughes, Ocassioned by the Perusal of the “Address to the People of England in the Cause of the Greeks” [London: G. and W. B. Whittaker, 1823]), y de nuevo el Rev. Hughes en “An Appeal in Behalf of the Greeks” en The Pamphleteer, 1924, vol. 23, 219. El teatro inglés, proclive en la época a los temas históricos –tal y como demostraron las obras teatrales del tandem Coleridge-Southey, de Joanna Baillie, de Keats-Charles Brown, de Byron, de Hemans y del propio Shelley– realizó una eficiente labor de expansión del sentimiento pro-helénico, siendo las obras más relevantes las de C. E. Walker (The Greeks and the Turks, 1821), George Burgess (The Son of Erin or the Cause of the Greeks, 1823), J. Dobbs (Petraki Germano, 1824), la obra teatral musical de H. M. Milner (Britons at Navarino, 1827) y John Baldwin Buckstone (The Maid of Athens; or, the Revolt of the Greeks, 1829). Para más detalles, véase “Staging Transcultural Relations: Early Nineteenth-Century British Drama and the Greek War of Independence”, de Alexander Grammatikos, JMH, 34 (2019): 17-42.
40 Cualquier revuelta social o popular traía a las mentes de las autoridades políticas británicas las consecuencias sufridas por Francia durante y con posterioridad a la Revolución Francesa y con frecuencia reaccionaban con excesiva carga represiva sobre posibles conatos revolucionarios. Shelley tenía recientes aún en la memoria, mientras redactaba su Hellas, los trágicos sucesos de la masacre de Peterloo (1819), suceso al que dedicó varios poemas. En estos incidía en la escasa libertad que gozaban a la sazón los ingleses por imposición de la monarquía (Jorge III y su hijo el Regente, poco después Jorge IV), la aristocracia, el parlamento, sus injustas leyes, las autoridades eclesiásticas y los altos cargos del ejército. Estos poemas de marcado tono social, reivindicativo y claramente crítico con el gobierno inglés del momento,
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sobre el papel ejercido por los que presumen de representar su voluntad en esa gran obra teatral del resurgimiento de la libertad con sensaciones que luego se convertirían en anticipaciones. Estamos en la era de las guerras de los oprimidos contra los opresores y todos y cada uno de esos cabecillas de privilegiadas bandas de asesinos y timadores a los que llamamos Soberanos se miran los unos a los otros en busca de ayuda contra el enemigo común y aplazan sus mutuas desconfianzas ante el horizonte de un miedo aún mayor. De esta santa alianza,41 prácticamente todos los déspotas de la tierra son miembros. Mas una nueva raza se ha levantado por toda Europa42 nutrida en la aversión a las opiniones que les sirven de cadenas y seguirá dando a luz a nuevas generaciones hasta lograr cumplir con el destino que los tiranos prevén y temen.]43
escritos durante 1819, fueron “Lines Written during the Castlereagh Administration” [trad.: Versos escritos durante la administración Castlereagh], “A Song: Men of England” [trad.: Canción: Hombres de Inglaterra], “A New National Anthem” [trad.: Un nuevo himno nacional], “Sonnet: England in 1819” [trad.: Soneto: Inglaterra en 1819], “Ode to the West Wind” [trad.: Oda al Viento del Oeste] y “The Mask of Anarchy” [trad.: La máscara de la anarquía]. En ellos Shelley más o menos abiertamente sugería la necesidad de una revolución social y política en Inglaterra que acabara con la injusticia del status quo y aportara la verdadera libertad al pueblo inglés del que, según el poeta, el país estaba tan necesitado.
41 La Santa Alianza, firmada en 1815 por Austria, Rusia, Prusia, luego por Gran Bretaña y Francia (la Cuádruple Alianza y Quíntuple Alianza), pretendía luchar contra el liberalismo, la secularización anti-cristiana, el nacionalismo disgregador que pudiera amenazar la paz europea y defendía a ultranza el absolutismo y el derecho de intervención cuando proliferase en algún país europeo el liberalismo.
42 A partir de 1820-21 surgen por toda Europa numerosas revoluciones encaminadas a acabar con los regímenes absolutistas y promover el liberalismo y el constitucionalismo. La primera fue el pronunciamiento del coronel Rafael Riego en España (Revolución de Cabezas de San Juan) que dio pie al Trienio Liberal (1820-23) durante el reinado del despótico Fernando VII.
Luego siguieron su ejemplo otros territorios del continente europeo, con más o menos fortuna.
43 Los editores Ollier tenían el permiso de Shelley de retocar o corregir, o incluso suprimir algunos pasajes. Algunos versos omitidos fueron recuperados en la edición de París (A.
y W. Galignani, 1829) en The Poetical Works of Coleridge, Shelley and Keats Complete in One Volume y en The Poetical Works of Percy Bysshe Shelley, editado por Mrs Shelley (In Four Volumes. London: Edward Moxon, 1839). Este párrafo concretamente, suprimido en la edición de 1822 por Charles Ollier, fue recuperado para la edición de Hellas de Poetical Works of P. B. S., 1892, vol. IV, 40-41, por el bibliófilo y anticuario inglés Harry Buxton Forman (1842-1917) a partir de unas galeradas del poema Hellas que obraban en su poder. La fama de Buxton Forman procede principalmente de sus biografías de Shelley y de Keats, pero también del escándalo que se suscitó en la época por la venta a coleccionistas y museos de supuestas falsificaciones de manuscritos de varios escritores victorianos realizadas presumiblemente por él.
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La Península española ya es libre.44 Francia está tranquila disfrutando de la exención parcial de los abusos que su ilegítimo y débil gobierno están en vano intentando reavivar.45 Se ha sembrado la semilla de la sangre y la desolación en Italia,46 y una raza más vigorosa está surgiendo y acabará 44
Shelley yerra al llamar “Península española” a la Península Ibérica. Cierto es que la Península Ibérica (formada principalmente por España y Portugal) había sido liberada del yugo napoleónico una década antes gracias a la ayuda del ejército británico, cuyo mando ostentaron primero el general Moore (hasta su muerte) y luego Arthur Wellesley (futuro Duque de Wellington). La llamada “Guerra Peninsular” en la historiografía inglesa y “Guerra del Francés” o “Guerra de la Independencia” en la historiografía española se combatió en tierras de España y Portugal (y al final en territorio francés) entre 1808 y 1814. Pero poco después España se volvió absolutista con la llegada del exilio de Fernando VII, “El Deseado”. Sin embargo, en las fechas en que redactaba Hellas (1821-22), Shelley describe España como un país libre debido a que entre 1820 y 1823 el país se encontraba inmerso en el llamado “Trienio Liberal” del reinado de Fernando VII. En efecto, en 1820, a raíz de la revolución de Riego, el monarca español se vio obligado a jurar la Constitución de las Cortes de Cádiz de 1812 e incluso a suprimir la Inquisición española para salvar su corona. Para más detalles sobre la producción literaria prorevolucionaria en lengua inglesa durante el “Trienio Liberal” español, véase, Romántico país: Poesía inglesa del trienio liberal, de Agustín Coletes Blanco y Alicia Laspra Rodríguez, eds.
(Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2019). En tal obra se recogen dos poemas pro-españoles de Shelley, “An Ode, [Written, October, 1819, before the Spaniards had recovered their Liberty]” y varias estrofas seleccionadas de “Ode to Liberty”. Las dos odas están extraídas de su obra teatral lírica Prometheus Unbound (1820: 193-95 y 207-22 respectivamente).
Las traducciones (“Oda, [escrita en octubre de 1819, antes de que los españoles recobreran la libertad]” y las estrofas seleccionadas de “Oda a la Libertad”) han sido realizadas por Coletes Blanco y Laspra Rodríguez (2019: 117-19 y 131-35 respectivamente).
45 Durante el periodo 1820-23 Francia, aún traumatizada por la Revolución Francesa y el correspondiente periodo de terror que siguió, así como por las guerras napoleónicas, se mostraba dividida. La revolución liberal española reabrió las heridas sin curar del país vecino. La Restauración se había construido aún sobre inestables cimientos. Mientras el rey constitucional Luis XVIII y la Charte constitutionelle de 1814 habían dado al país una relativa calma política, el asesinato del heredero a la corona el Duque de Berry, los aires de libertad llegados de la España del Trienio Liberal y las noticias llegadas de la lucha de los griegos por la independencia desestabilizaron el frágil equilibrio francés en 1820. La consecuencia más inmediata fue que Francia se vio de nuevo separada en tres facciones: por un lado, los seguidores nostálgicos del Ancien Regime o contrarrevolucionarios (conocidos como pointus), contrarios a los liberales partidarios de la monarquía constitucional, y por otro lado los republicanos. Para más detalles, véase El llanto de España: Poesía francesa del Trienio Liberal, de Cristina Clímaco y Lola Bermúdez Medina (Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2019).
46 Durante el periodo 1820-23 la mayoría de los territorios de la Península Itálica se adhirieron con entusiasmo a las ideas liberales llegadas de España, tenidas como ejemplo a seguir en sus intentos de lograr la soñada unificación y la liberación definitiva de las potencias extranjeras de regímenes absolutistas. Los intelectuales italianos y las sociedades secretas (Carboneros en el sur, dirigidos por el carismático general Pepe, y los Federati en el norte, amén de amplios
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Hellas
imponiéndose para su posterior cosecha. El mundo se encuentra a la espera solo de las noticias de una revolución en Alemania para poder llegar a ver a los tiranos que se han empotrado en la indolencia precipitarse a la ruina de la que no se levantarán jamás.47 Bien conocen a su enemigo estos destructores de la humanidad cuando atribuyen la insurrección de Grecia al mismo espíritu ante el cual tiemblan en el resto de Europa, y ese enemigo bien conoce el poder y la astucia de sus oponentes y se muestra vigilante a la espera del momento en que por mor de su ya cercana debilidad e inevitable división pueda arrebatarles los sangrientos cetros de sus garras.
sectores del ejército) fomentaban la revolución liberal y la llamada a las armas por la libertad.
Los monarcas del reino unido de las Dos Sicilias (formado por Sicilia y Nápoles) y del reino de Cerdeña y Piamonte llegaron a jurar la Constitución española de Cádiz de 1812 en 1820 y 1821 respectivamente. El reinado constitucional de las Dos Sicilias tuvo solo un breve año de vida debido a varias razones: a) a la oposición de Fernando I a ser rey constitucional; b) a la lucha nacionalista en aras de la independencia protagonizada por Nápoles respecto de Sicilia; c) a la oposición mostrada por la Santa Alianza a permitir que el sur de la Península Itálica optase por el constitucionalismo; y d) a la ocupación militar austríaca de Nápoles y Sicilia. Por otra parte, los revolucionarios del Piamonte intentaron sin éxito luchar contra la presión de Austria, pero la traicionera huida del regente Carlos Félix (que, aunque a desgana, había llegado a jurar la constitución española) precipitó la caída del recién nacido gobierno liberal y la invasión austríaca se hizo efectiva. Para más detalles, véase La Constitución soñada: Poesía italiana del Trienio Liberal, de Vicente González Martín y Mercedes González de Sande (Salamanca: Editorial Universidad de Salamanca, 2019).
47 Ante la llegada de aires liberales españoles en 1820, parte de la población de habla alemana de la Confederación Germánica (Deutscher Bund) se mostró ilusionada. La otra mitad de la población temía sin embargo una revolución que trajera consigo la anarquía y la guerra, como había ocurrido en Francia décadas antes a raíz de la Revolución Francesa. Este miedo se acrecentó especialmente tras el asesinato en 1819 del dramaturgo August Friedrich Ferdinand von Kotzebue (1761-1819) a manos de un liberal exaltado como consecuencia de las vehementes presiones ejercidas por las poderosas organizaciones estudiantiles. Se estableció en la Confederación Germánica la censura estricta y la represión en los llamados Decretos Kalsbard (Karlsbader Beschlüsse), sobre todo en la Austria del Príncipe de Metternich (1773-1859). La lucha ideológica entre monarquía, liberalismo, constitución y nacionalismo dio al pueblo de habla alemana suficiente motivo de reflexión sobre el tipo de régimen político e instituciones que deseaban adoptar para el futuro: monarquía o no monarquía, parlamento o no parlamento, constitución o no constitución, o incluso si el rey debía tener más o menos recortada su capacidad política. Para más detalles, véase Reyes y pueblos: Poesía alemana del Trienio Liberal, de Ingrid Cáceres Würsig y Remedios Solano (Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2019).
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PRÓLOGO DE HELLAS 1 Ηeraldo de la Eternidad Hoy es el día en que todos los hijos de Dios Esperan en la cámara del senado sin techo, en cuyo suelo Habita el Caos2 y la inamovible sima Congelada por Su firme palabra en hialino3 *** La sombra de Dios, y representante De todo lo anterior cuyo aliento el universo No es sino mera huella del rocío.
Jerarcas y reyes Que desde vuestros tronos encumbrados en el pasado Os mecéis en el reticente presente; vosotros que os sentáis Instalados en el esplendor o en la tristeza Del pensamiento humano, el cual, como una exhalación Surgida de la tierra cual vapor, encubre el
del cielo4
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Este prólogo (escrito en verso blanco al estilo del Paradise Lost de Milton) no apareció en la edición de 1822. Está de hecho inacabado. En sus cincuenta y cinco versos el Heraldo de la Eternidad anuncia la asamblea del senado de los dioses haciendo referencia al glorioso pasado de la antigua civilización griega. A continuación, toman la palabra Satanás, Jesucristo y Mahoma, los cuales se presentan ante el senado de dioses para pedir al Todopoderoso una actuación determinada en la contienda greco-turca.
2 En la traducción al español respeto el uso de las mayúsculas tal y como las emplea Shelley en el original.
3 Oración inacabada en el original.
4 Espacio en blanco en el original.
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Hellas
Que le dio el ser,
reuníos aquí5
Ante el trono de vuestro Padre; el veloz decreto Aún aletea y la feroz concepción Se encuentra aún paralizada, arropada por lo que ha de anular A la más bella de aquellas islas errantes que adornan El espacio zafiro de aire interestelar, Esa esfera verde y celeste a la que la tierra envolvió, Menos en la belleza de su delicada luz Que en la atmósfera de espíritu vivo, Que mientras interpenetra todo el …6
rueda de reino en reino
Y de época en época, y en el seno de sus altibajos Impulsa a las generaciones Hasta sus lugares establecidos.
Mientras el sumo Árbitro Contempla la contienda y a la hora asignada Envía Sus decretos velados en eterna …7 Dentro del recorrido de este orbe flotante Se encuentra una antigua región sobre la que cayeron Los rocíos del pensamiento durante el rubio amanecer del mundo Más temprana y más mansamente y de ella surgieron Templos y ciudades de formas inmortales Y melodías de sabiduría y de canto 5 6 7
Espacio en blanco en el original.
Espacio en blanco en el original.
Espacio en blanco en el original.
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Hellas
Y pensamientos y actos merecedores de tan nobles pensamientos.
Y cuando el sol en sus dominios se apagó Y cuando el infierno de su gloria les llegó, Los vientos que la desnudaron soplaron sin cesar y empujaron Aquel rocío a los más alejados parajes Mediante errabundas nubes de soleada lluvia que descongelaban El nada maternal seno del Norte.
Daos prisa, hijos de Dios,
pues habéis contemplado,8
Reticentes, o complacientes, o anonadados, Los avances de los severos decretos que han reunido en Grecia Toda ruina y decadencia y desesperanza.
Un cuarto está ya a la espera: reuníos, hijos de Dios, Para empujar o para detener o para anular, Si es que, como soñáis, no debe quedar tal poder retenido, El destino sin cumplir.
***
Coro9 El telón del Universo Está desgarrado y destrozado, Los mundos alados de resplandor se dispersan Cual palomas salvajes en desbandada.10 8
Espacio en blanco en el original.
Para los coros, semicoros (incluso para las breves intervenciones de la esclava hindú) Shelley empleó una gran diversidad de ritmos y rimas, intentando variar las longitudes de los versos para acercarse lo más posible a los muy variados metros griegos.
10 En esta primera intervención del Coro se describe la situación europea mediante una continua metáfora alusiva a las numerosas revoluciones liberales y nacionalistas en pos de la libertad y contra la tiranía del absolutismo que están teniendo lugar en Europa: Alemania, Inglaterra (Peterloo), Portugal, España, Nápoles, Piamonte, Francia, Rusia, Grecia, etc.: “El telón del Universo / Está desgarrado y destrozado” mientras “Los mundos alados de resplandor 9
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Hellas
El espacio está desnudo, carece de techo, Y en el centro hay una capilla nublada, Oscura entre tronos de luz.11 En el azulado brillo del hialino Giran y relucen dorados mundos.
En la huida Desde todos los confines del Infinito, Como miles de amaneceres en una sola noche Los resplandores se levantan y se expanden; Y por mor del temor al trueno y la oscuridad Se esparcen la luz y la música, Y en sus aurigas cerradas conducidas Por vivas alas allá en las alturas Viajan las Potencias gigantes, Cabizbajas o radiantes como los propios tronos que ocupan.
***
Un desconcierto de luz y movimiento Sobre el vidrioso océano.

*** El senado de los Dioses se reúne,
se dispersan / Cual palomas salvajes en desbandada”. La consecuencia inmediata es que “En el azulado brillo del hialino / Giran y relucen dorados mundos”. Ante tal “desconcierto de luz y movimiento”, “Viajan las Potencias gigantes, / Cabizbajas o radiantes como los propios tronos que ocupan” sin saber cómo actuar mientras “Se esparcen la luz y la música”. Se hace perentorio que “El senado de los Dioses se reún[a]”.
11 Para Shelley, la luz y la luminosidad son símbolos de libertad, democracia, revolución: “¡Que haya luz!, dijo la Libertad, / Y como el amanecer sobre el mar / ¡Se elevó Atenas!” (l. 682); la oscuridad se relaciona con el absolutismo, el despotismo, la omnipotencia de la tiranía: “Los Anarcas del mundo de la oscuridad tienen guardado / Un trono para ti alrededor del cual se mantiene tu imperio / Infinito y mudo (l. 879-81).
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Hellas
Cada uno según su rango y posición; El silencio campa por los espacios – ¡Atención! ¡Satanás, Cristo y Mahoma Se levantan de sus asientos!
Cristo ¡Padre Todopoderoso!
Arrodillado humilde a los pies del Destino12 … Hay dos fontanas en las que vierten sus lágrimas los espíritus Cuando yerran los mortales, Discordia y Esclavitud se llaman, Y con sus amargos rocíos dos Destinos Llenan cada uno sus ineludibles ánforas; el tercero, El más fiero y poderoso, mezcla ambos, y añade El Caos y la Muerte y la linfa del lánguido Olvido Y el odio y el terror y la lluvia emponzoñada13 *** La Aurora de las naciones. Por esta faz Cuyos poros derramaron lágrimas de sangre, por estas vastas heridas, Por esta imperial corona de agonía, Por la infamia y la soledad y la muerte, Por todo esto yo ya pasé, y por el dolor De la pena por los que estarían dispuestos a14 … por mí El desmemoriado gozo de una venganza, Por ello sufrí –gracias a la luz sagrada de Platón,15 12
Oración inacabada en el texto original.
Oración inacabada en el texto original.
14 Espacio en blanco en el original.
15 La figura de Jesucristo va cobrando en la última época de Shelley una evidente revalorización, 13
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De la cual mi espíritu era ardiente mañana– Por Grecia y por todo lo que no puede dejar de existir.
Sus inagotables palabras, destellos de verdad inmortal, Estrellas de todas las noches, sus melodías y letras, Ecos y sombras de todo lo que adora el Amor En ti, yo te conmino a que les envíes la Fortuna, Hija tuya irrenunciable: permítela descender, Victoria [adornada]16 de alas de serafines, En tumultuoso alarde de la omnipotencia de Dios Que se extiende sobre todas las cosas.17 Desde las vacuas ligas,18 desde la Tiranía que arma pues en sus primeras obras el poeta no disimulaba su aversión por Dios y por la figura de su hijo. En su intervención ante el senado de los dioses, dos de los motivos que alega el personaje de Jesucristo para pedir la intervención de Dios a favor de los griegos son la intensa relación entre el platonismo (“la luz sagrada de Platón, / De la cual mi espíritu era ardiente mañana”) y el cristianismo de los griegos y su profecía sobre el renacimiento de Grecia (Wilson, Milton. “Pavilioned upon Chaos: the Problem of Hellas” en Woodings, R. B. ed. Shelley. Modern Judgements. London: Palgrave, 1968, 228-40). Jesucristo aparece aquí representado como el portavoz del progreso y por lo tanto como espíritu moralista y revolucionario que solicita el favor del Todopoderoso para la causa griega.
16 En el texto original “[arrayed]” aparece entre corchetes.
17 Cristo se presenta como paladín defensor de los cristianos (los griegos) y no se inhibe para nada en la petición de la victoria para ellos. Curiosamente, al pedir que Dios se incline por la causa griega, Jesucristo no apela a su condición de hijo del Padre Todopoderoso. Alega que los griegos merecen la victoria en agradecimiento o como recompensa a la contribución de su civilización y legado a la humanidad.
18 Shelley desprecia las “vacuas ligas” creadas por las potencias europeas tales como la Cuádruple Alianza (1815-30), firmada por Austria, Prusia, Rusia y Gran Bretaña como pacto de seguridad contra las guerras napoleónicas y contra las ideas revolucionarias. En 1818, en el Congreso de Aquisgrán, Francia se unió a los acuerdos de la Cuádruple, pasando a denominarse Quíntuple Alianza. Los congresos que se desarrollan entre 1818 y 1822, de naturaleza conservadora, se enfrentaron abiertamente a las revueltas de naturaleza liberal o nacionalista.
Asimismo, mediante la Santa Alianza se trataba de garantizar militarmente la defensa de los principios del absolutismo monárquico en aras del equilibrio político en Europa. Entre 1820 y 1824 España, Portugal, Nápoles y Grecia fueron el escenario de movimientos revolucionarios que buscaban instaurar nuevas naciones (repúblicas) o nuevas monarquías constitucionales.
Shelley tiene la esperanza de que a pesar de los obstáculos que las “ligas” pudieran poner, Gre-
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Falsos y adversos credos e imitativas anarquías Para tallarse, cual montada sobre la simiente de una serpiente alada, Sobre el nombre de la Libertad; desde la tormenta De la división, la cual como terremoto sacude y enferma El firme corazón del emprendimiento; por todo aquello Por lo que los más sagrados sueños de los más elevados espíritus Se constituyen en estrellas durante el amanecer… ¡Resurgirá Victoriosa como resurgió el mundo a partir del Caos!
Y al igual que los Cielos y la Tierra construyeron Sus existencias en la belleza y la luz A partir de Tu primera sonrisa, oh Padre, mientras asumen El espíritu de Tu amor que les pavimenta La senda sobre el abismo hasta lograr que todas sus esferas Se tornen en un solo Espíritu vivo, –también lo hará Grecia.19 Satanás20 Sed como lo son todas las cosas bajo el empíreo,21 ¡Mías! ¿Es que careces de ojos como el viejo Destino, Tú, rey de pacotilla, coronado con una guirnalda de espinas?
¡Cuyo cetro no es más que una caña, una caña rota Que te atraviesa! ¿Cuyo trono no es más que una silla de la burla, cia acabaría victoriosa contra el absolutismo otomano. La postura inicial de las grandes potencias (Austria, Prusia, Rusia, Gran Bretaña y Francia) de no intervenir en el conflicto greco-turco favorecía a la causa otomana y Shelley se lamenta de ello.
19 Evidentemente Jesucristo se muestra optimista para con la futura evolución de Grecia.
20 El Satanás de Hellas es un Satanás heredado de Milton. Al igual que en Hellas, en Paradise Lost Satanás no aparece como ser inferior en virtud moral al propio Dios (Løkse, 1994: 102).
21 En la teología católica medieval el empíreo es el más alto de los cielos y sitio de la presencia física de Dios, donde también residen los ángeles y las almas acogidas en el Paraíso, así como los bienaventurados.
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Pues no ves bajo este suelo de cristal Que los innumerables mundos de dorada luz Que forman mi imperio, y el menor de ellos el que tú querrías redimir de mí?22 ¿Acaso no sabes cuáles pertenecen a mi lote?
¿O preferirías reavivar la23 …… contienda Que nuestro gran Padre antaño arbitró Para asignar a sus competitivos vástagos A cada uno su correspondiente reino?24 Tú, Destino, Tú que estás blindado por la omnipotencia Del que te envía, cualquiera que sea tu misión, Date prisa, no te detengas en la ruta hacia la meta, y haz míos Tus trofeos, tanto si Grecia vuelve de nuevo a ser La fuente en el desierto de la cual la tierra Beba de la libertad, lo que le dará fuerza Para sufrir, o una sima de vacía muerte Que se traga todo el placer, toda la vida, toda la esperanza.
Lárgate, tú Vicegerente de mi voluntad, no menos Que la de tu Padre; pues salvo que desmayes, Los lobos alados, el Hambre y la Peste, Te estarán esperando, la serpiente de las cien cabezas De la insaciable Superstición aún ha de …25 22
Espacio en blanco en el original.
Espacio en blanco en el original.
24 Satanás parece atribuirse para sí la condición de hijo del gran Padre, el cual se había visto en su día obligado a repartir los distintos reinos entre cada uno de sus vástagos. Grecia, gane o pierda, terminará siendo suya, añade.
25 Espacio en blanco en el original.
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El suelo tras tus pasos y la Guerra flotará En lo alto y la Mentira debajo mirará absorta y el Cambio Revoloteará ante ti con sus alas de dragón, Exaltado y devorador, y yo añadiré Tres viales de lágrimas que derraman los demonios Cuando los espíritus virtuosos la puerta de la Muerte Cruzan triunfantes tras pasar sobre los espinos de la vida, Cetros y coronas, mitras y espadas y trampas, Chapoteando en el escarnio, como Él y Sócrates.26 El primero es la Anarquía; cuando el Poder y el Placer, La Gloria y la ciencia y la seguridad A la Libertad se agarran como fruta en el verde árbol, Entonces derrama sus gotas y los hombres acumularán cenizas.
El segundo la Tiranía–27 “Él” es Dios. Shelley, neoplatónico, vincula la idea de Dios a Sócrates (maestro de Platón).
Los románticos ingleses, tan opuestos al mecanicismo de índole industrial y tan proclives al panteísmo, al misticismo y a la naturaleza alquímica, asumen las posturas del neoplatonismo renacentista de Plotino. Shelley, traductor de Platón (Simposio o El banquete, Ion o Sobre la Ilíada, introducción a Menexeno, o La República entre 1815 y 1818) y por lo tanto buen conocedor de su obra, adopta una interpretación filosófica-platónica cristiana encaminada a la expresión de la belleza poética. Admite por ejemplo una realidad objetiva y otra subjetiva, cree en la inspiración divina, en la creatividad, la espontaneidad, la generosidad, la epifanía, el individualismo y la comunión con la naturaleza; pero, sobre todo, su prioridad es la libertad.
Para más detalles al respecto, véanse “The Dating of Shelley’s Notes and Translations from Plato”, de James A. Notopoulos (The Modern Language Review, vol. 34, nº 2, 1939, 245-48); “Shelley’s Changing Attitude to Plato”, de Ross G. Woodman (Journal of the History of Ideas, vol. 21, nº 4, 1960, 497-510); El platonismo romántico de Shelley, de Patricia Cruzalegui Sotelo (Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2001) y La tradición neoplatónica en la poesía romántica inglesa, 1757-1850, de José Miguel Vicente Pecino (Roquetas de Mar, Almería: Editorial Círculo Rojo, 2019).
27 Satanás, dispuesto a destruir el progreso, propone dos armas para ello: la Anarquía (es decir, el caos social y la violencia, que dio pie al fracaso de la Revolución Francesa) y la Tiranía (poder despótico ejercido por Napoleón). Cristo le interrumpe para recordarle que no debe mirar a hechos pertenecientes al Pasado como solución de Futuro: “¡Espíritu terco! / Tú no ves más que el Pasado en el Porvenir”.
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Hellas
Cristo
¡Espíritu terco!
Tú no ves más que el Pasado en el Porvenir.
El orgullo es tu error y tu castigo.
No presumas de tu imperio, no fantasees con que tus mundos Son algo más que chispas de horno o gotas de arco iris Ante el Poder que los esgrime y les da vida.
La verdadera grandeza no exige espacio, la verdadera excelencia Vive en el Espíritu de todas las cosas vivas, Lo cual se otorga a los mundos que tú llamas míos.
*** Mahoma
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Apresura y llena la menguante media luna
Con rayos tan dispuestos como los que atravesaron la sombra De la noche cristiana relegada al Occidente,29 Cuando la luna oriental del Islam cabalgaba victoriosa Desde el Tmolo30 a las nieves de los Acroceranios.31 *** Despierta, tú Palabra
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El discurso de Mahoma solo ha sobrevivido en tres fragmentos de cinco, cuatro y dos versos. Wilson (1968: 229) piensa que, de haber podido Shelley terminar de escribir toda la intervención de Mahoma, esta podría haberse dirigido a criticar los errores del cristianismo (entre ellos el misterio de la Santísima Trinidad, al que también el propio Shelley se oponía). Pero no deja de ser una especulación.
29 En su brevísima intervención Mahoma aboga por la extensión del dominio musulmán debido a que, fruto de su decadencia durante el medievo, la sombra cristiana había quedado relegada solo a Occidente. Al igual que Cristo se apoya en el pasado de esplendor de la Grecia antigua, Mahoma se apoya en el esplendor del islam en gran parte de la Europa oriental. Para solicitar el apoyo de Dios a la causa otomana Mahoma aboga por la labor civilizadora del islam cuando el cristianismo estaba en sus horas más bajas.
30 El monte Tmolo se encuentra en el oeste de Turquía.
31 Los Montes Acroceraunios, en Albania, conforman la cordillera que separa este país de Macedonia. A ellos y sus cumbres nevadas también aludió Shelley en su poema “Arethusa” (1820) (ed. de Mrs Shelley, 1889: 263-234).
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De Dios, desde el trono del Destino Incluso en el más alejado confín de tu camino Puedes alcanzar el Triunfo32 ***
Sé tú una maldición sobre los que tienen un credo
Que divide y multiplica al más elevado Dios.33
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Oración inacabada en el texto original.
Mahoma aprovecha su breve intervención para criticar la división de los cristianos en diferentes credos para adorar a Dios, muy probablemente, según sugiere Wilson (1968: 229), en alusión directa a las distintas posturas existentes en relación al misterio de la Trinidad, o entre católicos, protestantes y otras denominaciones a las que tantas guerras han dado pie a lo largo de la historia.
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HELLAS 34 Dramatis personae Mahmud35 Hassan Daood Ahasuerus, judío Coro de griegas cautivas36 [El fantasma de Mahomet II37]38 Mensajeros, Esclavos y Criados Escena: Constantinopla Tiempo: Puesta del sol 34
Al final de Hellas, en las últimas páginas del libro, Shelley incluyó el poema “Written on Hearing the News of the Death of Napoleon” [trad.: Escrito al tener noticia de la muerte de Napoleón], poema cuya traducción no incluyo en esta edición por no tratar directamente de la guerra de la independencia de Grecia. Es sabido que Napoleón murió desterrado en la isla de Santa Elena el 5 de mayo de 1821. La noticia debió de llegar a Europa unos meses más tarde.
35 El Mahmud II histórico (1785-1839), sultán desde 1808 a 1839, ha pasado a la historia como el sultán cuyo imperio se redujo más en extensión, pero ello no fue óbice para su consolidación, fortalecimiento y modernización. Fue el sultán más reformador: acometió la reconstrucción de un ejército más moderno –equipado y entrenado más al estilo europeo y suprimió el cuerpo de los jenízaros. También modernizó la educación universitaria, organizó la administración para una mayor eficiencia en la colecta de impuestos, construyó nuevas carreteras, inauguró el servicio postal, dio pie a la llegada de ideas modernas europeas creando nuevas embajadas, sustituyó el turbante por el fez, y en general hizo lo posible por crear un estado más centralizado para combatir las tendencias separatistas y los caciquismos locales y regionales (https://www.
britannica.com/biography/Mahmud-II-Ottoman-sultan; consultado el 19/4/2021).
36 En una hipotética puesta en escena de Hellas cabría esperar que el Coro de esclavas griegas cantasen y bailasen para deleite del sultán (y del público asistente). En la representación de The Bride of Abydos las esclavas (las “Almas”) bailaban y tocaban instrumentos y colocaban puestos de flores sobre el escenario.
37 Mehemet II/Mehmed II/Mahomet II Fatih (1432-81), también conocido como “El Conquistador”, séptimo sultán de la dinastía de Osman, puso fin al imperio bizantino al conquistar Constantinopla en 1453 y abrió el camino a la expansión otomana. Es tenido como uno de los sultanes más déspotas y crueles de la historia de Turquía. Alcanzó el trono tras dar muerte a sus hermanos y pasó a cuchillo a sirvientes y enemigos con la más absoluta frialdad (https:// www.britannica.com/biography/Mehmed-II-Ottoman-sultan; consultado el 19/4/2021).
38 Este personaje se omitió de la obra de Shelley en su primera edición de 1822.
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Escena39 – Una terraza en el Serrallo.40 Mahmud duerme, una Esclava Hindú está sentada junto a su Diván.
Coro de griegas cautivas41 Esparcimos estas flores de opio42 Sobre tu intranquila almohada, Se las arrebataron a los vientres de Oriente Las mareas de la India.43 39
Según Medwin, el coro que da comienzo a Hellas está tomado de El Príncipe Constante de Calderón, tal y como se lo comunicó personalmente el propio poeta (Forman, 1913: 353). Observa Hespelt (1923: 902) que, en efecto, al principio de El Príncipe Constante la acción tiene lugar en el Jardín del rey de Fez y sale a escena un grupo de cautivos cantando. Por otra parte, la presencia de Calderón se hace evidente en la expresión de la lucha interna que experimenta el ser humano para distinguir la realidad de la ilusión. Para más detalles sobre la influencia de Calderón en la obra de Shelley, véanse Shelley & Calderón and Other Essays on English and Spanish Poetry, de Salvador de Madariaga (New York: E. P. Dutton & Company Publishers, 1920) y “Shelley and Spain”, de Herman E. Hespelt, PMLA, vol. 38, nº 4, 1923, 887-905.
40 Un serrallo –españolización del término italiano serraglio, vocablo a su vez proveniente del turco serai, palacio– o harén es el conjunto de mujeres que viven bajo la dependencia de un mismo jefe de familia en las sociedades musulmanas. Es también el nombre asignado al palacio del sultán otomano. A partir del siglo XVIII la existencia de harenes o serrallos despertó exóticas y lujuriosas fantasías entre los occidentales. A pesar de que habitualmente se atribuye a Lady Mary Wortley Montagu (1689-1762), esposa del embajador británico en Estambul, el haber sido la primera europea en visitar y describir en 1717 las habitaciones secretas de los harenes imperiales otomanos, en realidad el primer occidental de habla inglesa en ver uno del que se tiene constancia fue el inglés Thomas Dallam (c.1575-c.1630) cuando llegó a la corte otomana en 1599-1600 con el encargo de transportar al nuevo sultán Mehmed III (1566-1603) un órgano que le enviaba como presente la reina Isabel I, deseosa de establecer relaciones diplomáticas con el imperio otomano. Tanto gustó al sultán el regalo, que le ofreció a Dallam la posibilidad de quedarse en la corte para siempre y servirle de organista, así como de escoger dos esposas del propio harén real, hechos que el músico y viajero inglés relata en “A brefe Relation of my Travell from the The Royall Cittie of London towardes The Straite of mariemediterranum and what happened by the way” (relato de viaje que solo vio la luz en 1893).
41 El hecho de que el Coro esté formado por griegas cautivas del Serrallo del sultán sugiere que son esclavas sexuales. En sus intervenciones no solo aspiran a la libertad de Grecia del dominio otomano sino, sobre todo, también a su propia libertad. La falta de libertad de las cautivas griegas se manifiesta en Hellas por triple vía: son miembros de una raza subyugada por los otomanos, son esclavas y son objetos sexuales para uso del hombre.
42 La amapola sedante (papaver sominferum) o adormidera es la flor de la que se extrae el opio.
43 En 1750 la British East India Company asumía el control de Bengala y Bihar, principales zonas de cultivo del opio en la India. Gran Bretaña dominaba el comercio marítimo del opio que
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Ojalá que tu sueño sea Tranquilo y profundo, Como el de los caídos, ¡no como el de las que lloramos!44 Hindú45 ¡Alejaos, sueños desagradables!
¡Alejaos, falsos contornos del sopor!
¡Ojalá sea el suyo, como aparece el Cielo, Claro y radiante y profundo!
Suave como el amor y quieto como la muerte, Dulce como una noche del verano sin brisa.
Coro46 ¡Duerme, duerme! Nuestro canto va cargado Del alma del letargo; Lo cantaba la doncella de Samos,47 salía de la India. En 1800 la British Levant Company adquirió prácticamente la mitad de la producción del opio procedente de Esmirna (Turquía) para su venta en Europa y EEUU. Para 1819 prácticamente todos los poetas románticos ingleses eran ya consumidores habituales de opio (o en su combinación con alcohol, el láudano), especialmente S. T. Coleridge, John Keats, Thomas de Quincey y el propio Shelley. Para más detalles, véanse Opium and the People: Opiate Use and Drug Control Policy in Nineteenth and Early Twentieth Century England (New York and London: Free Association Books, 1999, 173-194), de Virginia Berridge, y Anglo-European Science and the Rhetoric of Empire: Malaria, Opium and British Rule in India, 1756-1895 (Lanham: Lexington Books, 2003, 75-114), de Paul C. Winter.
44 A pesar de la aparente intención de querer apaciguar la tensión de Mahmud, que sufre de insomnio, el Coro en realidad desea su muerte: el sueño de los caídos que las esclavas lloran alude a la pérdida de sus amados y parientes o de sus compatriotas griegos.
45 Para la figura de la esclava hindú que Shelley incluyó en Hellas al servicio del sultán se debió de inspirar en la esclava hindú que también Dimond incluyó en The Bride of Abydos.
46 La melodiosa monotonía de las rimas usadas por Shelley en la intervención del Coro se asemeja a una nana cantada para facilitar el sueño del sujeto.
47 La isla de Samos se rebeló contra los otomanos en 1821, tras lo cual se estableció un gobierno autónomo. Sin embargo, su cercanía a la costa anatólica la hacía especialmente vulnerable ante un ataque turco. En cuanto a la referencia a la doncella de Samos, Shelley puede
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Hellas
Cuyo amante era del grupo De los que ahora guardan El quieto sueño Del que nadie puede despertar, en el que nadie llora.
Hindú ¡Toco tus pálidas sienes!
¡Respiro mi alma en ti!
Y si mis oraciones me fueran provechosas, Todo mi gozo debería Morir y yo viviría para llorar Para que pudieras ganar una hora de tranquilo sueño.
Coro ¡Respira suave, suave El hechizo de la poderosa amante ahora!
Cuando la Conciencia calme a su abrumada serpiente, Y duerman los Tiranos, que despierte la Libertad.
¡Respira suave, suave Las palabras que, como fuego secreto, fluirán Por las venas de la tierra helada! ¡Suave, suave!
estar aludiendo al caso nada infrecuente de alguna joven de la isla que perdiera a su amado en algún enfrentamiento contra el enemigo. Otra posibilidad interpretativa para la alusión de Shelley a la doncella de Samos pudiera apuntar al hecho de que en un conocido epigrama helenístico de Asclepíades de Samos (S. III a.C.) este dedicara a una adolescente de la isla unas líneas conminándole a no aferrarse a la virtud, pues la vida es fugaz y preservar la virginidad no tiene sentido. En el epigrama 85, libro V de Antología Palatina (Epigramas Helenísticos) (trad.
e introd. de M. Fernández Galiano, Madrid: Gredos, 1978), se puede leer: “Entre los vivos los goces de Afrodita; que en ultratumba, / doncella, yaceremos, huesos y cenizas”.
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Hellas
Semicoro I La vida puede cambiar, pero no puede volar, no; La esperanza puede desvanecerse, pero no puede morir, no; La verdad puede quedar velada, pero aún puede arder; El amor ser rechazado, ¡pero aún puede volver!
Semicoro II Aunque fuera la vida un panteón En que la esperanza quedara confinada en la desesperación; Aunque fuera la verdad una mentira sagrada, El amor lujuria– Semicoro I Si la Libertad No le prestara a la vida su alma de luz, La esperanza, su iris de goce, La verdad, el traje que ponerse al profeta, Al amor su capacidad de dar y soportar.
Coro En la gran mañana del mundo, El Espíritu de Dios con su poder desplegó La bandera de la Libertad sobre el Caos, Y todos los líderes de bandas huyeron Como buitres asustados de Emaús48 48
En este pasaje se hace evidente la influencia de Paradise Lost en Hellas. En el pasaje “Paradise of Fools” (Paradise Lost, III), Milton describe a Satanás como “a Vultur on Ismaus bred” (III, 431) [trad.: un Buitre criado en Ismaus]. En Hellas Shelley dice que “banded anarchs fled / like vultures frighted from Ismaus” [trad.: los líderes de bandas huyeron / Como buitres asustados de Imaus]. Ismaus es una cordillera nevada que cruza Asia desde Afganistán hasta el
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Hellas
Antes del paso de un terremoto.
Por ello desde el intempestivo amanecer del Tiempo Surgió y brilló el resplandor de la Libertad: Las Termópilas49 y Maratón50 Recogieron, cual montañas iluminadas de antorchas, El Fuego naciente.51 La gloria alada Casi se posó sobre Filipos52 Ártico (según el Atlas de Mercator, del siglo XVII). El depredador buitre de Milton abandonaba la cordillera ocupada por los tártaros por falta de alimento para buscar tiernos corderos en las zonas donde los rebaños se reunían, por su fertilidad, entre los ríos Ganges y Hydaspes, en la India. Para más detalles, véase Huntley, Frank L. “A Justification of Milton’s ‘Paradise of Fools’ (Paradise Lost, III, 431-499)”, English Literary History, vol. 21, nº 2, 1954, 107-13.
49 Una alianza de las polis griegas lideradas por Esparta y Atenas se creó con el fin de detener la invasión del imperio persa de Jerjes I. La batalla de las Termópilas tuvo lugar durante la II Guerra Médica en el año 480 a.C. en el estrecho desfiladero de las Termópilas, único paso posible para el ejército persa que intentaba invadir Grecia. Enormemente superados en número, los griegos, comandados por el rey Leónidas I de Esparta, lograron detener por unos días el avance persa situándose estratégicamente en la parte más angosta del desfiladero. Finalmente un pastor traicionó a los griegos mostrando a los persas un secreto sendero para acceder a la retaguardia de las líneas griegas, formada por trescientos espartanos, setecientos tespios y cuatrocientos tebanos, la mayoría de los cuales fueron aniquilados.
50 La batalla de Maratón dio fin a la I Guerra Médica. Tuvo lugar en la playa de Maratón, cercana a Atenas, en el año 490 a.C. El rey persa Darío I desembarcó con la intención de conquistar Atenas. Tras varios días de lucha los griegos vencieron y causaron grandes bajas en la infantería persa. La batalla de Maratón reafirmó la relevancia política de Atenas y de su modelo democrático. La batalla también se recuerda (y así se conmemora en los juegos olímpicos modernos) por la proeza de un soldado o un mensajero que se ofreció voluntario a correr los 42 quilómetros que le separaban de Atenas para solicitar la ayuda de Esparta cuando los persas desembarcaron en Maratón (Heródoto, Historia VI, 105). Heráclides Póntico (s. III a.C.) y luego el historiador romano Plutarco (en Moralia) atribuyen la carrera de Maratón a Atenas al mensajero Tersipo con el fin de anunciar la victoria de los griegos. Luciano de Samósata (s.
II a.C.) nombra a Filípides como el corredor que comunicó la victoria y a continuación murió tras el supremo esfuerzo realizado, suceso que cuenta en su obra Sobre un error cometido al saludar, 3.
51 Shelley trata aquí de proclamar el valor de las victorias ateniense y espartana contra el invasor persa, hechos que significaron el mantenimiento del espíritu democrático de los pueblos griegos en su lucha por la libertad y la independencia frente al despotismo y los deseos de dominio imperialista de los persas (aquí asimilados espiritualmente a los otomanos).
52 Ciudad de Macedonia fundada por Filipo II. Era conocida en la antigüedad por sus afluentes del río Gangites y por su cercanía a prósperas minas de oro.
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Hellas
Como un águila sobre un promontorio.53 Sus incansables alas podían atizar Las inagotables cenizas de Milán.54 Siglo tras siglo, de hombre a hombre Perduró; y fue iluminando, país tras país, A Florencia, Albión,55 Suiza.
Entonces cayó la noche; y, como de la noche, Retomando su fiero vuelo, Desde Occidente rauda vino la Libertad, Contra el curso de los Cielos y de la oscuridad, Un segundo sol engalanado de llamas, Para arder, para encender, para iluminar.
Desde la lejana Atlantis56 sus jóvenes rayos 53
Tras la muerte de Julio César, sus asesinos Bruto y Casio (representantes de la moribunda república romana) abandonaron Italia y se hicieron de los ejércitos en Grecia, Macedonia y otras provincias orientales. Los triunviros Marco Antonio y Octavio vencieron a los republicanos en dos batallas en Filipos (42 a.C.). Filipos se convirtió temporalmente en colonia romana.
Plutarco narra un episodio en el que Bruto decía haber visto un fantasma de aspecto maligno antes de las batallas de Filipos. Este episodio es recreado por William Shakespeare en Julius Caesar [Julio César]: el fantasma del Julio César se le aparece a Bruto con una advertencia de derrota (“Tú debes verme en el Filipo”, IV, iii). Shelley considera que la victoria de Marco Antonio y Octavio podría haber convertido a Filipos en ciudad imperial de Roma, de ahí el símbolo del águila a medio posar sobre la ciudad macedonia.
54 El águila del despotismo y del imperialismo romano se volvió a posar sobre Milán en la figura tiránica del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico Barbarroja (1122-1190), que destruyó Milán y la Liga Lombarda con el fin de poner bajo su control el norte de la Península Itálica.
55 Nombre con que los romanos conocían el territorio que hoy se corresponde con Inglaterra.
56 Según expresa Platón en Timeo y en Critias, la isla de Atlas (Atlantis/Atlántida) se encontraba “más allá de las Columnas de Hércules”, es decir, entre el Océano Atlántico y la entrada al Mediterráneo. En 1673 el filólogo e historiador español José Pellicer de Ossau Salas y Tovar (1602-79) publicaba Aparato a la Monarquía Antigua de las Españas en los tres tiempos del mundo, el adelón, el mithico y el histórico, primera parte (Valença: Benito Macè, 1673) y en ella identificaba la Atlántida con el sur de la Península Ibérica, más concretamente con la
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Hellas
Perseguían a las sombras y a los sueños.
Francia, con todos sus vapores de optimismo, Se escondía, pero no la sofocaba; de nuevo A través de las nubes sus flechas de gloria llueven Desde la alejada Alemania a España.57
Como se engaña a un águila alimentada58 Por la mañana mediante el aviso de la aguerrida tempestad Cuando busca su aguilera suspendida Por el cabello del enebro de monte Y su nidada anhela el aleteo De sus alas a través del agreste cielo Enferma de hambre: La Libertad, para que A lo que de Grecia perdura aún Regrese; sus pelicanas ruinas brillan
cultura tartésica en la antigüedad, floreciente en lo que hoy es aproximadamente la provincia de Cádiz. ¿Pudiera estar Shelley refiriéndose a la Constitución de Cádiz de 1812 cuando dice que “Desde la lejana Atlantis [=España] sus jóvenes rayos / Perseguían a las sombras y a los sueños”?
57 El interés que tenía Shelley por la revolución liberal española de 1820 se vio en gran parte sustituido por su implicación espiritual en la causa griega. De todas formas, Shelley, que había recibido clases de español de su amiga Mrs María Gisborne (1770-1836), siguió leyendo literatura española por sí solo o con la ayuda de su profesora: leyó el Quijote, las Novelas Ejemplares de Cervantes, así como numerosas obras de Calderón, llegando a traducir parcialmente incluso alguna (El Mágico Prodigioso y La Cisma de Inglaterra). En su correspondencia de 1819 a 1821 va describiendo sus avances en la lectura y traducción del español. En carta enviada desde Pisa a su amigo el poeta y novelista inglés Thomas Love Peacock (1785-1866), con fecha de [8] de noviembre de 1821 Shelley escribe: “I have been reading nothing but Greek and Spanish.
Plato and Calderon have been my gods” (Hespelt, 1923: 901) [trad.: No he leído nada que no fuera en griego y español. Platón y Calderón han sido mis dioses].
58 El águila es símbolo para Shelley de la autoridad imperial, despótica, tiránica. El rayo y el águila eran precisamente los símbolos de poder del dios supremo Zeus. El principal opositor al imperialismo representado por el águila es la Libertad que llega de Occidente: la Revolución Americana, la Revolución Francesa, la guerra de la independencia de España frente a las tropas imperiales de Napoleón, la constitución liberal española de 1812, las revoluciones de España e Italia en 1820 y 1821, etc.
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Hellas
Como las montañas de Oriente cubiertas durante el día; Bajo la seguridad de sus alas Sus reconstituidos aguiluchos cazan, Y en los desnudos rayos De la verdad refinan sus encandilados ojos.
Dejad que la Libertad se vaya, adonde quiera volar, Sea Desierto o sea Paraíso: Dejad que la belleza y la valentía Compartan su gloria, o una tumba.59 Semicoro I ¡Con los regalos de deleite Grecia tu cuna siembra; Semicoro II Con las lágrimas de tristeza Grecia tu mortaja humedece!
Semicoro I ¡Con el afecto de un huérfano Siguió a tu féretro por el Tiempo; Semicoro II Y en tu resurrección Reaparece, como tú, sublime!
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Shelley parece poner en boca del Coro de griegas cautivas la doble vertiente de la lucha del pueblo griego en aras de la Libertad. Por un lado, insisten en la valentía y en la belleza del país y por otro lado en la idea de que en la lucha por la Libertad la disyuntiva en el horizonte de Grecia está en la gloria o la muerte, ideas que los semicoros matizan en sus intervenciones siguientes: deleite/tristeza y muerte/resurrección; estas son las opciones posibles.
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Hellas
Semicoro I Si los Cielos pudieran reclamarte, A los Cielos su espíritu ascendería; Semicoro II Si el Infierno pudiera sepultarte, Al Infierno sus nobles corazones se dirigirían.
Semicoro I Si la Aniquilación ––– Semicoro II ¡Dejad que conserve sus glorias!
Y que un nombre y una nación Queden olvidados. Libertad, ¡contigo!
Hindú La frente se le oscurece – ¡no respira! ¡no responde!
Se incorpora –se estremece–. Vosotras, que no le amáis, Con vuestros enérgicos y rápidos resuellos Le habéis terminado de despertar.60 Mahmud (sobresaltado de su sueño)61 ¡Ah de la guardia del Serrallo!
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La esclava hindú, enamorada de su dueño Mahmud, se muestra ajena a las aspiraciones de libertad de las esclavas griegas. A la hindú solo le preocupa el insomnio de su amado sultán.
61 El personaje literario del sultán Mahmud de Shelley es el de un despótico tirano que muestra evidentes señales de su crueldad, pero no es un personaje liso: evoluciona, se muestra en ocasiones receptivo al cambio, en alguna ocasión incluso muestra cierto sentimiento humanitario, y en las más de las veces es víctima de sus dudas y miedos. Mahmud es incluso capaz de suscitar amor: Hassan le es leal y la Esclava Hindú está enamorada de él. El sultán hace uso del sirviente y consejero Hassan para que le aporte sentido común y para le anime y le informe con honradez de la evolución de los acontecimientos. Asimismo, por recomendación de Hassan, buscará el consejo del sabio judío Ahasuerus.
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Hellas
¡Cerrad bien la puerta!
¡Vaya! ¿Por un cañoneo de tres cortas horas?
¡Es falso! Tal brecha en dirección al Bósforo62 No es aún accesible –¿quién se mueve?
¡Preparaos para el choque; pues cuando el enemigo domina, Una chispa puede mezclar en reconciliador desastre Al conquistador y al conquistado! Empujad la torre Hacia el boquete – ¡arrancad el techo!63 (Entra HASSAN.)
¡Ajá! ¡Vaya!
La verdad del día se ilumina tras mi sueño Y vuelvo a ser Mahmud de nuevo.
Hassan64
Vuestra Sublime Alteza
Se encuentra extrañamente afectado.
Mahmud
Los tiempos arrojan extrañas sombras
sobre los que están alerta y vigilan su curso, Si no, estos, que son los primeros en el peligro y en la gloria, Quédanse atrapados en la feroz marea: y esto es prueba de ello.
Tres veces me ha sobrecogido tan tenebrosa visión 62
Bósforo es el nombre del estrecho que separa la parte europea de la actual Turquía (o Rumelia durante la época otomana) de la parte asiática (Anatolia).
63 Evidentemente Mahmud ha tenido un sueño poco reparador en el que aparecían escenas de batallas y de desesperada defensa de Constantinopla frente a los griegos. Su despertar sobresaltado y sus inconexas órdenes militares impartidas inmediatamente después apuntan a ello.
Mahmud está profundamente preocupado. Con la llegada del día y con la entrada de Hassan, parece volver a la compostura.
64 A pesar de su declarada adhesión al islam y a su sultán, la honradez y la ecuanimidad de Hassan, principal confidente de Mahmud, se manifiesta en las alabanzas que dedica al valor de los griegos en sus batallas contra los ejércitos otomanos. Hassan intenta animar a su señor a pesar de sus premonitorios sueños de derrota y las noticias que van trayendo al palacio los mensajeros sobre las victorias griegas que arrastran al sultán al pesimismo, pero no puede evitar mostrar su admiración por las ansias de libertad del enemigo.
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Hellas
Y desde el sueño se ha trasladado a mi turbulento día; Me agita como la tempestad agita al mar, Sin dejar imagen alguna sobre el vidrio de mi memoria.
¿Acaso…? – da lo mismo. Decías que conocías A un judío cuyo espíritu es toda una crónica De sucesos extraños y secretos y olvidados.65 Te pedí que le llamaras: se dice que su tribu Sueña, y que son sabios intérpretes de sueños.66 Hassan El judío del que os hablé es viejo,67 tan viejo 65
Mahmud pide ayuda. Lleva tres noches sufriendo de pesadillas relacionadas con la lucha de los griegos por la independencia de su sultanato. Le pide a Hassan que le traiga al judío del que en alguna ocasión ya habían hablado antes. Mahmud desea conocer el destino que le depara mediante la interpretación de sus agitados sueños.
66 El Viejo Testamento de la Biblia hace uso del sueño como revelador de futuros acontecimientos o de mensajes divinos (v.g., Jacob, José, el Faraón, en el Génesis). La visión profética, según la Biblia, viene precisamente en forma de sueños (Números, 12:6). El filósofo hispano-judío Maimónides (Guía de los Perplejos 3.36-38; ed. de David Gonzalo Maeso, Madrid: Editora Nacional, 1984) desarrolla la teoría de que en un sueño se despierta la facultad de la imaginación, sin la cual la profecía resulta inviable. En el Talmud, la Torá y el Midrash hay también numerosas referencias a los sueños y sus posibles interpretaciones. Para más detalles sobre la relevancia del sueño y de su interpretación en el judaísmo, véanse The Jewish Religion: A Companion, de Louis Jacobs (Oxford: Oxford University Press, 1995) y Sefer Hajalomot - Interpretación de Sueños: Basado en la Torá, el Talmud, Midrash y otras fuentes de la milenaria tradición judía, de Rab. Moty Segal (Buenos Aires: Editorial Moaj, 2018).
67 La figura literaria del Judío Errante era la de un judío obligado a huir constantemente en soledad hasta la segunda llegada al mundo de Jesucristo, en ocasiones con una marca delatora grabada en la frente. Era un arquetipo que adoptó el modelo del Génesis (Caín) y del evangelio de San Juan: el judío cuya oreja cortó Pedro al tratar de defender a Jesucristo, Malchus, se vio maldecido a vagar durante el resto de su vida. El Judío Errante es una constante en la obra poética de Shelley. Sin duda influyeron en su visión del Judío Errante sus lecturas de The Monk (1796), novela gótica de Matthew Lewis; de St Leon (1799), de su maestro y suegro el filósofo William Godwin, así como del poema de Christian Friedrich Daniel Schubart “Der ewige Jude” (1783). Encontramos al personaje del Judío Errante en varias obras anteriores de Shelley tales como el poema “Ghasta, or the Avenging Demon” (1810); en The Wandering Jew (1810); en sus novelas góticas de juventud Zastrozzi (1810) y St Irvyne or the Rosecrucian (1810-12); en Queen Mab (1813); en Assassins (1814); en Alastor (1816); en Prometheus Unbound (1819) y en Hellas (1821). En Hellas aparece descrito por primera vez con virtudes. Asume de hecho la plena responsabilidad de anular el deseo ferviente de Mahmud de continuar hasta el final en la
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Hellas
Que parece haber sobrevivido al declive del mundo; Las canosas montañas y el arrugado océano Parecen aún más jóvenes que él; su cabello y su barba Son más blancos que la nieve tamizada por la tempestad; Sus fríos y pálidos brazos y arterias sin latidos Son como las fibras de un reflejo de nube Iluminada, y para el alma que le da vida Son como los átomos de una ventisca de la montaña Lo son para el viento invernal: pero a través del ojo contempla Una vida de pensamiento inagotable que atraviesa Al Presente, y al Pasado, y al Devenir.
Algunos dicen que es aquel de quien el gran profeta Jesús, el hijo de José,68 para burlarse de él, Se burló maldiciéndole con la inmortalidad.
Algunos aseguran que es Enoc:69 otros se imaginan Que es preadamita70 y que ha sobrevivido Ciclos de generaciones y de declive.
lucha contra la sublevación griega. Ahasuerus convence al tirano de que sus súbditos griegos merecen la independencia. El sultán le pregunta por el destino de su imperio, pero Ahasuerus se niega a revelárselo. Se limita en un principio a ofrecerle un mensaje casi pacifista basado en la idea de que lo realmente importante en la vida es el intelecto y la libertad, mensaje de corte platónico muy del gusto de Shelley. Sin embargo, el judío finalmente permite a Mahmud descubrir su futuro a través de las palabras de su antepasado Mahomet. Ahasuerus logra que el sultán se dé cuenta de que la destrucción de su imperio es inevitable, hecho que directamente apunta al triunfo de los griegos y al nacimiento de una nueva civilización y un nuevo sistema político republicano. Para más detalles, véanse Anderson George K. The Legend of the Wandering Jew.
Providence: Brown University Press, 1965; y Landrus, Matthew D. “Transforming a Legend: Significance of the Wandering Jew in Shelley’s Work” (1996). Masters Theses. 1922. https:// thekeep.eiu.edu/theses/1922, 44-60 (consultado el 20/4/2021).
68 En el islam Jesús es tenido por profeta, hijo de José, no por hijo de Dios.
69 Hay tres personajes del Génesis con el nombre de Enoc: el primogénito de Caín; el hijo de Jared, padre de Matusalén y bisabuelo de Noé; el tercero, el hijo de Madián, nieto de Abraham.
70 Es decir, anterior a Adán.
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Hellas
Este sabio, en verdad, tras horrenda abstinencia Y triunfante penitencia en la insumisa carne, Profunda contemplación e inagotable estudio, Durante años que se alargan hasta más allá de la humanidad Podría haber alcanzado la soberanía y la ciencia En los temas poderosos y secretos y en los pensamientos Que los demás temen y desconocen.
Mahmud
Desearía conversar
Con este viejo judío.
Hassan De tu deseo se le ha hecho a él conocedor en la cueva marina en que vive Entre las Demonesi,71 ¡menos accesible Que tú o que Dios! Aquel que desee consultarle Debe navegar solo durante la puesta de sol, donde las corrientes Del Océano duermen rodeadas de islas sin espuma, Cuando la joven luna se dirige al oeste como ahora, Y la brisa de la noche camina sobre la ola; Y cuando el pinar de esa isla que amamanta a la abeja, El verde erebinthus,72 aplaca la feroz sombra De su dorada proa sobre las aguas de zafiro.
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Las Demonesi es el nombre que recibían en la antigüedad las islas Príncipe, archipiélago formado por nueve islas en el mar de Marmora, junto a la costa turca. Para más detalles, véase Les Îsles des Princes (Paris: Calmann Lévy, 1884), de Gustave Schlumberger.
72 Según Galeni librorvm, qvinta classiseam Medicinae Partem (Venecia, 1597, vol. V, 47), se trata del “erebinthus agrestis”. Según Wilhem Meyer-Lübke en su Romanisches etymologisches Wörterbuch (Heidelberg: Carl Winter, 1911): 2889. ĕrĕbĭnthos (griech.) “Erbse”. Sp. garbanzo, galiz. herbanzo, pg. ervanço, garvanço. Otras fuentes apuntan a la cornicabra, arbusto muy frecuente en las zonas mediterráneas.
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Hellas
Entonces el solitario timonel ha de gritar “¡Ahasuerus!” y las cavernas de los alrededores Contestarán “¡Ahasuerus!”. Si la invocación Es aceptada, un tenue cometa se eleva Sobre Marmora73 iluminándola y una corriente Parte del suspirante pinar Y con ella una tormenta de melodía Inenarrablemente dulce que le conduce A través del suave crepúsculo hasta el Bósforo: Allí a la hora y lugar y circunstancias Propicias para el asunto de la conferencia Aparece el judío. Pocos osan, y pocos de los que osan Se ganan su anhelada comunión –mas ese grito Presagia–––
[Grito dentro.]
Mahmud Es el mal, sin duda; como todos los sonidos humanos.
Déjame conversar con los espíritus.
Hassan
Ese grito de nuevo.
Mahmud Este judío a quien has convocado– Hassan
Llegará–
Mahmud Cuando la todopoderosa hora a la que estamos uncidos Él, yo, y todas las cosas que le están obligadas –¡basta ya!
Callad a esos amotinados –panda de borrachos, 73
Shelley transcribe el lugar erróneamente. No se refiere el poeta a Marmora (aldea montañosa del Piamonte italiano), sino al mar de Marmara, en Turquía.
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Hellas
Chusma que se apega al piloto en la tormenta.
¡Ay! ¡De un golpe dejad al líder sin cabeza!
Me agotan, y necesito un Descanso.
Los reyes son como las estrellas –se elevan y se asientan, poseen La adoración del mundo, pero no el reposo.
[Vanse por separado]
Coro Los mundos sobre los mundos no dejan de rodar Desde la creación al declive Como burbujas en un río Transportadas, chispeantes, rebosantes.
Mas siguen siendo inmortales Los que, a través de la puerta oriental del nacimiento Y el oscuro abismo de la muerte en apresurado vaivén, Revisten su interminable huida Del breve polvo y la luz Que se acumula junto a sus carros en la partida;
Nuevas figuras pueden aún tejer,

Nuevos dioses, nuevas leyes recibir,
Brillantes o mediocres son como las prendas con que antes
A las desnudas costillas de la Muerte habían vestido.74
Un poder del Dios desconocido,
Un conquistador prometeico,75 llegó;
Por sendero triunfal caminó Sobre los espinos de la muerte y la vergüenza.
74
El personaje de Ahasuerus recuerda mucho a Próspero en The Tempest [La tempestad], de Shakespeare (IV, 148-56).
75 Se refiere a Jesucristo.
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Hellas

Para él una figura humana

Era como el tenue vapor
Que el planeta oriental vivifica con la luz; El Infierno, el Pecado y la Esclavitud aparecieron Y como sabuesos suaves y domados No atacaron hasta que su Dueño se hubo ido;76
La luna de Mahoma

Salió, y se pondrá:
A pesar de su blasón de inmortal mediodía celestial
La cruz prevalece una generación tras otra.77
Veloces vuelan como los contornos radiantes del sueño
De uno que fantasea con el Paraíso
Cuando la bondadosa desdichada despierta para llorar Y el Día avanza con sus ojos vacíos; Tan raudos, tan tenues, tan bellos, Los Seres Poderosos de la tierra y el aire Volaron desde el lucero errante de Belén:
76
Velada crítica de Shelley al deformador uso que hizo durante siglos el cristianismo de la figura de Jesucristo.
77 El Coro de griegas cautivas, escasamente imparciales en su visión de la rebelión griega,vaticinan para el imperio otomano, representante del islam, su caída, así como el ascenso del cristianismo.
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Hellas
Apolo,78 Pan,79 y Amor,80
Incluso el Júpiter81 del Olimpo,82
Se debilitaron, pues la muerte de la Verdad les había deslumbrado.

Nuestras colinas y mares y arroyos,

Desposeídos de sus sueños,
Sus aguas convirtieron en sangre, su rocío en lágrimas,
Y gimieron durante los años dorados.
Entran Mahmud, Hassan, Daood, y otros.
Mahmud ¿Más oro? Nuestros ancestros compraron oro con la victoria, ¿Y voy yo a venderlo para la derrota?
78
Apolo, hijo de Zeus y Leto y hermano gemelo de la cazadora virgen Artemisa, es el dios de la luz y el sol; la verdad y la profecía; el tiro con arco; la medicina y la curación; la música; la poesía y las artes, etc. Shelley dedicó un poema específicamente a Apolo: “Hymn of Apollo” (1820) (Mrs Shelley, ed., Poetical Works of Percy Bysshe Shelley. 1889: 264).
79 Pan es el semidiós de los pastores y rebaños y el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina por estar dotado de una gran potencia y apetito sexual. Es también el dios de las brisas del amanecer y del atardecer. “Hymn of Pan” es un poema de Shelley de 1820 (Mrs Shelley, ed., 1889: 264-65).
80 Shelley probablemente se refiere a Eros, dios de la atracción sexual, de la fertilidad y del impulso creativo de la naturaleza, de la luz que iluminó al Caos durante la creación y la puesta en orden del cosmos. Los tres dioses mencionados, Apolo, Pan y Amor (Eros) simbolizan la llegada de la luz, el sol, el amanecer en la nueva nación en vías de creación. Procedentes del “lucero errante de Belén”, ¿pudiera Shelley estar proporcionando el valor de dioses “griegos” a los llegados de Oriente a adorar al Jesús recién nacido en Belén según la tradición cristiana?
81 Júpiter es el principal dios de la mitología romana, padre de dioses y de seres humanos, el equivalente romano del Zeus griego. Shelley mezcla mitología griega, romana y cristiana.
Júpiter aparece también como personaje literario en Prometheus Unbound (1820). En esta, obra teatral de cuatro actos, Shelley trata del sufrimiento de Prometeo en castigo a la entrega del fuego a los hombres, privilegio exclusivo de los dioses. Está inspirada en Prometheia, atribuida a Esquilo. En la versión de Shelley no hay una reconciliación entre Prometeo y  Júpiter.
Prometeo queda liberado del castigo eterno debido a la derrota del tiránico Júpiter, que es abandonado por sus seguidores.
82 Olimpo es el monte donde residen las deidades griegas, no las romanas; desde luego, no Júpiter, equivalente a Zeus en la mitología romana.
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Hellas
Daood
Los jenízaros83
Reclaman su paga.
Mahmud ¡Vete! ¡Ordénales que se la cobren ellos mismos Con sangre cristiana! ¿Es que no hay vírgenes griegas Cuyos chillidos, temblores y lágrimas puedan disfrutar?
¿No hay niños infieles que empalar en las lanzas?
¿No hay curas canosos tras ese Patriarca84 Que hayan evitado la maldición contra el corazón del país, Que se hayan adherido al suyo al final? ¡Os ordeno que los matéis!, La sangre es la semilla del oro.85 83
Los jenízaros eran soldados de infantería otomana de gran preparación militar con la misión, entre otras, de custodiar al sultán y su palacio. Se reclutaban entre niños y jóvenes cristianos raptados, que eran educados en el islam y en la fidelidad absoluta al sultán. El cuerpo fue creado en 1330 y abolido en 1826 por Mahmud II. En su afán reformador, la decisión de acabar con un cuerpo considerado de élite se debió a que sus privilegios y su gran poder acumulado con el tiempo resultaban desproporcionados durante el siglo XIX. Mahmud II los eliminó en aras de la restauración de la estabilidad en el trono otomano. Los jenízaros se rebelaron a continuación contra el sultán causando miles de muertos en las calles de Constantinopla (Veinstein, Gilles.
“On the Ottoman Janissaries (fourteenth-nineteenth centuries)”, Fighting for a Living: A Comparative Study of Military Labour 1500-2000, de Erik-Jan Zürchen, ed. [Amsterdam: Amsterdam University Press, 2014, 115-34]).
84 Desde 1818 Gregorio V (Geórgios Angelópoulos, 1745-1821) era el Patriarca Ecuménico de Constantinopla. Murió cruelmente asesinado por orden de Mahmud II durante la guerra de la independencia griega acusado de ser responsable de no lograr calmar las sublevaciones griegas, a pesar de que este proclamó condenas de las actividades revolucionarias de sus compatriotas en varias ocasiones. Fue ahorcado en Constantinopla el domingo de Pascua de 1821, exhibido públicamente en el barrio de los griegos en Constantinopla y su cuerpo arrastrado por la ciudad y arrojado al Bósforo. La ejecución enfureció a los griegos y a los rusos (también cristianos ortodoxos), reforzó el movimiento filoheleno en Europa y la causa griega ganó numerosos adeptos en Occidente. La Iglesia Ortodoxa lo considera santo y mártir. Véase para más detalles “Russian Philorthodox Relief During the Greek War of Independence”, de Theophilus C.
Prousis, History Faculty Publications University of North Florida, 17, 1985, https://digitalcommons.unf.edu/ahis_facpub/17/ (consultado el 1/5/2021).
85 Shelley pone en boca del sultán palabras que sugieren que los otomanos debían practicar la crueldad y la violencia indiscriminada contra los griegos. La brutalidad ejercida por estos sobre la población civil y militar griega fue una idea que se expandió por occidente con facilidad. A ello contribuyeron numerosos periódicos occidentales y la propaganda pro-helénica/anti-musulmana.
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Hellas
Daood
Ya se ha sembrado,
Y aun así la cosecha para los segadores Equivale a un solo grano por cabeza.
Mahmud
Llévate entonces este sello,
Abre con él la séptima cámara en que reposan Los tesoros del victorioso Solimán,86 El botín de un imperio guardado para un día de ruina.
¡Oh, espíritu de mis antepasados! ¿No ha llegado?
Las aves depredadoras y los lobos se han atiborrado y duermen; Mas estos, los que extienden sus festines por la tierra roja, Se alimentan de oro, insaciables. Míralos ya hartos; Después llévatelos a los ríos de la muerte fresca.
[Vase Daood]
¡Oh triste amanecer, tras una noche Más gloriosa que el día usurpado!
¡Oh, fe en Dios! ¡Oh, poder sobre la tierra! ¡Oh, palabra Del gran profeta, cuyas sombrías alas Oscurecían los tronos e ídolos de Occidente, ¡Ahora relucen! – por vosotros, maldita sea la hora, Incluso como padre de un hijo malvado.
¡Cuando la luna oriental del Islam se deleitaba en sus triunfos Desde el Cáucaso a la blanca Ceraunia!87 86
Süleyman I o Solimán I “el Magnífico” o “el Legislador” (1494-1566) fue el sultán que conquistó Belgrado, Rodas, gran parte de Hungría y participó en el sitio de Viena y en otras campañas en el norte de África y Oriente Medio. Es la época del apogeo militar y naval otomano en el Mediterráneo, en el Mar Rojo y en el golfo Pérsico. Fue también protector de las ciencias y las artes en su imperio y promovió numerosas reformas en el sistema legal otomano (https://www.britannica.com/biography/Suleyman-the-Magnificent; consultado el 19/4/2021).
87 Cordillera costera del sudoeste de Albania junto al mar Jónico. Su altura máxima alcanza los dos mil metros, luego con frecuencia aparece nevada.
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Hellas
La ruina allá en lo alto y la anarquía aquí abajo; El terror fuera y la traición dentro; El Cáliz de la destrucción lleno, y todos Ávidos de beber; ¿y quiénes entre nosotros osa Arrebatárselo de los labios? ¿Y dónde está la Esperanza?
Hassan La lámpara de nuestro dominio todavía cabalga alta;88 Un único Dios es Dios –Mahoma es Su profeta.
Cuatrocientos mil musulmanes, desde los límites De la lejana Asia, irreprimibles Se reúnen como rebosantes nubes al clamor del Siroco;89 Pero no para sollozar su poderío con lágrimas: Portan destructivos relámpagos y sus pasos Despiertan terremotos para destruir y aplastar Y reinar sobre las ruinas. Olimpio el frigio,90
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En las líneas siguientes Hassan intenta animar a Mahmud, cuyas pesadillas y premoniciones le hacen creer que la guerra contra el rebelde griego está perdida y que su imperio está al borde del caos. Por ello insistirá el sirviente en señalar los éxitos otomanos conseguidos hasta la fecha y recordarle las derrotas griegas hasta el momento (noviembre de 1821) así como los puntos flacos del enemigo, el principal de los cuales es su división en facciones opuestas entre sí.
89 El Siroco es un viento característico del sudeste del Mediterráneo procedente del Sahara que puede llegar a adquirir velocidades de huracán en el norte de África y sur de Europa. Transporta polvo rojo del desierto y tormentas que pueden durar hasta varios días. Puede afectar al ánimo y a la salud de la población, así como provocar la abrasión de los aparatos mecánicos.
90 Olimpo el frigio es el nombre de dos músicos de la antigüedad griega, uno mítico, supuestamente anterior a la guerra de Troya, y otro real (s. VII a.C), pero ambos están relacionados con la música atlética, originaria de Frigia (hoy día en la actual Turquía). En las genealogías de los músicos frigios, Olimpo aparece a veces como hijo y a veces como padre de Marsias, el cual desafió a Apolo en un concurso musical. Marsias era un experto tocando el aulós, un instrumento musical de viento compuesto por dos tubos con varios orificios y dos boquillas de lengüeta doble y parece ser que Olimpo el frigio era famoso como trompetista.
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Hellas
Tmolo,91 Latmos92 y Mícala93 se robustecen Con mortífero armamento; e incluso hay ya altivos barcos, Cual vapores anclados al borde de una montaña.
Fletados de fuego y torbellinos, aguardan en Scala94 A la caravana de los siempre cambiables vientos.
Samos está borracha de sangre; el griego ha pagado La breve victoria con rápida pérdida y dilatado desaliento.95 Los espurios siervos moldavos96 pusieron pies en polvorosa 91
En la mitología griega Tmolo era el marido de Ónfale, reina de Lidia, a la que dejó a cargo del trono tras su muerte. El monte Tmolo, situado en Lidia, habría tomado su nombre de él. Según Ovidio, Tmolo era también un dios que personificaba a esta montaña, quien habría servido de árbitro en el enfrentamiento musical entre Pan y el dios Apolo ante el rey Midas, a quien el dios le hizo crecer orejas de burro por quejarse de la derrota de su preferido Pan. Tmolo, el rey de Lidia, violó a la ninfa cazadora Arripa, gran sacerdotisa de Artemisa, sobre la capa sagrada del templo de la diosa. Arripa, humillada, se colgó de una viga, pero antes de su suicidio invocó a Artemisa. La diosa, para vengarla, lanzó un toro furioso sobre Tmolo. Al caer, quedó empalado en unas estacas y agonizó entre horribles dolores. El hijo de Tmolo le enterró y rebautizó la montaña, anteriormente consagrada a Artemisa, con el nombre de su padre. (Como obras de referencia sobre personajes, mitos y leyendas de la mitología griega, he usado principalmente A Handbook of Greek Mythology, de H. J. Rose (6ª edición, London: Routledge, 1991) y El gran libro de la mitología griega, de Robin Hard (basado en Manual de mitología griega de Herbert Jennings Rose, de 1928) (Madrid: La Esfera de los Libros, 2016, traducción de Jorge Cano Cuenca).
92 Antigua ciudad griega, miembro de la Liga de Delos, a partir del siglo IV a.C. renombrada como Heraclea y más tarde como Heraclea de Latmos. Era conocida por su profundo puerto. Se encuentra en la costa sudoeste de la actual Turquía.
93 Montaña situada en la costa oeste del centro de la Península de Anatolia, al norte de la desembocadura del río Menderes (antiguo Meandro) y muy cercana a la isla griega de Samos.
94 Actualmente llamada Kuşadası, situada en la costa turca que da al mar Egeo. Durante la era bizantina se le conocía como “Ephesus Neopolis”  y durante la ocupación genovesa y veneciana como “Scala Nova”  o  “Scala Nuova”.
95 En julio de 1821 la marina otomana intentó sin éxito recobrar Samos, recientemente unida a la rebelión griega (David, Brewer. The Greek War of Independence: The Struggle for Freedom and the Birth of Modern Greece. New York: The Overlook Press, 2011).
96 Los moldavos no apoyaron masivamente la revuelta griega en una primera instancia. El 25 de febrero de 1821, el general ruso (de origen valaquio) Alexandros Ipsilantis penetró en Moldavia creyendo poder contar con su apoyo, pero lejos, de ello, el grueso de su sociedad se mostró más hostil que colaboradora, pues guardaban malos recuerdos de sus antiguos gobernantes fanariotas (de la familia Mavrocordato). Las tropas turcas no tuvieron que emplearse a
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Hellas
Cuando el feroz clamor de “¡Allah-illa-Allah”!97 Se elevó como ese grito de guerra del viento del norte Que mata a las indolentes nubes y deja a la bandada De cisnes salvajes luchando contra la tormenta desnuda.
¡Así se sentían los griegos perdidos el día del Danubio!98 Aunque callada esté la noche, el sol a su regreso Alumbrará los sones de las aves mañaneras; Tampoco a tus órdenes menos jubilosas Que los pájaros que se deleitan en el dorado día Liberan las Anarquías de África Sus costeras ciudades con alas de tempestad Para hablarles con truenos al rebelde mundo.99 Como sulfurosas nubes, medio destrozadas por la tormenta, Arrasan el pálido Egeo,100 mientras la Reina Del Océano, sujeta a su isla-trono101 fondo para derrotar a los griegos de la “Filikí Etería” en las batallas de Drăgăşani (19 de junio de 1821) y Sculeni (29 de junio de 1821) (Brewer 2011).
97 “ Solo Dios es Dios”, “La Ilaha illa Allah”.
98 La “Filikí Etería”, liderada por Ipsilantis, se había creado en Odesa (en Rusia entonces, actualmente en Ucrania). Ipsilantis buscaba el apoyo de los Principados del Danubio (Moldavia y Valaquia), vasallos del imperio otomano, para enfrentarse a este mientras se sublevaban simultáneamente otras partes de la Grecia interior e islas. Entró desde Rusia cruzando el río Prut en marzo de 1821 convencido de contar con el benepácito del zar Alejandro I. Este sin embargo lo desacreditó y apoyó abiertamente la intervención otomana para restaurar el orden del Principado de Moldavia sin contar tampoco con el respaldo de Valaquia. Ipsilantis solo pudo contar con el llamado “Batallón Sagrado”, compuesto esencialmente por estudiantes griegos de familias acomodadas y de escasa preparación militar, que sufrieron dos derrotas seguidas ante las fuerzas otomanas de Mahmud (Brewer, 2011). La guerra de independencia de Grecia empezaba con mal pie para las pretensiones griegas, tal y como Hassan pretende mostrar al decaído sultán.
99 Las tropas egipcias participaron activamente en la guerra greco-otomana a favor del sultán poniendo en riesgo los avances de los rebeldes griegos en el Egeo hasta la fecha.
100 El mar Egeo es el nombre que recibe la parte del mar Mediterráneo situada entre Grecia y Turquía.
101 Se refiere a Inglaterra/Gran Bretaña.
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Hellas
Allá en el Occidente, sentada lamenta que sus hijos Que desaprueban la Libertad te dediquen una sonrisa:102 Rusia aún merodea como un águila escondida en una nube Cercana a una cometa y una grulla engarzadas en enmarañada lucha Esperando acechante a la vencedora; pues le asusta El nombre de la Libertad, tanto como odia al tuyo.103 Mas la pérfida Austria104 te ama como el Sepulcro Ama a la Peste, y sus lentos perros de la guerra, Despellejados por la persecución, suben desde Italia Y aúllan sobre sus fronteras; pues ven Que el leopardo, la Libertad, ha retornado a su antigua piel105 Entre mares y montañas y una nueva camada Se agazapa a su alrededor. ¿Qué Anarca106 hay que lleve corona o mitra O empuñe espada o se aferre a la llave del oro Cuyos amigos no sean tus amigos ni sus enemigos los tuyos?
Nuestros arsenales y nuestras armerías están repletos; Nuestros fortines desafían cualquier asalto; diez mil cañones 102
La política de no intervención del a la sazón ministro de asuntos exteriores británico Castlereigh en los asuntos greco-turcos se interpretaba entre los pro-helenos como un claro ejemplo de la connivencia de Gran Bretaña con el imperio otomano.
103 La Rusia del zar Alejandro I odia la libertad y a los otomanos, según Shelley. La más reciente guerra (de entre las muchas a lo largo de la historia) entre el imperio ruso y el imperio otomano (es decir, la guerra turco-rusa de 1806-12) estaba demasiado cercana aún en el tiempo y en las memorias de Alejandro I y Mahmud II.
104 La Austria del despótico Príncipe de Metternich invadió la Península Itálica, acabando con los intentos italianos de asumir regímenes liberales y constitucionales (González Martín y González de Sande, 2019: 23-42).
105 Alusión a un conocido proverbio inglés, “A leopard never changes its spots” (literalmente, “un leopardo nunca cambia sus manchas”). Es un equivalente aproximado a los refranes “Genio y figura hasta la sepultura” o “La cabra siempre tira al monte”.
106 Para Shelley “Anarca” es un despótico gobernante sobre el pueblo, tanto con cetro (rey) como con mitra (autoridad eclesiástica).
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Esperan dispuestos en la playa y hora tras hora Sus estremecedoras ruedas atemorizan a la ciudad; El galope de los feroces corceles hace palidecer Al mercader cristiano; y el dorado judío Esconde más profundo su tesoro en la desleal tierra.107 Como nubes y como las sombras de las nubes, Sobre las colinas de Anatolia Rápidos avanzan las vastas tropas de la caballería Tártara;108 el lejano resplandor de sus estrelladas lanzas Reverbera en la moribunda luz del día.
Tenemos un solo Dios, un Rey, una Esperanza, una Ley; Pero esta Insurrección de múltiples cabezas aparece Dividida y pronto terminará de caer.109 Mahmud Las orgullosas palabras, cuando los actos se quedan cortos, son bien recibidas: Observa, Hassan, tu creciente luna, blasonada Sobre esa rasgada bandera de feroz nube 107
Hay un cierto tono antisemítico en las referencias a los judíos en Hellas. Aquí se hace alusión al viejo tópico del supuesto interés del judío por el oro y de sus intentos de preservarlo sea como sea, de ahí el calificativo empleado de “golden” (dorado) para el judío al que alude Hassan. Aunque hubo muchos judíos que apoyaron la causa griega, los griegos masacraron a otros muchos judíos, a los que atribuían afinidad con el imperio otomano.
108 Mahmud agradece el bienintencionado intento de Hassan por tranquilizarle, pero se mantiene firme en su pesimismo. Sigue convencido de que el imperio otomano se encuentra inmerso en un periodo de decadencia y de que este se verá sustituido por “una estrella de insolente y victoriosa luz”, es decir, la cruz cristiana.
109 Los rebeldes griegos estaban en continuas luchas internas entre distintas facciones: el Peloponeso contra el norte; las islas contra el Peloponeso y el norte; los fanariotas (griegos de Constantinopla) se oponían a los jefes guerrilleros; las autoridades eclesiásticas a los sacerdotes rurales; los armadores a la marinería y la aristocracia griega a los habitantes del campo, hasta el punto que no fueron infrecuentes las guerras civiles entre los distintos intereses que se disputaban el poder en la nueva Grecia (Brewer, 2011).
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Hellas
Que se erige en la retaguardia del día moribundo; ¡Pálido emblema de un imperio que ya se desvanece!
Mira cómo tiembla en el aire de rojo sanguíneo Y como la poderosa lámpara cuyo aceite se ha gastado Se encoge al borde del horizonte, mientras, desde lo alto, Una estrella de insolente y victoriosa luz Flota sobre su caída y con entusiastas rayos Como flechas que, clavadas en el agonizante antílope, Golpea su débil naturaleza hasta su muerte.
Hassan
Mas cuando esa luna
Recobre–– Mahmud
¡No la vamos a recobrar!
Otro ladrido distinto al nuestro necesitaríamos ahora Para encauzar el torrente del tiempo que se acaba: El Espíritu que levanta al esclavo frente a su señor Acecha en las capitales de los reyes armados Y expande su enseña en la fragosidad: Se engrandece en las cadenas; y cuando el rebelde cae Llora desde el suelo como la sangre de Abel;110 Y los herederos de la tierra, como las bestias Cuando se libera el terremoto, con torpe temor Se acurrucan en sus majestuosas madrigueras, como yo lo hago ahora.111 ¿Cómo sería la Derrota cuando la Victoria espanta?
110
Abel era hijo de Adán y Eva, asesinado por envidia por su propio hermano, Caín (Génesis, 4: 1-16). Es el primer asesinato que se menciona en la Biblia.
111 El estado depresivo de Mahmud lo lleva al miedo.
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Hellas
¿O el Peligro, cuando la Seguridad palidece?
Como dijo el mensajero, que desde el fortín Aislado en el Danubio vio la batalla De Bucarest,112 – que – Hassan
La cimitarra de Ibrahim113
Obtuvo con su destello rápida victoria de los Cielos, Para luego consumirse ante él en la noche de la batalla, Una luz y una destrucción.
Mahmud
¡Ay! El día
Era nuestro: ¿pero cómo? –– Hassan
Los ligeros valaquianos,
Los aliados arnáutes,
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serbios y albaneses
Se alejaron de la vista de nuestra artillería115 112
En la batalla de Drăgăşani (19 de junio de 1821), en las cercanías de Budapest, los otomanos vencieron a las fuerzas griegas formadas por estudiantes revolucionarios voluntarios procedentes de Moldavia, Valaquia y Odessa, la mayoría pertenecientes a la sociedad “Filikí Etería”. Estos constituían el llamado “Batallón Sagrado” a las órdenes de Alexander Ypsilantis.
No recibieron la ayuda de la caballería griega, que había huido tras un primer intento de atacar a los otomanos, dejando solos a los estudiantes ante la poderosa caballería y artillería otomana.
La derrota griega dio fin a la primera sublevación en la guerra de independencia de Grecia.  Ypsilantis logró escapar, pero los supervivientes griegos fueron ajusticiados en Bucarest.
113 Ibrahim Bajá (1789-1848), general de los ejércitos egipcios, fue el artífice de la mayor parte de las victoriosas campañas que se llevaron a cabo bajo el gobierno de su padre, el gobernador (valí) Mehmet Alí. El imperio otomano tenía puestas grandes esperanzas en su capacidad militar y en sus métodos expeditivos. Años más tarde, en 1824, para entonces Shelley ya había muerto, Mahmud II solicitó la ayuda de Egipto para combatir a los rebeldes griegos, a lo que Ibrahim accedió enviando sesenta barcos y diecisiete mil hombres (https://www.britannica.
com/biography/Ibrahim-Pasha; consultado 19/4/2021).
114 Término turco de la era otomana que se usaba para los albaneses procedentes de la zona de la actual Kosovo.
115 Hassan intenta animar a Mahmud describiendo la victoria otomana en Bucarest. Aun así, Hassan alaba a los griegos por su valentía y resistencia a los ataques otomanos. Los últimos griegos supervivientes no se rindieron y prefirieron la muerte al regreso a la esclavitud. En la
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Hellas
Poco antes de que se encendiera la tormenta de pedruscos.
Una mitad del ejército griego hizo un puente Para una retirada lenta y segura con los cadáveres musulmanes; La otra – Mahmud Habla –no tiembles– Hassan
Aislada
Por victoriosos millares, en formación de cuadrado hueco116 Con su frente feroz y firme, por tres veces rechazaron El alud de nuestra esforzada caballería; Tres veces atravesaron nuestras líneas su audaz cuña de ataque,117 Nuestro aturdido ejército temblaba como un solo hombre Ante las huestes y les dio respiro; pero pronto, Desde las colinas cercanas, las baterías bramaron, Arrodillando al enemigo con su fuego y lluvia de hierro: Y sin embargo nadie se acercó; hasta que, como campo de trigo Bajo la hoz del bronceado segador, El pelotón, atrincherado en pilas de muertos turcos, descripción de la valerosa derrota griega se percibe la influencia de Los Persas, en la se menciona también la derrota naval persa de Salamina (480 a. C.). La flota persa también abandonó a la flor y nata del ejército persa en el islote de Psyttalea y aunque estos lucharon con bravura contra los griegos, fueron vencidos por las piedras y las flechas del enemigo. En Hellas son los griegos los aniquilados y los otomanos los vencedores; en Los Persas los vencedores son los griegos y los vencidos los persas (Erkelenz, 315-16).
116 Tipo de formación defensiva originalmente utilizada por los soldados romanos para evitar a la caballería enemiga. En primera línea se apostaban unos soldados agachados y cubiertos por escudos y en la segunda fila unos soldados de pie posando sus escudos encima de los de la primera línea, quedando en diagonal. Todos los soldados ponían las lanzas en ristre para así dañar más a la caballería atacante.
117 “ En cuña” es una formación táctica conocida y practicada desde la más remota antigüedad.
Se reducía a formar un triángulo, más o menos equilátero, en cuyo vértice y lados adyacentes avanzaban los hombres de más empuje.
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Se debilitó y se redujo.118 Entonces dijo el Bajá,119 “Esclavos, Entregaos –os han abandonado– ¿Qué esperanza tenéis de refugio o huida o ayuda?
Os concedemos las vidas”. “¡Concede solo lo que es tuyo!”, Gritó uno, ¡y cayó sobre su espada y murió!
Otro, “Dios, el hombre y la esperanza me pueden abandonar; Pero yo a ellos y a mí mismo me mantengo Fiel!” – agachó la cabeza y se le reventó el corazón.
Un tercero exclamó, “Hay un refugio, tirano, Donde no osas ir a buscarnos y al que no puedes dañar Aunque lo buscaras; allí nos volveremos a ver”.
Entonces contuvo la respiración y tras una breve sacudida Su indigno espíritu sumó su vestimenta mortal A los caídos – ¡tierra muerta sobre la tierra!
Así que estos supervivientes, cada uno a su manera, De forma extraña algunos, ninguno indignamente, Se encontraron con la triunfante muerte; y cuando nuestro ejército Los rodeó, aun cuando la admiración, el temor y la vergüenza Mantenían a raya a las serviles hienas de la batalla Que se alimentan de los muertos y ahuyentan a los vivos, Uno se levantó del caos de la masacre: Y como si fuera un cadáver al que algún aterrador espíritu De los viejos salvadores de la tierra que ocupamos
118
Hassan sigue intentando animar a Mahmud, pero no evita los elogios a la valentía heroica de los griegos, a pesar de su derrota.
119 Bajá/pachá (RAE): mando superior en el ejército (general o almirante) o en una demarcación territorial (gobernador o virrey).
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Hellas
Hubiera provocado en cólera,120 deambulaba perdido; O como si ardiera en el interior de este hombre moribundo Un irrenunciable desprecio a la muerte y la fe le aportara Lo que simulaba, –no sabría decirlo– Gritó, “¡Fantasmas de los libres, allá vamos!” Ejércitos del Eterno, vosotros que golpeáis Hasta convertir en polvo las ciudades de los sangrientos reyes Y mueven las almas entronadas en sus pétreos corazones Y derriten las diademas labradas en escarcha como rocío; Oh, vosotros que pululáis por estos climas y tejéis La prenda de la gloria con que se viste, Vuestra fama, aunque traiciona la tierra al polvo al que se agarra, Yace sepultada en sublime pensamiento.
Progenitores de todo lo que es aún grandioso, Sumaos a vuestro brillante senado; oh, aceptadnos En vuestras elevadas decisiones a nosotros, vuestros hijos, ¡A nosotros primero, pues los más gloriosos están aún por llegar!
¡Y vosotros, débiles conquistadores!, gigantes de pálido semblante Cuando el aplastado gusano se rebela bajo vuestras pisadas, Los buitres y los perros, vuestros dóciles paniaguados, Estarán ya atiborrados; pero, como opresores, aún Aspiran a los restos del festín de la Destrucción.
Los suspiros y los sedientos vientos Están enfermos de sangre; el rocío apesta a muerte; 120
Shelley pretende presentar a los defensores griegos de Los Persas (“los viejos salvadores de la tierra que ocupamos”) que se enfrentaron a las huestes de Jerjes como inspiración de los griegos del siglo XIX que aspiran ahora valientemente a su independencia frente a los otomanos.
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La luz de los Cielos se ha apagado en la masacre. En todos los rincones De tus campamentos, ciudades, torres y flotas Las obscenas aves que se apropian de los pestilentes restos De los miembros muertos, en tus arroyos y montañas, En tus campos, tus jardines y tus tejados, Doquiera lleguen los vientos arrastrándose o vuelen las nubes O caigan los rocíos o el irritado sol dirija su mirada Con envenenada luz. ¡El Hambre y la Peste Y el Pánico pondrán la guerra de nuestro lado!
La naturaleza desde todas sus lindes se ha movilizado Contra vosotros: el Tiempo os ha encontrado ligeros como la espuma.
La Tierra se rebela; y la Bondad y la Maldad Se disputan el imperio sobre el nonato mundo de los hombres En un único encuentro; pero antes de que ruede el dado El renovado genio de nuestra raza, Orgulloso árbitro del impío juego, desciende, Como una Victoria de alas de serafín, cabalgando Sobre la tempestad de la Omnipresencia de Dios, La cual arrastra a todas las cosas hacia su predestinada ruina, ¡Y a ti al olvido! Más habría dicho, Pero – Mahmud Murió –como deberías tú antes de pintar con tus labios Su ruina con los colores de nuestro triunfo.
¡El delito de un rebelde, dorado por la lengua de un rebelde!
Tu corazón es griego, Hassan.
Hassan
Es posible que lo sea: 85


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Hellas
Un espíritu que no es el mío me desgarra por dentro121 Y he pronunciado palabras que me dan miedo y que aborrezco; Y sin embargo moriría por –122 Mahmud ¡Vive!, ¡oh, vive! Sobrevíveme A mí y a mi imperio que se hunde.123 Pero la flota – Hassan ¡Ay! – Mahmud
La flota, como bandada de nubes
Perseguidas por el viento, ¡ondea el estandarte de los sublevados!
¡Nuestros alados castillos huyen de sus barcos mercantes!124 121
Indudablemente, corre por sus venas el espíritu de la libertad. No deja de ser un criado de un tirano y siente por tanto como suya la aspiración a la independencia de los griegos.
122 La ambigüedad del personaje de Hassan es harto llamativa aquí: por un lado, cumple su misión de fiel asesoramiento y atención del sultán e incluso asegura estar dispuesto a morir por su causa y por el islam, pero las elogiosas palabras que dedica al valor de los griegos lleva a Mahmud a percibir la afinidad espiritual de su servidor con la causa helena.
123 El pesimismo de Mahmud es sobrecogedor. Ve que su imperio se hunde. Shelley ve –así se lo pretende transmitir al lector– posibilidades reales de que los griegos alcancen su independencia. Ni siquiera la flota turca, superior en número y tonelaje a la griega, parece estar capacitada para salvar al imperio otomano.
124 Grecia contaba con una flota de barcos mercantes construidos sobre todo en los astilleros de las islas de Hidra, Spetsai y Psara durante el dominio otomano. Desarrollaron gran pericia marítima durante las guerras napoleónicas, pues sorteaban el control británico para suministrar cereales a Francia y se armaron de cañones (de diez a veinte cañones por barco) para poderse defender de los corsarios berberiscos procedentes de Argelia, Túnez y Trípoli. Esta flota de eficientes marineros constituyó el núcleo de la fuerza naval griega durante la guerra de la independencia. A su experiencia en la navegación sumaron el factor de la rapidez y la facilidad de maniobra de sus barcos, más pequeños y manejables que los otomanos y, sobre todo, el uso frecuente y eficiente de barcos incendiados lanzados contra el enemigo. Al declararse la guerra, la marinería de origen griego abandonó la flota otomana, quedando esta relativamente desprovista de personal. La labor de la marina griega se centró sobre todo en apoyar las operaciones militares terrestres, en bloquear el acceso a los barcos otomanos enviados para auxiliar a las fortalezas turcas asediadas por los griegos y en evitar en lo posible los desembarcos turcos en las islas griegas de Samos, Hidra y Spetsai u otras, no siempre con éxito debido al inmenso número de islas griegas en el Egeo, y, de hecho, no lo consiguieron en Quíos, Kassos y Psara, cuya población fue cruelmente masacrada y esclavizada por los otomanos. Puede decirse que la marina griega, formada por barcos mercantes reconvertidos, logró enfrentarse con éxito a las poderosas flotas otomanas en lo que constituyó
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Hellas
¡Nuestros millares de sus débiles cuadrillas de piratas!125 ¡Nuestras armas de sus cadenas! ¡Nuestros años imperiales De su servil miedo centenario!
¡La muerte ha despertado! ¡La dejación navega por las aguas!
No poseen otra cosa que el atronador estandarte De Mahmud; mas, como perros de rastrera raza, Se atiborran en la mano del extraño y desgarran a su dueño.
Hassan Latmos126 y Ámpelo127 y Phanai128 vieron El naufragio –– una verdadera victoria de David sobre Goliat. Para más detalles, véase “The Greek Merchant Fleet as a National Navy during the War of Independence 1800-1830”, de Emmanouel M. L.
Economou, Nicholas C. Kyriazis y Annita Prassa (MPRA Munich Personal RePEc Archive, 2016; https://mpra.ub.uni-muenchen.de/76414/ (consultado el 9/4/2021).
125 La sublevación griega durante la década de los veinte en el siglo XIX se ha narrado desde distintas perspectivas. Para Grecia fue una gloriosa revolución, pues libró a la nación helena de la opresión otomana. Las naciones occidentales la veían como una oportunidad de liberar a una población cristiana del dominio musulmán. El Sublime Porte por el contrario veía tal rebelión como una guerra de bandidos en la que variadas cuadrillas de klefts (ladrones) ponían en jaque al poder imperial otomano. Para los turcos se trataba en definitiva de un conflicto marítimo de piratas contra las tropas enviadas para acabar con ellos. Curiosamente, los líderes de las fuerzas navales griegas se describían a sí mismos con la misma terminología usada por las cuadrillas de bandoleros en tierra firme, es decir, como kapetani (capitanes) al mando de corsarios, mas no de piratas. Por otra parte, el gobierno revolucionario griego ejercía escasa influencia sobre tales guerrilleros. En la mayoría de los casos estos estaban más interesados en sus propios botines que en la lucha por la liberación del tirano otomano. De ahí que muchos de tales líderes de guerrilleros se enfrentaran entre sí más que contra las fuerzas otomanas. Véase al respecto, John S. Koliopoulos, Brigands with a Cause: Brigandage and Irredentism in Modern Greece, 1821-1912 (Oxford: Clarendon Press, 1987). En Europa durante gran parte del siglo XIX perduró la idea de que durante la guerra de independencia griega los piratas hicieron fortuna. Julio Verne publicó la novela L’Archipel en feu (El archipiélago en llamas) en  Le Temps  primero por entregas entre julio y agosto de 1884  y poco después en libro ese mismo año. El argumento tiene como fondo la guerra greco-turca en la que el pirata griego Sacratif atemoriza la zona del Mediterráneo oriental vendiendo prisioneros griegos como esclavos en el mercado de Trípoli y en el que un banquero de Corfú, Elizundo, se enriquece con negocios con piratas griegos.
126 Monte Latmos.
127 En la mitología griega, Ámpelo era un sátiro hijo de un sátiro y una ninfa, compañero de Dioniso y amado por él.
128 Puerto y promontorio de la punta sudoeste de la isla de Quíos.
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Hellas
Mahmud
Las cuevas de las islas Icarias129
Se contaban unas a las otras en ruidosa sorna Y con lengua como de mil ecos Primero de una lucha que estremecía al mar –y luego– Te atreves a hablar –las montañas no sienten: ¡Interpreta tú su voz!
Hassan
Con mi presencia formé
Parte de la vergüenza de ese día. La flota griega Presionó al amanecer desde el Norte y se mantuvo Multitudinaria en el horizonte marino Como grullas en los despejados vientos de la Tracia.130 Nuestra escuadra, con diez mil hombres a bordo, Se estiraba hacia Nauplia131 cuando la batalla Prendió. – Primero en medio de una lluvia de nuestra artillería Las ágiles barcas de Hidra132 a toda vela Se lanzaron: barco contra barco, cañón contra cañón, hombre
129
Shelley habla de las islas Icarias, cuando en realidad solo hay una.
La Tracia es una región situada en el sureste del continente europeo, en la península de los Balcanes, al norte del mar Egeo, enclavada entre las actuales Bulgaria, Grecia y la Turquía europea (o Rumelia). Tras la caída de Constantinopla en 1453, toda la Tracia pasó a ser parte del imperio otomano.
131 Durante la guerra de la independencia, Nauplia (Náfplio) fue una relevante plaza defensiva otomana que fue asediada por mar durante más de un año por la heroína griega Laskarina Bubulina (1771-1825) a partir de octubre de 1821 mientras por tierra lo hacía Dimitrios Ipsilantis (1793-1832), hermano de Alexander Ipsilantis. La ciudad terminó por rendirse por hambre, siendo abandonada por sus habitantes en 1822. Desde 1823 hasta 1834 Nauplia fue residencia del Congreso y Gobierno de Grecia (Brewer, 2011).
132 La isla de Hidra fue una de las grandes potencias navales del Mediterráneo de la época. Sus armadores y sus navieros, grandes marineros, jugaron un papel determinante en la guerra de independencia de Grecia.
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Hellas
Contra hombre forcejeaban en el abrazo de la guerra Inseparable salvo por la muerte o la victoria.
La tempestad de la furiosa lucha perturbaba El inmaculado mar hasta sus cristalinos fondos Y sacudía el techo de las doradas nubes mañaneras de los Cielos, Dispuestas sobre el celeste de cien montañosas islas.
En los breves respiros de la artillería Un grito de los destruidos y de los destructores Se elevaba y una nube de desolación arropaba El impredecible evento, hasta que el viento del norte Surgió del mar levantando el pesado velo Del humo de la batalla –entonces victoria– ¡victoria!
Pues, tal como pensamos, tres fragatas de Argel133 Partieron de Naxos134 en nuestra ayuda, mas pronto La abominada cruz brilló por detrás, por delante, Entre nosotros y a nuestro alrededor; y esa mortal insignia Secó con sus postes la fuerza de los corazones musulmanes,
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Hassan relata una inesperada victoria naval griega cuando ya se cantaba la victoria por parte otomana. Shelley vuelve a inspirarse en un episodio similar en Los Persas. En la obra de Esquilo, en la batalla de Salamis una pequeña flota griega puso en fuga a una mayor persa mediante una inesperada treta: un malvado demonio entró en el campamento persa vestido de ateniense y pasó a Jerjes engañosas noticias sobre la escasa capacidad de la flota griega, creando así una falsa confianza en los persas, que al final fueron derrotados. Algo parecido describe Shelley en un enfrentamiento naval en las cercanías de la isla de Samos. La flota otomana, “Nuestra escuadra, –según narración de Hassan– con diez mil hombres a bordo, / Se estiraba hacia Nauplia”. En el fragor de la batalla, cuando parece que la victoria se va a inclinar hacia el lado turco, “Tres fragatas de Argel / Partieron de Naxos en nuestra ayuda, mas pronto / La abominada cruz brilló por detrás, por delante, / Entre nosotros y a nuestro alrededor”, es decir, que tres barcos disfrazados de otomanos procedentes de Argel (cuando en realidad eran griegos, cristianos, y procedían de la isla de Naxos) engañaron a la flota turca, cayendo y disparando sobre ella inesperadamente y poniéndola en fuga (Erkelenz, 315-16).
134 La isla de Naxos se unió a la causa griega por la independencia el 6 de mayo de 1821 (Brewer, 2011).
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Hellas
Mientras el sol se bebía el rocío. ¿Que qué más? Pues, que ¡huimos! – Nuestro sendero del mediodía por las sanguíneas espumas Se iluminó, y el destello empalideció al sol.
Por las perecederas mercancías135 la feroz luz Enrojeció de sangre todas las sombras de nuestras velas Y descoloró todos los semblantes. Algunos barcos seguían Alimentando al voraz fuego, incluso al nivel del agua; Algunos explotaron; otros, tras incorporarse con pesadez Se hundieron; y los aullidos de nuestros compañeros cesaron Con el viento, que nos alejó rápido, Incluso después de muertos. ¡Perecieron nueve mil!
Nos encontramos con los buitres en formación de combate Que surgían de los raudales del fétido viento; Gritando desde sus nubladas y montañosas cimas Se inmiscuían en el azufrado humo de la batalla para rebuscar Entre las enredadas carcasas de los que amamos Como malévolos ángeles o almas en pena Cabalgando sobre los senos de la mar.
Vimos los tiburones136 apresurándose a su festín.
Su gozo inundaba el velatorio de los mudos cadáveres del mar, Y la voraz Hambre abandonaba su caverna oceánica Para convivir con la Guerra, con nosotros y con la Desesperanza.
Topamos con la noche a tres horas del oeste de Patmos,137 Y con la noche, la tempestad –– Heridos y cadáveres.
El texto original de Shelley menciona “dog-fish”, en español cazón, un pequeño tiburón del Mediterráneo.
137 Pequeña isla  griega  del  archipiélago del Dodecaneso, en el  mar Egeo.
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Hellas
Mahmud
¡Detente!
Entra un Mensajero138 Mensajero
Sublime Alteza,
Ese perro cristiano, el Embajador moscovita,139 Se ha ido de la ciudad. Si la flota rebelde Hubiera atracado en el puerto, si la victoria Hubiera coronado a las legiones griegas en el Hipódromo,140 El pánico habría sido más suave. La Obediencia y el Motín, Como gigantes en disputa bajo influencia planetaria, Se miran frente a frente. Hay paz En Estambul.
Mahmud
¿No está la tumba más calmada aún?
Sus ruinas serán mías.
Hassan
No temas al ruso:
El tigre no se alía con el ciervo acorralado Frente al cazador. Astuto, servil y cruel, Se agacha, acechando hasta atrapar la presa 138
La entrada continua de Mensajeros para anunciar e informar sobre la evolución del transcurso de las batallas y encuentros bélicos entre los ejércitos otomanos y griegos es un recurso que recuerda a la tragedia protagonizada por otro tirano, Macbeth (V, iii) de Shakespeare.
139 Se refiere a Grigori Alexandrovich Stroganov, barón Strogonoff (1770-1857), embajador del zar Alejandro I en Constantinopla entre 1816 y agosto de 1821. Abandonó la capital otomana en protesta por la ejecución del Patriarca ortodoxo Gregorio V y tras el ultimatum de Rusia a Mahmud II exigiéndole que abandonara los principados danubianos y que cesara en su represión sobre los rebeldes griegos.
140 Se refiere al Hipódromo de Constantinopla/Estambul, construido en el siglo III d.C. por el emperador romano Septimio Severo y ampliado por otros emperadores posteriores. Teodosio lo adornó de obras de arte traídas de todos los rincones del imperio, entre las cuales destacaba el Trípode de  Platea, construido para celebrar la  victoria de los griegos sobre los persas  durante las  Guerras Médicas  en el siglo V  a.C.
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Hellas
Y espera recibir en sangre su paga por su espera.
Cuando la guerra termine, otorga al elegante ruso Lo que no puedas mantener, su merecida ración De sangre, así no fluirá por calles y campos, Ríos y mares, como la que podemos ganar, ¡Sino que se estancará en las venas de los esclavos cristianos!
Entra segundo Mensajero Segundo Mensajero Nauplia, Trípoli,141 Modona,142 Atenas,143 Navarino,144 Arta,145 Monemvasía,146 141
Tripolizza en el original inglés. Shelley alude al asedio de la Tripolitsa otomana (hoy Trípoli) y a su rendición. Los griegos capturaron Tripolitsa tras meses de asedio aplicado sobre la plaza por quince mil griegos. El 23 de septiembre de 1821 las dos partes negociaban las condiciones para la rendición otomana, pero los albaneses otomanos abandonaron anticipadamente la fortaleza, dejando la puerta de entrada sin guardar, hecho que aprovecharon de madrugada cincuenta griegos para entrar subrepticiamente por la muralla e izar la bandera griega. Abrieron las puertas y todo el ejército griego entró en tropel. Los griegos masacraron a treinta y dos mil otomanos, incluyendo mujeres y niños (Brewer, 2011).
142 Mothon en el original inglés, Methoni en griego. Al estallar la guerra, Modona, Koroni y Navarino sufrieron el asedio griego. En julio de 1821, la flota otomana logró enviar provisiones a las dos primeras, pero no tanto a Navarino, que capituló el 8 de agosto y pasó a manos griegas.
El asedio griego sobre Modona fue relajándose y la isla logró recibir refuerzos y suministros otomanos con cierta frecuencia, por lo que se mantuvo como tal hasta el final de la guerra (Brewer, 2011).
143 Los rebeldes griegos asediaron la Acrópolis entre 1821 y 1822. Atenas había caído en manos griegas poco después del levantamiento griego sin oposición otomana alguna el 28 de abril de 1821, pero la guarnición y la población otomana se recluyeron en la Acrópolis dispuestos a soportar el consiguiente asedio impuesto por Meletios Vasileiou (1778-1826). Con refuerzos de la artillería, la Acrópolis fue conquistada para los griegos el 9 de junio de 1822 (Brewer, 2011).
144 Hoy Pilos. La Modona otomana –que se mantenía como tal a pesar del asedio griego– trató de enviar refuerzos por mar a las fuerzas otomanas de Navarino, sin éxito, pues estos fueron interceptados por la flota griega (Brewer, 2011).
145 Artas en el original.
146 Monembasia en el original inglés, conservada por los turcos hasta 1823, año en que la perdieron finalmente (Phillips, W. Alison. The War of Greek Independence, 1821 to 1833. London: Smith, Elder, & Co., 1897. He consultado la edición de New York: Charles Scribner’s Sons, 1988). Debido a su prematura muerte en 1822, Shelley no pudo tener noticia de su conquista, pero sí de su asedio. Aquí parece exagerar en favor de los griegos una supuesta derrota otomana.
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Hellas
Corinto147 y Tebas148 se han tomado por asalto Y todos los islamitas que engordaron Sus perros con grasa de esclavos galileos149 Han sido pasados por la punta de la espada:150 la lujuria de la sangre Que había emborrachado a nuestros guerreros se ha saciado con la muerte; Pero la feroz plaga estalla de nuevo Con actos que hacen a la causa cristiana palidecer En su propia luz. La guarnición de Patras151 Dispone de víveres para diez días, ni tampoco hay esperanza Salvo del británico:152 a la vez esclavo y tirano, Sus deseos son aun menores que sus miedos,153 O vendería lo que de fe pueda todavía quedar De los juramentos rotos en Génova y en Noruega;154 147
Corinto cayó en manos griegas el 4 de agosto de 1821 (Brewer, 2011).
Tebas cayó en manos griegas el 31 de marzo de 1821 (Brewer, 2011).
149 Cristianos, seguidores del “galileo” (Jesucristo).
150 El Mensajero informa de las represalias ejercidas por los griegos sobre los musulmanes tras conquistar las mencionadas ciudades como represalia a las matanzas llevadas a cabo anteriormente por los islamitas. Tal y como lo cuenta, en forma de listado de derrotas otomanas, la situación no puede parecerle al sultán de otra manera que catastrófica.
151 El asedio de Patras fue uno de los primeros episodios de la guerra. Los griegos capturaron la ciudad y destruyeron el barrio musulmán, pero no pudieron con la guarnición otomana atrincherada en la fortaleza. En febrero de 1822 los griegos volvieron a intentarlo, sin éxito. En abril del mismo año el ejército otomano recobró la ciudad, la destruyó y esta se mantuvo bajo su control hasta 1828 (Brewer, 2011).
152 Shelley sigue lamentando que Gran Bretaña se niegue a participar en el conflicto, ni siquiera con fines humanitarios. Acusa al pueblo británico de ser esclavo y a sus autoridades de ser tiranas.
153 Shelley es consciente del apoyo espiritual del pueblo británico hacia la causa griega, pero su gobierno tiene miedo de intervenir, según el poeta.
154 Según Potter (1955: 124), a partir de 1816 Gran Bretaña comenzó a importar la madera principalmente de Canadá. A Noruega, proveedor tradicional de madera de gran calidad, Gran Bretaña le impuso unos altísimos aranceles, a pesar de ser el centro proveedor más cercano a sus puertos. Noruega se sentía traicionada por Gran Bretaña: la economía noruega se resintió durante varias décadas en gran parte por el cambio de actitud de su antiguo comprador (Potter, J. “The British Timber Duties, 1815-60”, Economica, vol. 22, nº 86, 1955, 122-136).
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Hellas
Y si no se le compra, tus arcas Se quedan vacías incluso de promesas –su propia moneda.
El hombre libre de un jefe-poeta occidental155 Mantiene la Ática156 con siete mil rebeldes Y le ha devuelto la derrota al Bajá de Negroponte:157 El anciano Alí158 se sienta en Yánina, 155
Este “jefe-poeta occidental” es Lord Byron.
Los campesinos de la Ática (la zona de Pernitha), liderados por Meletis Vasileiou, (17781826), fueron de los primeros en iniciar la rebelión (abril de 1821). Ocuparon Atenas y finalmente la Acrópolis, defendida por los turcos,  en junio de 1822 tras un largo asedio (Brewer, 2011).
157 Actualmente llamada isla de Eubea, pero antiguamente era conocida como Negroponte por los venecianos. Es una isla griega situada frente a la costa oriental del mar Egeo.
158 Alí Pachá de Tepelen o de Yánina (1741-1822), bajá de la parte oeste de Rumelia, el territorio europeo del imperio otomano correspondiente aproximadamente a Albania y parte del norte de Macedonia. Su corte estaba en Yánina (hoy conocida como Iánnina). Un joven Byron de 21 años, de Grand Tour en compañía de su amigo John Hobhouse, visitó su corte en 1809 y registró el encuentro en su obra Childe Harold’s Pilgrimage (Canto LXXII): Since the days of our prophet, the crescent ne’er saw / A chief ever glorious like Ali Pasha.
[Trad.: Desde los días de nuestro profeta, la media luna jamás vio / A un jefe que fuera tan glorioso por Alí Pachá.] Byron recogió en el poema sus impresiones sobre el déspota, especialmente sobre el esplendor de su corte y sobre el renacimiento cultural griego que fomentó en él. Era sofisticado, sensual, pero también despiadado, conocido popularmente como el “León de Ioannina”. Representaba el tipo de villano romántico que Byron retrató en sus narraciones orientales y en el personaje de Lambro, el “padre pirata” de Haydée en  Don Juan  (Canto III).  En el Canto V, estrofa 55, Byron vuelve a recordar su paso por la corte de Alí Pachá años atrás, evento que recrea al ver una fuente similar a la que viera en su día en Yánina. Cochran sugiere que la “diplomática” visita de Byron a Alí pudiera haber tenido la intención de halagarlo con vistas a asegurarse su apoyo a los intereses británicos en las Islas Jónicas (Cochran, Peter, “Byron and Ali Pasha”, The Newstead Abbey Byron Society, http://www.newsteadabbeybyronsociety.org/works/downloads/byron_pasha.pdf 7-12, consultado el 8/4/2021). También sugiere que el amistoso trato que recibió de Alí pudo deberse a el anciano pensaba –erróneamente– que el lord inglés que le visitaba era en realidad un sobrino del rey británico Jorge III. Para más detalles sobre la relación Byron-Alí, véase el citado artículo de Cochran ut supra y el artículo “Childe Harold’s Pilgrimage in the Balkans”, de Titiana Kuzmic (Comparative Critical Studies, vol. 4, nº 1, 2007, 51-65). Años más tarde, en 1820, el anciano Alí encargó asesinar a un rival político en Constantinopla y el sultán pidió su deposición. Alí rechazó renunciar a sus cargos oficiales y se prestó a defenderse de las tropas otomanas. En enero de 1822 fue asesinado por agentes otomanos infiltrados, que posteriormente enviaron al sultán su cabeza sobre una bandeja de plata. La historia de la caída de Alí fue descrita en la novela Le Comte de Monte-Cristo (1844) [El conde de Montecristo] de Alejandro Dumas. En ella la hija ficticia de 156
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Hellas
Metáfora imperial sin corona: Su nombre, esa sombra de su poderío marchito, Sostiene a nuestro ejército asediante como por conjuro Preso del hambre, la peste y la sedición; Amparado en su ciudadela, pone su vista Entristecido sobre el lago color zafiro que refleja Las ruinas de la ciudad donde reinó Sin hijos y sin cetro. El griego ha recogido La costosa cosecha de su propia sangre envejecida, No su siembra. Le ha comprado una tregua A Ypsilanti159 a precio de diez camellos cargados De oro de la India.
Entra un tercer Mensajero.
Mahmud Tercer Mensajero
¿Qué más hay?
Las tribus cristianas
Alí, Haydée, se convierte en una esclava del protagonista Edmond Dantès y le ayuda a vengarse del hombre (precisamente el principal enemigo de Dantès, Fernando Mondego) porque traicionó a su padre y causó tanto la muerte de este como de la de su madre, así como la destrucción de Yánina. Para más detalles, véase “Haydée: la belleza y el drama de la Grecia cautiva en El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas”, de Raquel Pérez Mena, en V Congreso de Neohelenistas de Iberoamérica. Mundo griego y Europa: contactos, diálogos culturales, Valencia 25-26 de octubre de 2013, de Francisco Morcillo Ibáñez, ed. (Granada: Sociedad Hisanica de Estudios Neogriegos, 2015, 247-56). Alí Pachá es también uno de los personajes de la novela The Fire (2008), de la novelista estadounidense Katherine Neville (1945 - ).
159 Alexandros Hypsilantis/Alexander Ipsilantis (1792-1828) pertenecía a una prestigiosa familia fanariota que gobernó Valaquia durante la dominación otomana. Fue oficial del ejército imperial ruso durante las guerras napoleónicas, príncipe de los principados del Danubio y líder de la “Filikí Etería”. Se dedicó en cuerpo y alma a la lucha por la independencia griega. En febrero de 1821 cruzó el río Prut, considerado el inicio de la rebelión griega contra el imperio otomano, acompañado de un bisoño ejército de voluntarios, la mayoría estudiantes (conocida como la “Banda Sagrada”).
Fue derrotado en la batalla de Dragatsani, exiliándose a continuación en Austria (“Hpsilantis, Alexandros”. Helios New Encyclopaedic Dictionary. Athens: I. Passas, 1946).
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Hellas
Del Líbano y el campo de Siria Se han rebelado;160 Damasco,161 Homs y Aleppo Tiemblan;162 el árabe amenaza Medina,163 El etíope se ha atrincherado en Sinar164 Y mantiene bien ocupado al rebelde egipcio,165 El cual rechaza tributar y solicita la investidura Como precio a su tardía ayuda. Persia exige Las ciudades del Tigris166 y los georgianos Rechazan aportar hombres.167 Creta y Chipre,168 160
En Siria los gobernantes locales independientes simulaban su fidelidad al Porte, pero en realidad aspiraban a la rebelión.
161 En Iraq los bajás mamelucos estaban teóricamente bajo dominio del Sublime Porte, pero en realidad ya actuaban con gran autonomía.
162 Homs era conocida en la antigüedad con el nombre griego de Émesa. Homs Sanjak  era en efecto una prefectura del imperio otomano en Siria y Homs era la capital. Desde el comienzo de la guerra el imperio otomano intentó desarmar a los griegos ortodoxos de Siria (territorio que hoy corresponde a Siria, Líbano, Jordania e Israel), conocidos como “roimoi” o “rum”, por temor a que estos se unieran a la sublevación. Ver “Syria and the Greek Revolution”, de Dean Kalimniou, Neos Cosmos, 21/09/2015 (https://neoskosmos.com/en/32378/syria-and-the-greekrevolution/ (consultado el 22/4/2021).
163 En Arabia los wahhabis se mostraban recelosos del dominio otomano e ignoraban al máximo sus pretensiones imperialistas.
164 Sennaar es el nombre hebreo de la llanura existente en el valle formado por el  Tigris  y el Éufrates  (es decir, Mesopotamia).
165 En Egipto el virrey otomano Muhammad Alí ya estaba preparando los cimientos para su independencia.
166 Durante el periodo 1821 y 1823 el imperio otomano y Persia estuvieron en guerra por cuestiones relacionadas con las fronteras entre ambas naciones en lo que hoy es el Kurdistán y Azerbayán. La llamada guerra otomana-persa finalizó con la derrota otomana, firmada en el tratado de Erzurum (Williamson, Graham. “The Turko-Persian War of 1821-1823: Winning the War but Losing the Peace”, en War and Peace in Qajar Persia: Implications Past and Present, de Roxane Farmanfarmaian, ed. London: Routledge, 2008, 88-109).
167 Los georgianos, por razones evidentes, no enviaron soldados en ayuda del imperio otomano.
En 1801 Georgia se había incorporado al imperio ruso y años más tarde (1805) los rusos habían derrotado al ejército persa durante la guerra ruso-persa (1804-05). Más detalles en History of Georgia: A Short Sketch, de George Anchabadze (Tbilisi: Causasian House, Caucasian University, 2005).
168 En junio de 1821 llegaron a Chipre tres barcos con la consigna de la rebelión antiotomana
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Hellas
Como montañas gemelas en cuyas venas Prenden el fuego volcánico y las sacudidas del terremoto, Tiemblan con la fiebre que se extiende. Por toda la ciudad, Como aves antes de la tormenta, los santones claman Y se escuchan profecías nuevas y terribles Entre la muchedumbre: ese mar de hombres Duerme sobre la ruina ocasionada, inmóvil y muerta.
Un derviche,169 docto en el Corán, predica Que está escrito que los pecados del Islam Deben alzar a un exterminador incluso ya.
Los griegos esperan a un Salvador llegado de occidente170 a manos de Konstantinos Kanaris, siendo la buena nueva muy bien acogida por la población griega de la isla. Unos mil grecochipriotas lucharon heroicamente en Grecia en la llamada “Columna de chipriotas”. También contribuyeron generosamente al transporte secreto de suministros para los revolucionarios. Las autoridades otomanas de la isla castigaron duramente a los grecochipriotas con múltiples penas de muerte. Los mensajes instando a la revuelta llegados a la isla fueron interceptados por el bajá Küçük Mehmed, que arrestó a los mandatarios religiosos griegos más caracterizados. Mandó ahorcar o decapitar hasta un total de dos mil chipriotas en julio de 1821, entre los que destacan el arzobispo Kyprionos, Chrysanthos (obispo de Pafos), Meletios (obispo de Kition) y Lavrentios (obispo de Kyrenia), amén de otros abades y monjes y líderes griegos de las aldeas (A History of Cyprus, de Katia Hadjidemetriou [Nicosia: Hermes Media Press Ltd, 2002, 298-305]). En cuanto a Creta, su participación en la guerra fue intensa, pero fallida debido a la pronta intervención egipcia. También se ajustició a varios altos cargos eclesiásticos, acusados de fomentar la rebelión, en la llamada gran masacre de Heraclión: el arzobispo Gerasimos Pardalis y cinco obispos más (Neofitos de Knossos, Joachim de Herronissos, Ierotheos de Lambis, Zacharias de Sitia y Kallinikos de Diopolis).
La población de Creta se mantuvo rebelde y el sultán ofreció a Muhammad Alí de Egipto el dominio de la isla a cambio de su pacificación. En mayo de 1822 llegaba una extensa flota al mando del yerno de Muhammad Alí, que hizo arder numerosas aldeas de la isla (The Eastern Mediterranean under Ottoman Rule: Crete, 1645-1840, de Antonis Anastasopoulos, ed.
[Rethymno: Crete University Press, 2008, 203-10]).
169 Monje musulmán.
170 ¿Podría estar Shelley anticipando la futura llegada a Grecia de Byron? ¿Se refiere acaso a la llegada continua de filohelenos extranjeros que se iban uniendo a la lucha contra el imperialismo y despotismo otomano? En las notas que Shelley añadió al final de la obra menciona que sería una fragata venida de los EEUU la que traería a esa figura mesiánica. Pero tampoco cree él mucho en esa posibilidad, a pesar de los rumores que circulaban entre los griegos.
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Que no vendrá, dicen los hombres, entre nubes y gloria Sino en la omnipresencia de ese Espíritu En el que todos viven y existen. Señales funestas Aparecen blasonadas abiertamente en el cielo del mediodía: Alguien vio una cruz roja estampada sobre el sol; Ha llovido sangre; los nacimientos monstruosos demuestran La ira secreta de la Naturaleza y su Señor.
El ejército acampado junto al Cidaris171 Se levantó anoche en armas en zafarrancho de combate Y vio dos huestes enfrentadas en el aire, Sombras sin duda del tiempo aún nonato Reflejadas en el espejo de la noche. Mientras La lucha se mostraba equilibrada, estalló una tormenta Que barrió de las estrellas a los fantasmas.
En la tercera guardia el Espíritu de la Peste Se oía fuera sacudiendo sus alas entre las tiendas; Los que relevaron a la guardia encontraron muertos a los centinelas.
La última noticia sobre el campamento es que un millar Han enfermado, y que–– Entra un cuarto Mensajero.
Mahmud
Y tú, pálido fantasma, tenue sombra
De algún inoportuno rumor, ¡habla!
Cuarto Mensajero
Uno llega
Desmayado del esfuerzo, cubierto de espuma y sangre: 171
Uno de los ríos, hoy llamado Ali-Bey-Su, que derrama sus aguas en el mar de Marmora, cerca de Constantinopla.
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Hellas
Permaneció, dice, en el Promontorio De los Chelonitas,172 con vistas a las islas que gimen Bajo el ceño fruncido del británico,173 y a todas sus aguas, A la sazón temblorosas en el esplendor de la luna.
Mientras las errantes nubes desvelaban u ocultaban Su desmesurada luz, vio dos flotas enemigas Acechar en la noche contra el brillo del horizonte, Aunando feroces truenos y sulfúreos rayos Y humo que estrangulaba a todo imberbe viento Que acariciaba las plateadas nubes a través del profundo aire.
A lo lejos dormía la batalla, pero el Siroco Despertó y condujo su rebaño de nubes troneras Por el horizonte del mar, hasta cubrir Todas las cosas –salvo el débil brillo de la luna.
Vio, o soñó que vio, al almirante turco Y a dos de los más altos barcos de guerra, Con la reluciente imagen de esa Reina Celestial, Que giró para esconder, quizás, su rostro por la pena; Y la aborrecida cruz–
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Promontorio del extremo oeste del Peloponeso, en el territorio de la ciudad de Elis, según Ptolomeo (Rees, Abraham. The Cyclopaedia; Or, An Universal Dictionary of Arts, Sciences, and Literature. London: Longman, Hurst, Rees, Orme, & Brown, 1819, 39 vols. Vol. VII, [n.
p.]), cercano al cabo Tornese, también conocido como Chelonites Sinus (Arrowsmith, Aaron.
A Compendium of Ancient and Modern Geography, for the Use of Eton School. London: Published for the Author by E. Williams, Eton, 1831, 402).
173 Shelley alude a las islas Jónicas, de población esencialmente helenas, pero bajo administración británica. Aunque Gran Bretaña se mantenía neutral en el conflicto, el archipiélago jónico estaba demasiado cerca del teatro de operaciones militares y su situación, por su población eminentemente griega, resultaba incómoda para los británicos. Las islas Jónicas fueron finalmente cedidas por Gran Bretaña a Grecia en el año 1864.
99


00100

Hellas
Entra un Criado.
Criado
Sublime Alteza,
El judío que–– Mahmud
No podría llegar más oportuno:
Invítale a entrar. ¡No quiero escuchar más! Demasiado Miramos ya al peligro a través de la neblina del miedo Y se multiplica en nuestras desgarradas esperanzas La imagen de la ruina. ¡Que venga lo que haya de venir!
El mañana y el mañana son como lámparas174 Puestas en la senda para iluminarnos hasta el borde Por lo agreste y por lo suave, y para que tampoco podamos sufrir Lo que no nos inflija Aquel en cuyas manos estamos.
[Vanse.]
Semicoro I ¡Quién fuera la alada nube De una tempestad rápida y ruidosa!
¡Me mofaría De la sonrisa de la mañana Y de la ola en que nace la luna!
¡Les daría A los espíritus de la noche Un sudario para el cadáver del día para tejerlo Con otros hilos distintos a los míos!
Regocijarme en la divina tarde del profundo azul.
¿Quién lo haría? Yo no.
174
Las palabras del tirano Mahmud recuerdan a las de otro tirano, el rey Macbeth (V, v, 19-23).
El despotismo de Mahmud es tan finito, tan transitorio y tan destructivo como el de Macbeth (Macbeth, III, iv, 41).
100


00101

Hellas
Semicoro II ¿Adónde volar?
Semicoro I Al lugar en que las rocas que ciñen al Egeo Sirvan de eco al himno de guerra De los libres– ¡Huiría De un tempestuoso heraldo de victoria!
¡Mi dorada lluvia Por los asesinados griegos Deberían mezclarse en lágrimas con el sangriento torrente, Y mi solemne trueno Debería tocar para el mundo entero El repique a muerte Por la Tiranía!
Semicoro II ¡Ay, rey! ¿Quieres encadenar El potro de tortura y la lluvia?
¿Quieres engrilletar al relámpago y al huracán?
Las tormentas son libres, Pero nosotras– Coro ¡Oh, Esclavitud! Tú, escarcha del esplendor del mundo, ¡Que matas sus flores y dejas desnudos los espinos!
Tu tacto ha golpeado nuestros brazos con el crimen, Nuestros semblantes la marca de tu guirnalda soportan, 101


00102

Hellas
Pero el corazón libre, el alma imperturbable, ¡Se mofan de tu control!
Semicoro I ¡Que haya luz!, dijo la Libertad, Y como el amanecer sobre el mar ¡Se elevó Atenas! Nacidas junto a ella Brillaron como montañas en la mañana Gloriosas naciones; ¿y acaso son ahora Cenizas, ruinas u olvido?
Semicoro II Id, Donde Terma175 y el Asopo176 se tragaron A Persia177 como la arena se traga la espuma; Diluvios tras diluvios siguieron, La Discordia, Macedonia y Roma:178 ¡Y por último tú!
Semicoro I Los templos y las torres, Fortines y mercados y todos 175
Therma (Θέρμα), antiguo nombre de la actual Tesalónica, lugar donde desembarcó el ejército persa de Jerjes I durante la II Guerra Médica (480-478 a.C.).
176 Nombre de varios ríos griegos. Era también el nombre de los dioses que representaban estos ríos. En este caso Shelley se refiere al río Asopo Bocio.
177 Durante la II Guerra Médica, el rey persa Jerjes I llegó a Grecia por Terma, cruzó el río Asopo Bocio con sus tropas, pero finalmente perdió la guerra.
178 Macedonia y Roma son dos ejemplos que aporta Shelley de imperios que acabaron destruidos a consecuencia de la discordia. El siguiente imperio en caer, profetiza el Semicoro II, es el otomano.
102


00103

Hellas
Los que allí viven y mueren han sido los nuestros Y pueden ser los tuyos, y deben sucumbir; Pero Grecia y sus cimientos están Construidos por debajo de la marea de la guerra, Apoyados en el mar cristalino Del pensamiento y su eternidad; Sus ciudadanos, espíritus imperiales, Dominan el presente desde el pasado, Todo lo que este mundo de hombres hereda Lleva impreso su sello.
Semicoro II Escuchad la explosión, ¿De quién es ese espectacular trueno órfico179 que llama De la ruina a las paredes de Titania?180 ¿De quién es el espíritu que sacude los huesos sin savia
179
En el pensamiento griego se atribuye a Orfeo el primer interés por la naturaleza del hombre. Orfeo creía en la idea de la división entre el cuerpo (violenta, oscura) y el alma (parte noble y pura). Tal teoría tendría gran influencia en el pensamiento filosófico griego y posteriormente en el cristianismo. El mito de Orfeo utiliza una leyenda para explicar la concepción griega del hom­bre y del alma y la contradicción que existe entre ambas como consecuencia de la capacidad de razonamiento del hombre. Zeus se enamoró de una joven que le dio un hijo, Dionisio. Su pureza y delicadeza conquistaron a su padre y pronto le colmó de atenciones.  Los Titanes, hijos mayores de Zeus, se sintieron desplazados por el favoritismo del nuevo hijo, y, llenos de ira y de celos, mataron a Dionisio. Cuando se enteró Zeus, con un rayo fulminó a los Titanes.  Zeus devolvió la vida a Dionisio y  a los Titanes. Con la sangre de Dionisio formó el alma y con las cenizas de los Titanes formo el cuerpo, los unió y formó  un nuevo ser, el hombre. El explosivo trueno órfico que se menciona en el verso debe referirse al rayo que fulminó a los rencorosos Titanes.
180 Tierra de los titanes o gigantes.
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00104

Hellas
De la Esclavitud? Argos,181 Corinto182 y Creta183 Escuchan y desde los tronos de sus montañas Los demonios y las ninfas repiten La melodía.
Semicoro I ¡Lo oigo! ¡Lo oigo!
Semicoro II ¡Ese auriga ciego del mundo, El Destino, se da prisa por llegar!
¿Qué fe queda aplastada, qué imperio sangra Bajo los corceles de cascos cual terremotos?
¿Qué victoria cual águila alada se sienta A su derecha? ¿Qué sombra se da primero La vuelta? ¿Qué esplendor rueda después?
La ruina y la renovación claman “¿Quiénes si no nosotras?” Semicoro I ¡Lo oigo! ¡Lo oigo!
El susurro como de un viento veloz, El rugido como de océano revuelto, El trueno como de un terremoto al llegar 181
Ciudad del  Peloponeso situada cerca de la capital y puerto, Nauplia.
Ciudad del  Peloponeso, en la región de Corintia, de gran prosperidad durante la antigüedad.
Allí se desarrolló un tipo de columna griega diferente a la dórica y la jónica.
183 La isla más grande de Grecia, también conocida como Candía durante el siglo XIX. La isla de Creta fue antiguamente el centro de la  civilización minoica  (2700-1420  a.C.). Pasó a formar parte de Grecia en 1913.
182
104


00105

Hellas
¡Lo oigo! ¡Lo oigo!
El crujido como la caída de un imperio, Los quejidos como de un pueblo clamando ¡Misericordia! ¡Misericordia! –¡Cómo emocionan!
Entonces el grito de “¡matar! ¡matar! ¡matar!” Y entonces una leve y quieta voz, luego – Semicoro II Puesto que La Venganza y la Maldad paren a los suyos, Las infectas crías como sus padres son, Su madriguera se encuentra en la mente culpable Y la Conciencia les alimenta de desolación.
Semicoro I En la sagrada Atenas, cerca de la bandera De la Sabiduría, se erigía el altar de la Misericordia: No sirváis al desconocido Dios en vano Y pagad la capilla rota de nuevo, Amor por odio y lágrimas por sangre.
Entran Mahmud y Ahasuerus.
Mahmud
Eres un hombre, según dices, incluso como nosotros.
Ahasuerus ¡No más!
Mahmud
Pero superior a tus congéneres por el conocimiento,
como yo por el poder.
Ahasuerus
Eso dices tú.
105


00106

Hellas
Mahmud Estás versado en la difícil ciencia De la filosofía de los griegos y de los francos;184 enumeras Las flores y mides las estrellas; Y separas los elementos de los elementos; Tu espíritu está presente en el Pasado y puede ver El nacimiento de este viejo mundo a través de sus ciclos De desolación y de belleza, Y cuando no existía el hombre, y cómo el hombre se convirtió En monarca y esclavo de su baja esfera Y todos sus estrechos círculos –y es mucho–.
Yo te rindo homenaje y me gustaría ser lo que tú eres Si yo no fuera lo que soy; pero la hora nonata Acunada en el temor y la esperanza, en contradictorias tormentas, ¿Quién la ha de desvelar? Ni tú, ni yo, ni ninguno De los poderosos o de los sabios. No he entendido Lo que me has enseñado, pero ahora percibo Que no eres ningún intérprete de sueños; No posees ese arte, esa técnica o ese Dios Que pueda convertir el Futuro en presente –¡Pues que venga!
Además tú nos desprecias a nosotros y al nuestro; Eres como Dios, a quien tú veneras.
Ahasuerus
¿Despreciarte? ¡Ni siquiera al gusano que pisas con el pie!
El Insondable se preocupa de las cosas más insignificantes Que puedas imaginarte y se enorgullece de aquellos Que aspiran a ser lo que no pueden ser, o que parecen 184
Cristiana.
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Hellas
Lo que no son. ¡Sultán! No hables más De ti o de mí, del Futuro o del Pasado; Mira por el contrario lo que no puede cambiar – el Único, El no nacido y el eterno.185 La tierra y el océano, El espacio y las islas de vida y luz que dan forma A las corrientes de zafiro del aire interestelar, Este firmamento construido sobre el caos, Con todas sus crestas de fuego inmortal.
Su muralla, inexpugnablemente reforzada La huida de los más atrevidos pensamientos repele Como Calpe186 a las nubes atlánticas – este Todo De soles y mundos y hombres y bestias y flores Con todos sus movimientos silentes o intempestivos Que han sido, son o dejado de ser, No es más que una visión; todo lo que hereda Son motas en un ojo enfermo, burbujas y sueños; El Pensamiento es su cuna y su sepulcro, no menos Son el Futuro y el Pasado, sombras ociosas Del eterno vuelo del pensamiento – no tienen ser: Nada es sino lo que se cree que parece.
Mahmud
¿Qué quieres decir? Tus palabras se deslizan como una tempestad
De deslumbrante neblina dentro de mi cerebro. Sacuden 185
Ahasuerus demuestra su adhesión a la filosofía neoplatónica en sus palabras: “Mira por el contrario lo que no puede cambiar – el Único, / El no nacido y el eterno”.
186 Calpe/Calpis, promontorio de Gibraltar. Abila y Calpe son los nombres de las Columnas de Hércules, una situada sobre Cádiz, la otra sobre el norte de África.
107


00108

Hellas
La tierra que piso y se cuelgan como la noche En el Cielo sobre mí. ¿Para qué pueden servir?
Les aportan a las cosas más ciertas, brillantes y seguras Duda, inseguridad y estupor.
Ahasuerus
¡No me malinterpretes! Todas están contenidas en cada una.
El bosque de Dodona187 para una cúpula de bellota Es lo que ha sido, o será, o lo que es: Lo ausente en el presente. El pensamiento Solo y sus rápidos elementos, la Voluntad, la Pasión, La Razón, la Imaginación, no pueden morir; Son, lo que ellas ven que parece, La sustancia de la cual la mutabilidad puede tejer Todo sobre lo que tiene dominio, mundos, gusanos, Imperios y supersticiones. ¿Qué tiene el pensamiento Que ver con el tiempo, o el lugar, o la circunstancia?
¿Querrías contemplar el Futuro? ¡Pide y tendrás!
Llama y se te abrirá, mira y ¡atención!
La época que se acerca vierte su sombra sobre el Pasado Como sobre el cristal.
187
Dodona, ciudad-santuario en Epiro, región alejada de las principales polis de la antigua Grecia, célebre por su antiguo oráculo, posiblemente el más antiguo de Grecia (II milenio a.C., edad del Bronce tardío). Heródoto y Homero la describen como un oráculo de Zeus o de la Diosa Madre, Hera. En La Odisea se menciona una visita de Odiseo a Dodona. Los sacerdotes y las sacerdotisas (peléades o “palomas”), muy apegados a la vida natural, interpretaban la caída de las hojas de una encina sagrada (de ahí la referencia a la bellota en el texto) y los susurros del viento para determinar las acciones correctas a tomar. Tras el oráculo de Delfos, el de Dodona era el más célebre y más consultado entre los griegos. Fue prácticamente destruido a finales del siglo III a.C y la llegada del cristianismo en los siglos III y IV d.C. puso fin definitivo a su actividad. Su ubicación exacta fue encontrada por el obispo anglicano, viajero y arqueólogo británico Christopher Wordsworth (1807-85) en 1832.
108


00109

Hellas
Mahmud
Atroces y más que atroces pensamientos agitan
Mi espíritu. ¿Acaso Mahomet Segundo No ganó Estambul?188 Ahasuerus Tú querrías preguntarle al espíritu gigante Las fortunas que hay escritas sobre tu casa y sobre tu fe.
Querrías convocar a alguien de su tumba para contarte Cómo lo que nació de la sangre debe morir.
Mahmud
¡Tus palabras
Tienen poder sobre mí! Veo que – Ahasuerus Mahmud
¿Qué oyes?
Un lejano susurro –
Un silencio atroz.
Ahasuerus Mahmud
¿Qué sucede?
El ruido
Como de un asalto a una ciudad imperial, El silbido de un fuego inextinguible, El rugido de un cañón gigante; los sísmicos Derrumbes de vastos baluartes y escarpadas torres, El golpe de los pedruscos disparados por extrañas ingenierías, El choque de las ruedas y el estruendo de los caballos armados, La ruptura de las mallas metálicas como el desmoronamiento De las montañas diamantinas; el alocado toque
188
El joven Mahomet II/Mehmed II conquistó Constantinopla en 1453.
109


00110

Hellas
De trompetas y el rechinar de los corceles enfurecidos, Los lamentos de las mujeres cuyos temblores agitan la sangre Y una dulce risa, la más terrible que se pueda oír, Como el de un feliz bebé que despierta y juega Con el pecho de su madre muerta, y cada vez más fuerte Se hace el clamor entremezclado de la batalla – ¡Ja! ¿No escucho Acaso “’Eν τoύτῳ νíκα!”189 y “Allah-illa-Allah!”190?
Ahasuerus
Se ha levantado la sulfúrea neblina –ya lo ves.
Mahmud
Un tajo,
Como entre dos montañas en el muro de Estambul; En esa horrenda brecha los islamitas,191 Como gigantes que pisan las ruinas de un mundo, Se erigen en la luz del amanecer. En el polvo Destella una diadema sin rey y alguien De majestuoso porte se ha situado al mando Del empuje de la guerra. Otro de arrogante vestimenta Con armas doradas acucia a una avanzadilla tártara192 A cubrir el hueco y con su férrea maza 189
Trad.: “¡Sin embargo victoria!
“Solo Dios es Dios”, “La Ilaha illa Allah”.
191 En su distorsionada visión de la caída de Estambul Mahmud parece reconocer escenas propias de la conquista otomana de la Constantinopla del antiguo imperio bizantino, pues ve a los islamistas atacando la ciudad, no defendiéndola. Si el imperio bizantino cayó en manos del imperio otomano, ahora le toca el turno al imperio otomano, que cae en manos de un futuro imperio griego. La historia se repite en ciclos. Todo imperio termina rindiéndose al cambio, a la mutabilidad.
192 Los tártaros, junto con los albaneses, sirvieron como  mercenarios del imperio otomano.
Eran muy valorados. Un tártaro de Dobruja,  Kara Hussein, fue precisamente el  responsable de la destrucción del cuerpo de  jenízaros  por  orden del sultán Mahmut II. Los tártaros ejercieron un papel esencial en la lucha de  Mahmud II  contra  Mehmet Alí Pasha  de Egipto.
190
110


00111

Hellas
Dirige el torrente de tal turba de hombres, Y parece –lo es– ¡Mohamet!193 Ahasuerus
Lo que ves
No es más que el espectro de tu olvidado sueño.194 Un puro sueño, pero menos, quizás, que lo que Tú llamas realidad. Puede que contemples Cómo las ciudades, sobre las que entronadas duerme el Imperio, Inclinan sus torreadas crestas ante la mutabilidad.
Equilibrado en el torrente, incluso desde la altura que mantienes, Puede que comprendas ya cómo la fuerte marea del poder Se hunde en sus profundidades. Heredero de la gloria, Concebida en la oscuridad, nacida en sangre y alimentada Con sudores y lágrimas, ves la mortal agonía De aquellos cuyo nacimiento no fue el mismo. El Pasado Ahora se presenta ante ti en forma de Encarnación Del Porvenir; y sin embargo quisieras aferrarte A esa parte de ti que eras antes De empezar esta breve carrera cuya corona es la muerte, Comulgar con esa fuerte fe y ferviente pasión Que la llamaba desde la profundidad aún sin crear, Aquella nube de guerra con sus tempestivos fantasmas
193
Se refiere a Mohamet II.
Mediante un hipnótico encanto del judío, el sultán llega a ver el fantasma de Mohamet II, que le profetiza la caída del islam y la pronta llegada de una nueva era para la Hélade. La revelación profética del aparecido se asemeja también a las Apariciones que fueron revelando crípticamente el futuro que le esperaba al rey Macbeth. Por otro lado, la aparición del fantasma de Mohamet se asemeja también a la aparición del rey Darío a su viuda, Atossa, en Los Persas de Esquilo.
194
111


00112

Hellas
De furiosa muerte; y trazar con poderosa voluntad [Vase Ahasuerus.
La imperial sombra desde aquí.
Aparece el fantasma de Mahomet Segundo] Mahmud
¡Acércate!
Fantasma
¡Vengo
Desde donde tú has de ir! El sepulcro se dispone mejor A recibir al vivo que a ceder al muerto;195 Y sin embargo tu fe ha prevalecido y por ello estoy aquí.
Los pesados trozos del poder que cayeron Cuando me levanté, como informes peñascos y nubes, Se acumulan junto a mi trono en el abismo y las voces Del extraño lamento acarician mi supremo reposo Gimiendo por una gloria que nunca ha de regresar.

Un Imperio posterior asiente en su decadencia:
El otoño de fe más verde ha llegado, Y el lobuno cambio, como el invierno, aúlla para arrancar El follaje en que la Fama, el águila, construyó Su aguilera, mientras el Dominio paría más abajo.
La tormenta está en sus ramas y la escarcha En sus hojas y la vacua profundidad espera El olvido del olvido, el despojo del despojo, La ruina de la ruina. Eres lento, hijo mío: 195
El fantasma de Mahomet no acude con gusto a la entrevista con Mahmud. Tampoco el fantasma de Darío acudió a la llamada de su esposa en Los Persas de buen grado. Las palabras alegadas por el rey persa para demostrar su reticencia a reunirse con su viuda son similares a las usadas por el fantasma de Mahomet en Hellas: “No es fácil salir, máxime cuando los dioses subterráneos saben más coger que soltar” (Los Persas, l. 688-90).
112


00113

Hellas
Los Anarcas del mundo de la oscuridad tienen guardado Un trono para ti alrededor del cual se mantiene tu imperio Infinito y mudo; y para tus súbditos tú, Como nosotros, gobernarás los espíritus de las vidas asesinadas, Los fantasmas de los poderes que te gobiernan a ti ahora, Amotinadas pasiones y miedos contradictorios Y esperanzas que se sacian con el polvo y ¡mueren!
Desnudados de su fortaleza mortal, como tú de la tuya.
El Islam debe caer, pero reinaremos juntos Sobre sus ruinas en el mundo de la muerte: Y si el tronco se ha de secar, aún será la semilla La que se expanda incluso en la forma de todo Aquello que acoge el nacimiento en su decadencia. ¡Ay! ¡Ay De los débiles que se queden atrapados en las garras De sus últimos espasmos!
Mahmud
Espíritu, ¡ay de todos!
¡Ay de los agraviados y del vengador! ¡Ay Del destructor, ay del destruido!
¡Ay del inocente y ay del embaucador!
¡Ay de los oprimidos y ay del opresor!
¡Ay por los que sufren como por los que dañan!
¡De los que nacen y de los que mueren!, pero di, Sombra imperial de lo que soy, ¡De quién, cuándo y cómo debe llegar la Destrucción A su consumación!
Fantasma
Pregunta a la fría y pálida Hora, 113


00114

Hellas
Propensa a la restitución de la inminente muerte, Cuándo piensa caer sobre los ancianos y canosos Entre los cuales se sientan el Miedo, la Pena y la Enfermedad.
El peso que el Crimen, cuyas alas se recubren de un plumaje de años, Vuela de un asolado corazón a otro Sobre las cabezas de los hombres, ante cuya carga Se inclinan hasta la tumba: ¡ingenuos desgraciados!
Se apoyan en sus muletas y hablan de los años Venideros y cómo en sus horas de juventud revividas Revivirán sus antiguas alegrías, y –– Voz fuera
¡Victoria! ¡Victoria!
[El Fantasma desaparece]196
196
Prueba de la intención de Shelley de poner en escena Hellas se puede intuir en el uso que de seguro habría hecho de las nuevas posibilidades de la iluminación a base de gas del que Dimond hizo uso al incluir numerosas ocasiones en que anochecía y amanecía y atardecía en The Bride of Abydos. En Hellas Shelley también incluye numerosas ocasiones en que el gas habría dado luz a los amaneceres y atardeceres, bastante numerosos también. Según Mulhallen (2010: 41-42), Shelley habría pretendido crear un especial impacto teatral en un hipotético público, pues el fantasma de Mahomet no viene o se va: “aparece” y “desaparece”.
El poeta podría haber pensado en la técnica de poner bajo el fantasma una gasa iluminada por una lámpara de gas para crear un efecto de ultratumba. Y sin embargo Hellas no se llegó a representar. Solo ha llegado a tener una emisión radiofónica, en BBC Radio 3 el 13 de junio de 1976, titulada “World Drama: Shelley’s Hellas”, ed. de Judith Chernaik con música original de David Cain, producida y dirigida por John Theocharis (https://genome.ch.bbc.co.uk/schedules/ radio3/1976-06-13, consultada el 27/4/2021), protagonizada por Paul Daneman en el papel de Mahmud. La música era de claras reminiscencias griegas y orientales. La obra radiofónica da comienzo con los versos del Prólogo “El telón del Universo / Está desgarrado y destrozado”. El papel de Mahmud fue levemente suavizado al desproveerle de algunos versos demostrativos de su espíritu “sangriento” y el narrador se permitió incluso calificarlo de “long a secret admirer of Western liberalism” [trad.: llevaba mucho siendo un admirador secreto del liberalismo occidental], lo cual Shelley nunca escribió en su obra. Asimismo, cuando Hassan asegura que moriría por … y se queda callado, la versión radiofónica incluye la palabra “Islam”. Cierto es también que en un primer borrador Shelley llegó a escribir “for Islam & for thee” [trad.: por el Islam y por ti.]. Además, los tres últimos versos del famoso coro final de la obra fueron suprimidos en la emisión radiofónica (Erkelenz, 1997: 335).
114


00115

Hellas
Mahmud
¿Qué ruido de la inoportuna tierra ha quebrado
Mi vigoroso trance?
Voz fuera
¡Victoria! ¡Victoria!
Mahmud ¡Un débil relámpago antes del anochecer! ¡Pobre y tenue sonrisa Del moribundo Islam! ¡Voz que respondes A la vacua debilidad! ¿Estoy despierto y vivo?197 ¿Eran reales las cosas, o fue quizás la perturbada palabrería del viejo judío La que ha dado forma a las sombras del miedo?
¡Qué importa! – pues nada de lo que vemos o soñamos, Poseemos, o perdemos, o a lo que nos agarramos, tiene más valor Que lo que aporta o enseña. Pase lo que pase, El Futuro ha de convertirse en Pasado, y para mí, Como lo fueron para quien antaño a esta misma hora Este tenebroso peñasco de tiempo al que me aferro Pareció una elísea isla de paz y felicidad Imposible de alcanzar. Debo rechazar Esta embriaguez de triunfo antes de que se muera, Pues al morir, me viene la desesperanza. ¡Victoria! ¡Pobres esclavos!
[Vase MAHMUD] Voz fuera
¡Gritad en celebración de la muerte! Los griegos
Son como una camada de leones atrapados en la red Alrededor de la cual los regios cazadores de la tierra Miran sonrientes. Anarcas, los que os alimentáis a diario
197
La influencia de La vida es sueño de Calderón es especialmente evidente en la duda de Mahmud: ¿está despierto o está soñando?
115


00116

Hellas
De maldiciones, gruñidos y oro, fruto de la muerte, Desde Tule198 al cinto del mundo,199 ¡Venid a festejar! El tablero gime con la carne de los hombres; La espuma rebosa la copa con la sangre de una nación, ¡El Hambre y la Sed están a la espera! ¡Comed, bebed, y morid!
Semicoro I ¡La Victoriosa Herejía, con gritos de buitre, Saluda al sol naciente, persigue al huidizo día!
Yo la vi, espantosa como el sueño del tirano, Encaramarse en la temblorosa pirámide de la noche Bajo la cual la tierra y todos sus palaciegos reinos se elevan En visiones de tenue luz del amanecer.
¿Quién ha de impedir su huida?
¿Quién le robará su presa?
Voz fuera
¡Victoria! ¡Victoria! Las famélicas águilas de Rusia
No osan cazar a la luz de la media luna.
¡Empalad al resto de los griegos! ¡Expoliad!
¡Violad! ¡Haced que sus cuerpos valgan menos que el polvo!
Semicoro II ¡Tú, voz cuyo arte El heraldo de los malvados en su esplendor escondía!
Tú, eco del vacuo corazón 198
Según los geógrafos griegos de la antigüedad, Tule era un lugar, generalmente una isla, en el norte lejano, en la actual Escandinavia, probablemente Noruega. En la mitología griega Tule era la capital de Hiperbórea, reino de los dioses.
199 El ecuador.
116


00117

Hellas
De la monarquía, llévame a tu morada Cuando la desolación reluzca sobre un mundo derruido: ¡Oh, llévame a esas islas de quebradas nubes Que flotan como montañas sobre el terremoto entre Los fugaces océanos del relámpago, O a algún caído promontorio orgulloso De compacta tempestad cuya negra pirámide, Desgarrada, sobresalga sobre las fuentes de intensos brillos De aquellos diluvios de fuego del color del amanecer Antes de que sucumban las olas, Cuando el cielo y la tierra sean luz, y solo luz En la noche de los truenos!
Voz fuera ¡Victoria! ¡Victoria! Austria, Rusia, Inglaterra, Y esa dócil serpiente, esa pobre sombra, Francia,200 Claman paz, y eso significa muerte cuando hablan los monarcas.
¡Eh! ¡Los de allí! Traed antorchas, afilad esos postes rojos, Esas cadenas son ligeras, más adecuadas para esclavos y cizañeros Que para los griegos. ¡Matad!, ¡saquead!, ¡quemad!, que no quede ninguno.
Semicoro I ¡Ay! ¡Libertad!
Ojalá los números, la riqueza o los años insatisfechos O el destino pudieran calmar a los libres!
¡Ay! ¡Virtud!
200
Las grandes potencias europeas, todas monarquías a la sazón, piden la paz en la zona para que el equilibrio europeo post-napoleónico no se venga abajo como consecuencia del conflicto griego-otomano.
117


00118

Hellas
Ojalá las tormentas, o la afrenta, o las burlas De los hombres de juicio errado Pudieran quebrar el corazón en que habita.
¡Ay! Ojalá el Amor, cuya sonrisa ilumina este oscuro mundo, Pudiera variar con sus falsos tiempos y mareas, Como la esperanza y el horror.

¡Ay, Amor!
Y la Verdad, que deambula sola y desamparada, Ojalá pudieras cubrir tu espejo constructor de mentiras Ante los absortos ojos de la Herejía, ¡Ay de ti! Imagen del de Arriba.
Semicoro II ¡El rechazo, con el plumaje de las conquistas desgarrado, Dirigió los diez mil desde los límites de la mañana Por numerosas y hostiles Anarquías!
Al final lloraron a voces y gritaron: “¡El Mar! ¡El Mar!” Durante el exilio, la persecución y la desesperanza, Roma lo fue, y la joven Atlantis201 será La admiración, o el terror, o el sepulcro De los que con su paso despiertan al Poder arrullado en su salvaje cubil: Pero Grecia fue como un niño ermitaño, Cuyos más bellos pensamientos y miembros crecieron Dentro de mujer, por sueños tan suaves Que no llegó a padecer ni dolor ni culpa;
201
Término optimista con que el Semicoro II designa a la nueva Grecia que ha de surgir tras la independencia del imperio otomano.
118


00119

Hellas
Y ahora, ¡oh Victoria, ruborízate! E Imperio, tiembla Cuando los libres te abandonen.
Si Grecia debe quedar Destruida, sus fragmentos sin embargo se han de juntar Y reconstruirse de nuevo inexpugnable
En una región divina,
Al son de la música de Anfión202 en algún cabo sublime, Que se erija sobre la mansa espuma del Tiempo.
Semicoro I Que los tiranos gobiernen el desierto que han creado;
Que los libres posean el Paraíso que reclaman;
Que la fortuna de nuestros feroces opresores se iguale
A nuestro infortunio, a nuestra resistencia, ¡a nuestro estado!
Semicoro II
Nuestros caídos serán la semilla de la decadencia de ellos,
Nuestros supervivientes las sombras de su vanidad,
Nuestro infortunio un sueño que ha de acabar, ¡Su deshonra nos quedará como recuerdo imborrable!
Voz fuera. ¡Victoria! ¡Victoria! El sobornado británico envía Las llaves del océano al islamita.203 202
En la mitología griega Anfión (de Tebas) y su hermano gemelo Zeto constituían todo un modélico ejemplo de fraternidad. Se complementaban perfectamente. Zeto era más fuerte, pero Anfión era más cultivado en artes. El dios Hermes le regaló a Anfión una lira y le enseñó a tocarla. Llegó a tocarla tan armónicamente que se cuenta que en la construcción del muro de Tebas (ciudad que ambos hermanos fundaron y en la que ambos ejercieron de reyes), mientras Zeto cargaba los pesados bloques, Anfión simplemente tocaba su lira para que estos le siguieran espontáneamente y se colocasen en su sitio por sí solos.
203 La no participación inicial de Gran Bretaña en 1821-22, potencia marítima con intereses
119


00120

Hellas
Ahora quedará velado el blasón de la cruz Y con la pericia británica dirigiendo el poder de Othman,204 La victoria rebelde a golpe de trueno. ¡Oh, santificad Esta celebración de sangre que queda sin vengar!
¡Matad! ¡Aplastad!, ¡Saquead! ¡Que no escape ningún griego!
Semicoro I La oscuridad se ha puesto en Oriente En lo álgido del tiempo: Las aves de la muerte bajan a su festín Desde la región del hambre.
Que la Libertad y la Paz se alejen volando Hacia una ribera más soleada ¡Y siga al lucero errante del Amor Hasta el país del Atardecer!205 Semicoro II La joven luna ha alimentado A su exhausto cuerno Con el fuego de la puesta de sol: El débil día está muerto, Pero la noche está sin nacer; Y, como la hermosura jadeante de descontrolado deseo económicos y políticos en el Mediterráneo, significó en la práctica dar vía libre al poder náutico otomano en la zona.
204 Othman es el nombre de la dinastía de sultanes (osmanlíes u otomanos) creada por Osman I (en turco Osman Gazi’; c.1258-1326) 205 A falta de la intervención británica a favor de la causa griega, el Semicoro I puede estar haciendo referencia a la esperanza en la intervención de una potencia democrática en ascenso en América, es decir, en la tierra por donde se pone el sol, por donde atardece.
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Hellas

Mientras tiembla de miedo y de gozo,
Héspero206 vuela desde la noche que despierta, Y jadea en su belleza y prontitud con luz De rápidos destellos, suaves y radiantes.
¡Tú, antorcha del amor! ¡Tú, lámpara de los libres!
Llévanos lejos, muy lejos, A climas donde tapada por el ardor del día Ahora te ocultas
De las olas sobre las que el agotado Mediodía

Se desvanece en su desmayo de verano,

Entre continentes sin reyes, cual Edén libres del pecado,

Alrededor de montes e islas inmaculadamente

Caprichosas en el mar zafiro.
Semicoro I
A través del atardecer de la esperanza, Como los contornos de un sueño.
¡Qué paradisíacas islas de glorioso fulgor!
Bajo la capa de los Cielos, Sus sombras más claras navegan, El sonido de sus océanos, la luz de su firmamento, La música y la fragancia que aspiran sus soledades Estallan, como la mañana sobre el sueño, como el Cielo sobre la muerte,
206
A través de los muros de nuestra prisión;
Y Grecia, que estaba muerta, ¡ha resucitado!
Personificación del lucero vespertino en la mitología griega.
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Hellas
Coro Una gran y nueva era comienza para el mundo, Retornan los años dorados, La tierra, como una serpiente, renueva Sus invernales y desgastadas camisas: Sonríen los Cielos y las religiones y los imperios relucen Como los despojos de un sueño que se diluye.
Una Hélade más radiante alza sus montañas Desde las olas calmas en la lejanía; Un nuevo Peneo207 extiende sus fuentes Hacia el lucero de la mañana.
Donde el más bello Tempe208 florece, allí duermen Las jóvenes Cícladas209 en su más soleada inmensidad.
El más noble Argo210 surca los mares, Aplicado en un premio por llegar; Otro Orfeo211 vuelve a cantar, Y ama, y llora, y muere.
207
En la mitología griega Peneo era un dios fluvial y uno de los tres mil ríos. Era hijo de Océano y Tetis.
208 Valle de Grecia situado en la región de Tesalia, entre los montes Olimpo al norte y el Osa al sur, formando la cuenca inferior del río Peneo.
209 Archipiélago situado en el sur de Grecia, entre Atenas y Creta, formado por treinta y nueve islas.
210 En la mitología griega el Argo es la nave en la que Jasón y los argonautas navegaron en busca de un lugar llamado Cólquide para rescatar su tesoro, el vellocino de oro.
211 Personaje mitológico, hijo de Apolo y de una de sus musas, Calíope, el cual, se decía, calmaba a las fieras cuando tocaba su lira. Los hombres se reunían para oírlo y así aplacaban sus iras.
Orfeo logró enamorar a la bella Eurídice y dormir al terrible Cerbero cuando bajó al inframundo a intentar resucitar a Eurídice.
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Hellas
Un nuevo Ulises212 abandona una vez más A Calipso213 para dirigirse a su isla.214 ¡Oh, no escribáis más sobre la historia de Troya,215 Si la tierra ha de ser el pergamino de la Muerte!
Ni mezcléis con la furia de Layo216 la felicidad Que amanece para los libres: Aunque renueve una Esfinge217 más sutil Los acertijos de la muerte que Tebas nunca acertó.218
212
Ulises, nombre alternativo de Odiseo, protagonista de La Odisea de Homero. Tras acabar las guerras de Troya y perdido en el Mediterráneo, tardó diez años en volver a su patria de origen, la isla de Ítaca, de la cual era rey.
213 En La Odisea Calipso era la reina de la isla de Ogigia. Cuando Odiseo llegó como náufrago a la isla, Calipso lo hospedó y lo agasajó con manjares, bebida y con su propio lecho. Lo retuvo así durante siete años y tuvo con él dos hijos. Calipso hizo lo posible para intentar que Odiseo se olvidara de su vida anterior y le llegó a ofrecer la inmortalidad y la juventud eterna si se quedaba con ella en Ogigia. Pero el héroe añoraba a su esposa Penélope y finalmente partió en busca de su isla.
214 Ítaca. Allí esperaban paciente y lealmente su esposa Penélope y su hijo Telémaco mientras lidiaban como podían contra los pretendientes que deseaban casarse con Penélope para hacerse del reino.
215 La mitología griega describe la guerra de Troya como el largo enfrentamiento entre una coalición de ejércitos aqueos contra la próspera ciudad de Troya, ubicada en Asia Menor. Según Homero, el conflicto surgió por la fuga de la bella Helena, esposa del rey de Esparta Menelao, con el apuesto príncipe Paris, hijo del rey troyano Príamo. Los relatos de tales sucesos nos han llegado en los poemas épicos La Ilíada y La Odisea, de Homero. Los eventos descritos se han tenido por mucho tiempo como hechos históricos.
216 Rey Layo, de Tebas.
217 En la mitología griega la Esfinge era un monstruo destructivo con cara y busto de mujer, patas de león y alas, enviado por la vengativa Hera desde Etiopía para atemorizar a la ciudad de Tebas en represalia por el rapto y violación que llevara a cabo el rey Layo sobre la persona del joven Crisipo. Los tebanos no castigaron por ello a su rey y por ello  Hera les envió a la Esfinge.
218 El acertijo que formulaba la Esfinge y que llevaba a la muerte a quien no diera con la solución era el siguiente: “¿Qué ser provisto de voz es de cuatro patas, de dos y de tres?”. La respuesta correcta, el hombre (que de niño se desplaza a gatas, de adulto sobre sus dos pies y de anciano con el tercer pie que supone el bastón), la dio Edipo, hijo secreto de Layo y Yocasta, llegado desde lejos. Edipo tomó a su madre como esposa sin saberlo.
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Hellas
Otra Atenas resurgirá, Y de tiempos más remotos Dejará como herencia, como el ocaso a los cielos, El esplendor de su gloria;
Y cederá, si nada tan brillante pudiera vivir,

Todo lo que la tierra pueda asumir o los Cielos ofrecer.
Saturno y Amor su largo reposo Reventarán,219 más radiantes y nobles Que todos los caídos, que Aquel que resucitó, Que muchos que se quedaron sin subyugar: Ni oro, ni sangre, ofrendas para el altar, Sino lágrimas votivas y flores simbólicas.
¡Oh, cesad! ¿Debe acaso regresar el odio y la muerte?220 ¡Cesad¡ ¿Deben los hombres matar y morir?
¡Cesad¡ No apuréis hasta el fondo los posos de la urna De la amarga profecía.
El mundo está agotado del pasado, ¡Oh, ojalá pudiera morir o descansar por fin!221 219
La guerra eterna y constante entre dos enemigos acérrimos como Amor (Eros) y Saturno (Cronos, dios del tiempo y de la agricultura), aquí símbolos enfrentados como el cristianismo y el islam, griegos y otomanos, dejará de existir y se convertirán en radiantes y nobles representantes de sus destinos. Amor/Eros seguirá enamorando a los hombres y dioses y Saturno mantendrá impasible e imparable el paso del tiempo. La nueva religión del amor superará a la de los caídos en la guerra (cristianismo e islam), a Jesucristo (“Aquel que resucitó”) y a otros muchos dioses paganos y crueles que aún no se han borrado de la faz de la historia y que perduran en numerosas tribus y razas primitivas: no será necesario ya hacer sacrificios cruentos de sangre, donaciones de oro y flores a divinidades idólatras. Solo quedara un mero recuerdo simbólico de lo que fue antaño la religión.
220 Shelley teme que la victoria de los griegos, en la que cree, dé pie a la venganza y a la represión de estos sobre los otomanos vencidos.
221 La última visión que Shelley pretende dejar grabada en la mente del lector se centra en el
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N O TA S 222 1) The quenches ashes of Milan (l. 60). [Las inagotables cenizas de Milán] Milán era el centro de resistencia de la Liga Lombarda223 contra el tirano austríaco.224 Federico Barbarossa225 quemó la ciudad hasta su destrucción, pero la libertad permaneció viva en sus cenizas y resurgió de sus ruinas como una exhalación. Ver Histoire des Républiques Italiennes de Sismondi,226 obra que ha aportado mucho al despertar de los italianos a la imitación de sus grandes antepasados.
paso del “winter of the world” [trad.: el invierno del mundo] a una “primavera” de una nueva sociedad. Hellas refleja el conflicto de la mente de Shelley: era optimista ante la posible llegada de una era dorada, pero no estaba seguro de la forma de llegar a ella. Ese optimismo basado en la esperanza de que naciera una nueva era en la historia de la humanidad era herencia del pensamiento de su suegro, el filósofo radical William Godwin. Y sin embargo Shelley no podía evitar recelar de la posibilidad de que el error humano pudiera dar rienda a la fuerza del mal y que este destruyera el nuevo orden mundial. Temía que una vez alcanzada la victoria, los griegos cayeran en el error de la venganza y el imperialismo y que practicaran las atrocidades que se les atribuía a los turcos en un occidente eminentemente filohelénico. Shelley plantea en Hellas la exploración de la filosofía cíclica de la historia de la humanidad.
222 Las Notas están redactadas por el propio Shelley.
223 La Liga Lombarda (Societas Lombardiae) era una alianza de ciudades italianas en el siglo XII constituida con el propósito de combatir la política de Federico I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que pretendía dominar todo el norte de Italia (González Martín y González de Sande, 2019: 23-42).
224 El antiguo Ducado de Milán, también denominado Milanesado (en Lombardía), desde 1706 en poder del imperio austríaco, estaba tutelado por lo tanto por un gobierno antiliberal de origen extranjero.
225 Federico I de Hohenstaufen, conocido como Barbarroja/Barbarossa por el color de su barba,fue desde 1155 emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Fue responsable de afianzar el poder imperial tanto dentro de Alemania como en el norte de Italia, cuyas ciudadesestado eran por entonces independientes. En septiembre de 1158 el ejército de Barbarroja destruyó Milán. En la batalla de Legnano (1176) el ejército de Barbarroja se enfrentó a las tropas de la  Liga Lombarda, unidas en coalición militar y liderada nominalmente por el papa Alejandro III.
Con su victoria consolidó su poder sobre las comunas del norte de Italia (Cardini, F. Barbarroja.
Vida, triunfos e ilusiones de un emperador medieval. Barcelona: Labor, 1986).
226 Se refiere a Histoire des Républiques Italiennes du Moyen Âge (Paris: Treuttel et Würtz, 1807-18, de 16 vols.), de J(ean) C(harles) L(eonard) Simonde de Sismondi, historiador de ideología radical muy del gusto de Shelley.
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2) The Chorus (l. 197). [El Coro] Las populares nociones del Cristianismo aparecen representadas en este coro como fieles a su relación con el culto al que reemplazaron y al cual con toda probabilidad reemplazarán sin consideración de sus méritos en una relación más universal. La primera estrofa contrasta la inmortalidad de los seres vivos frente a la de los seres racionales que habitan los planetas227 y, por usar una expresión común e inapropiada, los viste de materia,228 con la transitoriedad propia de las manifestaciones más nobles del mundo exterior.
Los versos finales apuntan a un estado progresivo de una existencia más o menos exaltada según el grado de perfección que cada preclara inteligencia pudiera haber alcanzado. No debe suponerse que pretendo dogmatizar sobre el tema, asunto del que todos los hombres son igualmente ignorantes, o que pienso que el nudo gordiano del origen del mal pueda desatarse por unas o por otras similares afirmaciones. La hipótesis heredada de que hay un Ser a semejanza del hombre en atributos morales a los de Su naturaleza que tras sacarnos de la no existencia y tras infligirnos la desgracia de la facultad del error y de las consecuencias derivadas de ello, a las que debería sobreañadirse el del castigo y las consecuentes privaciones, permanece aún inexplicable e inadmisible.
Que hay una solución verdadera al acertijo y que en nuestro estado actual esa solución nos es inasequible son propuestas que se pueden considerar como igualmente ciertas: mientras tanto, ya que le es propio al poeta comprometerse con las ideas que exaltan y ennoblecen a la humanidad, permítaseme pues especular con la posibilidad de lo futurible pues todos estamos abocados por la inextinguible sed de inmortalidad. Hasta que no surjan mejores argumentos que los sofismas que deshonran la causa, este deseo debe constituirse como el más convincente y como única presunción de que la eternidad es herencia de todo ser racional.
227
Shelley habla de “planetas”, en plural. Parece dar por hecho que no solo el planeta Tierra puede acoger vida inteligente.
228 “ clothe themselves in matter” en el original.
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3) No hoary priests after that Patriarch (l. 245). [No hay curas canosos tras ese Patriarca] El Patriarca griego, tras ser obligado a proclamar una anatema229 contra los sublevados, fue ajusticiado por los turcos.
Afortunadamente los griegos han aprendido que no pueden comprar su seguridad mediante la ignominia y los turcos, aunque igualmente crueles, son menos astutos que los barbilampiños tiranos de Europa. En cuanto a la anatema, su Santidad230 podría haberse permitido arrojar su mitra en el Monte Athos231 a la vista del efecto que produjo. Los jefes de los griegos son casi todos hombres de comprensión y de ideas ilustradas en religión y política.
4) The freedman of a western poet-chief (l. 563). [El hombre libre de un jefe-poeta occidental] Un griego que había ejercido de criado de Lord Byron dirige a los sublevados en Ática.232 Este griego, me informa Lord Byron,233 aunque 229
Orden impartida por una autoridad eclesiástica que puede llevar a la excomunión en caso de no cumplirse (RAE).
230 Tratamiento que recibe el Patriarca de Constantinopla.
231 Nombre del área montañosa en Macedonia Central, al norte de Grecia. Es el marco geográfico de veinte  monasterios  ortodoxos con administración autónoma  bajo soberanía griega. Considerado centro espiritual del cristianismo griego-ortodoxo.
232 No he logrado identificar a ese antiguo sirviente griego de Byron, poeta y dirigente militar de la Ática al que se refiere Shelley. He barajado varios nombres de líderes políticos y castrenses vinculados a la zona, pero no he logrado comprobar sus autorías de poemas publicados y sus anteriores participaciones al servicio del poeta y aristócrata inglés.
233 Es bien conocido el sentimiento filoheleno de Byron y su efectiva participación en el conflicto a favor de la causa griega. Byron informó al Comité de Londres para la Independencia de Grecia de que aportaría su nombre y su dinero y se uniría a la lucha.  Compró medicamentos y pólvora, contrató un mercante y en 1823 partió a la isla de Cefalonia. La situación allí era caótica; mientras los turcos dominaban el mar y las costas, los griegos padecían las disputas internas de sus principales caudillos. Byron permaneció cinco meses en Cefalonia con el príncipe Mavrocordato, quien,  gracias al apoyo financiero del inglés, pudo equipar una flotilla y capturar un barco turco de doce cañones.  Mavrocordato le pidió que se reuniera con él para salvar el punto más amenazado de Grecia, Missolonghi. La misión encomendada al aristócrata era alimentar e instruir a quinientos soldados para formar una unidad de artillería y capturar Lepanto. Byron no dudó en emplear en ello buena parte de su fortuna.  Pero entonces  se manifestaron las rencillas entre los líderes griegos.  Theodoros Kolokotronis (1770-1843), rival de Mavrocordato, envió a varios agentes procedentes de la ciudad de Suli para que se infiltraran en el ejército y disuadieran a los hombres de luchar. Los soldados se negaron a moverse
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poeta y entusiasta patriota, le dio más bien la impresión de ser una persona tímida y de escasa iniciativa. Parece que las circunstancias hacen que los hombres actúen como son y que todos guardamos el germen de cierto nivel de corrupción o de grandeza, estando tales estados de nuestro carácter vinculados a los acontecimientos.
5) The Greeks expect a Saviour from the west (l. 598). [Los griegos esperan a un Salvador llegado de occidente] Se comenta que este Mesías habría llegado a un puerto cercano a Lacedaemon234 en un bergantín estadounidense. Esta asociación de nombres e ideas es irremisiblemente ridícula pero la persistencia del rumor influye poderosamente en el estado de entusiasmo de los griegos.
6) The sound as of the assault of an imperial city (l. 814-15). [El ruido como de un asalto a una ciudad imperial] Para la visión de Mahmud sobre la conquista de Constantinopla de 1453, ver Decline and Fall of the Roman Empire, de Gibbon,235 vol. XII, pág. 223.236 Mi forma de invocar el espíritu de Mahomet Segundo será censurada por ser excesivamente templada. Podría haber convertido al judío en un habitual mago y al Fantasma en un convencional espectro. He preferido representar al judío rechazando toda pretensión a ello, rechazando incluso la creencia en la gestión sobrenatural. También he renunciado a tentar a Mahmud a caer en tal estado mental en que las ideas pudieran asumir la fuerza de las hasta que no les aumentaran la paga.  Enfurecido y abatido, Byron se retiró.  Más tarde, otro caudillo, Georgios Karaiskakis (1782-1827), decidió paralizar el ejército de Byron ocupando un fuerte cerca de Missolonghi con el apoyo de la flota turca. Byron falleció en Missolonghi de unas fiebres el 17 de abril de 1824. Hoy día se le considera en el mundo heleno como un héroe de la patria griega. Para conocer al detalle los últimos días de Byron en Grecia y sus turbulentas relaciones con sus líderes, véase Byron. The Last Journey. April 1823-April 1824, de Harold Nicolson (1924; aunque yo he consultado la edición de London: Prion Books Limited, 1999).
234 Lacedaemon/Esparta era una ciudad-estado prominente en la Grecia antigua situada en la desembocadura del río Eurotas en Laconia, en el sudeste del Peloponeso.
235 Se refiere a The History of the Decline and Fall of the Roman Empire, del historiador inglés Edward Gibbon (1737-94), publicado por vez primera en Londres, Strahan & Cadell, 1776-89, en 6 vols.
236 La conquista de Constantinopla desde la perspectiva de Mahmud aparece en el volumen 12 de la obra de Gibbon, Shelley debió por lo tanto consultar la edición en 12 vols. de 1815 (London: Lackington, Allen & Co.).
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sensaciones a través de la confusión del pensamiento con los objetos del pensamiento y el exceso de pasión que da pie a las creaciones imaginativas.
Se trata de una especie de magia natural, susceptible de ponerse en práctica por cualquiera que desee ser dueño de las secretas asociaciones de los pensamientos de otra persona.
7) The Chorus (l. 1060). [El Coro] El coro final es ambiguo y confuso, como lo es también el suceso de la obra viva cuyo desenlace predice. Las profecías de guerras y los rumores de guerras, etc., pueden ser fácilmente materia del poeta o del profeta de cualquier época, pero anticiparse, por muy oscuro que sea el periodo de regeneración y felicidad, es un ejercicio más que arriesgado en la facultad que poseen o simular poseer los bardos. Sin duda recordará el lector el “magno nec proximus intervalo”237 de Isaías y Virgilio, cuyos ardientes espíritus, que pasan por alto el actual reinado del mal que soportamos y lamentamos, ya vieron el posible y quizás cercano estado de la sociedad en que “el león se acostará con el cordero”238 y en que “omnis feret omnia tellus”.239 Permítaseme utilizarlos como autoridades y justificación.
8) Saturn and Love their long repose shall burst (l. 1090). [Saturno y Amor su largo reposo reventarán] Saturno y Amor formaban parte de las deidades de un estado real o imaginario de inocencia y felicidad.240 Todos los que cayeron, o los Dioses de Grecia, Asia y Egipto; Aquel que resucitó, o Jesucristo, tras cuya aparición 237
Trad.: “Con gran y muy cercano intervalo” En el original Shelley transcribe la cita bíblica de memoria: “the lion shall lie with the lamb”, por lo que difiere levemente de la real. En la Biblia (anglicana) del Rey Jacobo (King James Bible, 1611; 2013: 890), la cita textual es la siguiente: “The wolf also shall dwell with the lamb, and the leopard shall lie down with the kid; and the calf and the young lion and the fatling together; and a little child shall lead them” (Isaías 11:6) [trad.: El lobo también morará con el cordero, y el leopardo se acostará con el cabrito; y el ternero y el joven león y el cebón juntos; y un niño pequeño los guiará]. La cita de Shelley varía ligeramente respecto de la bíblica: no es el león el que yace con el cordero, sino el lobo. De todas formas, no cambia el sentido de la profecía: que la paz prevalecerá, incluso entre enemigos tradicionalmente acérrimos.
239 Trad.: “Toda tierra lo produce todo”, Virgilio, Bucólicas, égloga IV, l. 39.
240 Saturno, identificado con el dios Cronos, dios del tiempo y a la vez antiguo dios agricultor que se comía los hijos conforme le nacían, le cortó con una podadera las alas a Amor, es decir, al Eros desarmado de flechas y arco. Así ya no podría volar y hacer sufrir de amor a los dioses y a los hombres. La lucha eterna entre Amor y Saturno simboliza la lucha entre el amor y el tiempo.
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los ídolos del Mundo Pagano fueron desprovistos de su culto; y los muchos que quedaron sin subyugar, o los monstruosos objetos de la idolatría de China, India, las islas antárticas y las tribus nativas de América, han imperado sin duda alguna sobre el entendimiento de los hombres en conjunción o en sucesión durante periodos en los que todo lo que sabemos del mal, hasta la regeneración del saber y de las artes, en permanente crecimiento, se ha mantenido en estado de siniestra actividad. Los dioses helenos parecen en efecto haber sido más inocentes personalmente, aunque no puede decirse que, en lo que concierne a la mesura y la castidad, hayan dado tan edificante ejemplo como su sucesor. El carácter sublime de Jesucristo quedó deformado mediante la identificación que se le ha atribuido con un Ser Poderoso que tentó, traicionó y castigó a aquellos inocentes que fueron llamados a la existencia por Su exclusivo deseo; y durante un periodo de mil años, el espíritu del más justo, sabio y benevolente de los hombres se ha venido apaciguando mediante un sinnúmero de hecatombes para los que se acercaron más que nadie a Su inocencia y sabiduría, siendo sacrificados a través de todo tipo de humillaciones y variedad de formas de tortura.241 Los horrores de las supersticiones mexicanas, peruanas e hindúes son bien conocidos.242 241
Shelley, erróneamente acusado de ateo, era si acaso en un principio deísta. Pero su concepción de Dios y de Jesucristo fue cambiando con el tiempo. Por lo general Shelley mostraba la figura de Dios como un tiránico y todopoderoso Ser Supremo cuya misión era hacer a los hombres sufrir a su antojo. Su entusiasmo inicial por los procesos racionales y científicos del pensamiento heredados de la Ilustración (sobre todo de Bacon y Hume) se fueron transformando en una gradual aceptación plenamente romántica de la importancia de la metáfora y de la imaginación en la conciencia humana. Shelley pensaba que la Iglesia era la verdadera fuente del ateísmo, pues era una institución que ni vivía ni creía en el Dios al que se refería Jesucristo en sus enseñanzas. No solo se encargó la Iglesia de fulminar la noción para Shelley fundamental como era la no-resistencia activa, sino que destruyó también por completo su mensaje de amor y perdón a través de la perniciosa doctrina del infierno y del castigo de los pecadores, ideas opuestas a las enseñanzas de Jesucristo. En su ensayo “Essay on Christianity”  (1817-18) [trad.: Ensayo sobre el cristianismo], escrito unos años antes que Hellas, aparte de percibirse la distinción que hace entre Cristo y el cristianismo, se puede percibir su oposición declarada a la brutalidad y la hipocresía de la religión organizada –entre las que no se excluyen las prácticas represoras de la Inquisición de varios países europeos– y cómo esta pervirtió y degradó el original espíritu reformador de Jesucristo. De hecho, para Shelley la religión organizada era el origen natural de la tiranía política. En Hellas se percibe que Shelley puede haber empezado a suavizar su amarga y sempiterna presentación del Dios cristiano, pero aún se sigue mostrando crítico con la opresión que los hombres ejercen sobre otros hombres en su nombre, en nombre de Dios. Aún así no puede uno evitar percibir que el poeta parece ahora haber aceptado/adoptado ya algunas doctrinas de Jesucristo. ¿Está Shelley a estas alturas revalorizando el cristianismo? ¿Está empezando acaso a creer en una vida más allá de la muerte?
242 Civilizaciones conocidas por sus cruentos sacrificios humanos a sus dioses.
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NOTA SOBRE HELLAS, POR MRS SHELLEY 243 243
Mrs Shelley también seguía con atención los sucesos ocurridos en la guerra greco-turca. El mismo día en que Shelley recibía el ejemplar de Hellas, el 10 de abril de 1822, Mary escribía a Mrs Gisborne una carta sobre el libro de su marido: “The Greek Ali Pashaw (sic) is dead, and his head sent to Constantinople; the reception of it was celebrated there by the massacre of four thousand Greeks. The latter, however, get on. The Turkish fleet of 25 sail of the lineof-war vessels, and 40 transports, endeavoured to suprise the Greek fleet in its winter quarters; finding them prepared, they bore away for Lante, and pursued by the Greeks, took refuge in the bay of Naupacto. Here they first blockaded them, and obtained a complete victory. All the soldiers on board the transports, in endevouring to land, were cut to pieces, and the fleet taken or destroyed. I heard something about Hellenists which greatly pleased me. When anyone asks of the peasants of the Morea what news there is, and if they have had any victory, they reply: ‘I do not know, but for us it η ταν, η επι τας,’ being their Doric pronunciation of η ταν, η επι της, the speech of the Spartan mother, on presenting his shield to her son: ‘With this or on this’.” (Sanidopoulos John. “Mary Shelley as a Philhellene”, http://www.honeyandhemlock.
com/2020/03/mary-shelley-as-philhellene.html; consultado el 24/4/2021) [trad.: El griego Alí Pashaw (sic) está muerto y su cabeza se ha enviado a Constantinopla; su recepción se ha celebrado allí con una matanza de cuatro mil griegos. Estos, sin embargo, siguen. La flota turca de 25 naves de guerra y 40 de transporte intentaron sorprender a la flota griega en su refugio de invierno. Al encontrarlos preparados, huyeron en dirección a Lante y, perseguidos por los griegos, se refugiaron en la bahía de Naupacto. Aquí los bloquearon primero y obtuvieron una victoria total. Todos los soldados de los barcos de transporte, al intentar desembarcar, fueron despedazados y la flota capturada o destruida. Oí algo sobre los helenistas que me agradó mucho. Cuando alguien pregunta a los campesinos de Morea sobre qué noticias hay, y si han tenido alguna victoria, contestan: ‘No sabemos, pues para nosotros es η ταν, η επι τας,’ que es su pronunciación dórica de η ταν, η επι της, que es la forma de hablar de la madre espartana cuando le da el escudo a su hijo: ‘Con él o sobre él’.” También se ocupó Mrs Shelley de la guerra de la independencia de Grecia en una novela distópica que publicó en 1826: The Last Man (London: Henry Colburn, 1826, 3 vols.). La trama tiene lugar en la Inglaterra, Grecia y Turquía del siglo XXI, entre los años 2073 y 2100, años en que una epidemia surgida en Constantinopla pasa a Atenas y al resto del mundo y deja prácticamente extinta la especie humana. El tema principal de la novela, uno muy del gusto de los Shelley, es la lucha contra el totalitarismo. La obra presenta notables retratos ficticios de la propia autora (evidentes en el protagonista, Lionel Verney, último hombre en la tierra, que cuenta la historia de su vida), de su marido P.B. Shelley y de Lord Byron. Shelley aparece retratado en el personaje de Adrian, Earl of Windsor, de ideas republicanas, interesado en la filosofía y practicante de un generoso sentimiento filantrópico que lleva a sus seguidores a un paraíso terrenal y muere finalmente ahogado cuando su barco naufraga en una tormenta. Byron aparece representado por el personaje de Lord Raymond, que abandona Inglaterra para luchar a favor de los griegos y muere en Constantinopla. Para los Shelley ese paraíso terrenal podría haber estado ubicado en alguna isla griega. En carta escrita el 30 de noviembre de 1821 desde Pisa, Mrs Shelley contaba a Mrs Gisborne que “If Greece be
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El sur de Europa se encontraba en estado de gran revuelo político a principios del año 1821. La Revolución española había servido de acicate para Italia; se crearon sociedades secretas;244 y cuando Nápoles se levantó para proclamar la Constitución,245 la llamada fue seguida desde Brundusium246 hasta el pie de los Alpes. Con el fin de aplastar tales intentos de obtener la libertad, a principios de 1821 los austríacos llevaron sus ejércitos a la Península [Itálica]:247 al principio su llegada pareció haber añadido energía y valor a un pueblo largamente esclavizado. Los piamonteses se afirmaron en su libertad; Génova se desprendió del yugo del Rey de Cerdeña;248 y, como en un juego de imitación, el pueblo del pequeño estado de Massa y Carrara249 le dio el pasaporte a su soberana e instauró una república.250 Solo la Toscana estaba perfectamente tranquila.251 Se decía que free, Shelley and I have vowed to go, perhaps to settle there, in one of those beautiful islands where earth, ocean and sky form the Paradise” [trad.: Si Grecia llega a ser libre, Shelley y yo hemos prometido ir, quizás para instalarnos allí a alguna de aquellas bellas islas donde la tierra, el océano y el cielo conforman el Paraíso].
244 Los Carbonari y los Federati.
245 La revolución de 1820 comenzó en Italia en Sicilia y Napoles contra el rey Fernando I de las Dos Sicilias, que tuvo que a regañadientes prometer la constitución liberal. En febrero de 1821 la Santa Alianza intervino para acabar con la revolución napolitana (González Martín y González de Sande, 2019: 23-42).
246 Mrs Shelley se refiere a Brundisium (no Brundusium), es decir, la actual Brindisi, ciudad costera en el sureste de la Península Itálica.
247 En marzo de 1821 Austria destrozó las esperanzas liberales de Nápoles y estableció su hegemonía en toda Italia.
248 En efecto, en 1821 Victor Manuel I de Cerdeña abdicó, pero lo hizo sobre su hermano Carlos Félix I de Cerdeña.
249 Ducado de Massa y Carrara.
250 Quizás se refiera Mrs Shelley a los años comprendidos entre 1796 y 1815. María Beatriz de Este (1750-1829) fue la Duquesa de Massa y Carrara entre 1790-96 y luego entre 1815-29. Fue privada de sus posesiones por Napoleón, que anexionó el territorio a la  República Cispadana.
En 1806 Napoleón otorgó el Ducado a su hermana Elisa Bonaparte, viéndose María Beatriz de Este obligada a refugiarse en la corte de su marido, el archiduque  Fernando de Austria-Este, en Viena. En 1815 recuperó el ducado, que mantuvo hasta su muerte en 1829. Su hijo Francisco IV de Módena anexionó el ducado de Massa y Carrara al Ducado de Módena y Reggio. Para más detalles, véase Massa e Carrara nel periodo risorgimentale e postunitario: fatti e figure: 26-27 novembre 2011, de Giordano Bertuzzi, Paolo Pelù y Olga Raffo, eds. (Modena: Aedes Muratoriana, 2012).
251 Aunque bajo influencia austríaca, el Gran Duque de Toscana, Leopoldo II, era benévolo para con las ideas liberales, permitiendo incluso la libertad de prensa. Rechazaba imponer los despóticos métodos gubernamentales de Austria y concedió numerosos permisos de residencia a exiliados
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el ministro austríaco le presentó al Gran Duque252 una lista de sesenta carbonarios253 exigiendo su encarcelación y el Gran Duque contestó: “No sé si estos sesenta hombres son carbonarios, pero sí sé que si los encarcelo sesenta mil se alzarán inmediatamente”.254 Sin embargo, si bien no tenían los toscanos la intención de incomodar al paternal gobierno bajo cuya sombra dormitaban, siguieron con gran interés el progreso de las varias revoluciones; además, el odio a los austríacos se mantenía aún latente en cada uno de sus corazones. Pero contaban con escasas esperanzas; sabían que los napolitanos no pondrían firme resistencia a las tropas regulares alemanas y que el derrocamiento de la constitución en Nápoles se convertiría en un verdadero golpe contra todas las luchas por la libertad en Italia.
Hemos visto la sublevación y el progreso de la reforma. Pero la Santa Alianza estaba viva y activa por aquellos días y pocos podían soñar con el pacífico triunfo de la libertad. Parecía que la reivindicación armada por la libertad en el sur de Europa era la única esperanza de los liberales, ya que, si triunfaban, las naciones del norte imitarían su ejemplo. Por fortuna lo contrario ha sido la regla. Los países acostumbrados al ejercicio de los privilegios de los hombres libres, hasta un cierto límite han expandido, y están extendiendo, tales límites. La libertad y el saber cuentan ahora con la posibilidad de caminar cogidas de la mano; y, de continuar así, podemos tener fe en la durabilidad de ambas. A la sazón, en 1821, tal y como ya he dicho, Shelley, al igual que cualquier otro amante de la liberales procedentes de otras zonas. Toscana estaba relativamente tranquila (González Martín y González de Sande, 2019: 43). Shelley le contaba a John Gisborne desde Pisa, en carta fechada el 22 de octubre de 1821, que el gobierno toscano se estaba portando caballerosamente con los huidos griegos de la derrota de Valaquia: “Some Greeks, escaped from the defeat in Wallachia, have passed through Pisa to re-embark at Leghorn for the Morea; and the Tuscan Goverment allowed them, during their stay and passage, three lire each per day and their lodging; that is good” (Carta LX, 1889, 158) [trad.: Algunos griegos, huidos de la derrota en Valaquia, han logrado pasar por Pisa para reembarcar en Leghorn para la Morea; y el Gobierno toscano les concedió durante sus estancias y pasaje tres liras al día a cada uno y el alojamiento; esto está bien].
252 Desde 1824 el Gran Duque de Toscana (de hecho, el último) fue Leopoldo de HabsburgoLorena y Borbón-Dos Sicilias (1797-1870), más conocido como Leopoldo II de Toscana (González Martín y González de Sande, 2019: 45-46).
253 Carbonari o carbonarios.
254 Desconozco si la cita es real o apócrifa. Tampoco Mrs Shelley parece estar segura de ello: asegura que “se decía”. Esto pone en duda la veracidad de la respuesta del Gran Duque a la propuesta austríaca tal y como la narra ella.
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libertad, contemplaba las luchas en España e Italia como cruciales para los destinos del mundo, probablemente para los siglos venideros. Puso intenso interés en la evolución de los hechos. Cuando Génova se declaró libre, sus expectativas estaban de lo más altas. Día tras día se leía los boletines del ejército austríaco y buscaba incansablemente pruebas demostrativas de su derrota. Tuvo noticias de la revuelta de Génova con deseos de trasladarse.
Todo su corazón y alma estaban puestos en el triunfo de la causa. Vivíamos entonces en Pisa; y varios italianos muy bien informados, a la cabeza de los cuales se encontraba el célebre Vaccà,255 tenían la costumbre de buscar en Shelley la comprensión de sus esperanzas: no la encontraban debido al desaliento que ellos mismos también habían experimentado, fundado en el desprecio que sentían por sus sureños compatriotas.
Mientras el destino de la evolución de los ejércitos austríacos que entonces invadían Nápoles se encontraba en suspense, las noticias de otra revolución le llenaron de entusiasmo. Habíamos conocido en Pisa a varios griegos de Constantinopla, de la familia del Príncipe Caradja,256 antiguo Gobernante257 de Valaquia; el cual, al oír que la cuerda del arco estaba tensada apuntándole, que es el final habitual de su virreinato, huyó con todos sus tesoros y tomó residencia en la Toscana. Entre sus acompañantes 255
Andrea Vaccà Berlinghieri (1772-1826) era un afamado médico de Pisa, catedrático de cirugía en la Universidad de Pisa, especializado en anatomía y en las operaciones quirúrgicas con técnicas que aprendió del cirujano escocés John Hunter (1728-93). También recibió clases de medicina en Londres impartidas por el catedrático de medicina escocés William Cullen (1710-90), especializado en enfermedades del sistema nervioso. En su juventud, mientras estudiaba en la Universidad de París, participó activamente en la toma de la Bastilla. Vaccà Berlinghieri demostró una capacidad para operar superior a la de sus compañeros de profesión de la época. Escribió de hecho varios libros sobre arterias y vísceras y cómo operarlas. También era aficionado a la equitación, la astronomía, la arquitectura, la poesía y el esoterismo, intereses que le acercaron espiritualmente a Shelley desde que este llegara a la ciudad italiana en 1820.
Fue este el que diagnosticó que los sufrimientos y periodos de nerviosismo de Shelley se debían al consumo de drogas (Angeli, 1911: 112). Mrs Shelley se inspiró en él para el personaje de Victor Frankenstein, protagonista de Frankenstein; or the Modern Prometheus, publicada anónimamente en 1818.
256 John Caradja (1754-1844), tío paterno de Alexander Mavrocordato, gobernó en Valaquia durante el periodo 1812-18. Se exiliaron juntos a Italia en 1818 ante el temor de una invasión otomana de Valaquia. Byron tenía un alto concepto de él. Caradja llegó a ser Presidente de la Primera Asamblea Nacional proclamada en Epidauro en 1822 (R. Glynn Grylls. Mary Shelley.
A Biography. New York: Haskell House Publishers, 1969 [1938], 132).
257 Hospodar o gobernante de Valaquia.
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se encontraba el caballero a quien la obra teatral de Hellas está dedicada. El Príncipe Mavrocordato se animó a asumir las aspiraciones de independencia de su país, lo cual alegró los corazones de muchos de sus compatriotas. A menudo insinuaba la posibilidad de una insurrección en Grecia; pero no teníamos ni idea de que estuviera tan cercana hasta que el 1 de abril de 1821 se presentó ante Shelley trayéndole la proclamación de su primo, el Príncipe Ypsilanti, y radiante de júbilo y entusiasmo, manifestó que a partir de entonces Grecia sería libre.
Shelley había escrito himnos al amanecer de la libertad en España y Nápoles en dos odas dictadas por el más ferviente entusiasmo;258 se sentía naturalmente obligado a adornar con poesía el levantamiento de los descendientes del pueblo cuyas obras admiraba con profundidad y a adoptar una postura vaticinadora a la hora de profetizar su éxito.259 258
Ode to Naples” [trad.: Oda a Nápoles] y “An Ode. Written October, 1819, Before the Spaniards Had Recovered Their Liberty” [trad.: “Oda. Escrita en octubre de 1819, antes de que los españoles hubieran recuperado su libertad]. El poema “Ode to Liberty” también se considera generalmente inspirado en los acontecimientos de España, pero también en él la presencia de Grecia es poderosa, especialmente en las estrofas 4 y 5.
259 Shelley no limitó su labor propagandística de la causa griega a Hellas. También escribió al periódico The Morning Chronicle en mayo de 1821 un artículo en que describía desde su perspectiva pro-helénica los inicios de la rebelión griega: “The Prince Ipsilanti, a Greek nobleman, who had been Aid-de-camp to the Emperor of Russia, has entered the Northern boundaries of European Turkey, with a force of 10,000 men, levied from among the Greeks inhabiting the Russian Empire, and has already advanced to Bucharest. His proclamation has produced a simultaneous insurrection throughout Greece … The Greeks dispersed over Europe, whether as mercenaries or students at the Universities, are hastening to join the army … The Turks have been completely driven from the Morea, and Revolutionary movements have taken place in several of the Islands. Every circumstance seems to combine to promise success to an Enterprise, in which every enlightened mind must sympathise, not less from the hopes than the memories with which it is connected” (citado en Wallace, Jennifer. “‘We are all Greeks’: The Greek War of Independence”, en Shelley and Greece: Rethinking Romantic Hellenism. New York: St. Martin’s, 1997, 178-79) [trad.: El Príncipe Ipsilanti, un aristócrata griego antiguo mariscal con el Emperador de Rusia, ha cruzado las fronteras del norte de la Turquía europea con una fuerza de 10.000 hombres, reclutados entre los griegos que habitan en el Imperio Ruso, y ya ha avanzado hasta Bucarest. Su proclamación ha dado pie a una insurrección simultánea por toda Grecia … Los griegos dispersos por Europa, tanto mercenarios como estudiantes en las universidades, se están apresurando a alistarse en el ejército… Los turcos han sido totalmente expulsados de la Morea y se han producido movimientos revolucionarios en varias islas. Todas las circunstancias parecen combinarse en favor de la garantía del éxito en una empresa con la que toda mente ilustrada debe simpatizar, no solo por las esperanzas sino también por los recuerdos con los que se asocia].
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Hellas se escribió en un periodo de entusiasmo. Resulta curioso percibir lo bien que supera la dificultad de crear una obra teatral a partir de tan escasos materiales. Sus profecías, en efecto, se cumplieron en términos generales, no en aspectos concretos. No pudo prever la muerte de Lord Londonderry,260 hecho que trajo consigo una época de cambio en la política de Inglaterra,261 especialmente en lo que respecta a asuntos exteriores; tampoco que la marina de su país lucharía a favor y no en contra de los griegos, y que en la batalla de Navarino262 se aseguraría la emancipación 260
Robert Stewart Vizconde Castlereagh (1769-1822) fue ministro de asuntos exteriores británico desde 1812 a 1822, durante los reinados de Jorge III y Jorge IV, formando parte del gabinete ministerial del Conde de Liverpool. Fue también 2º Marqués de Londonderry desde 1821, título que heredó a la muerte de su padre y que ostentó únicamente durante unos meses debido a que, tras desarrollar paranoia, manía persecutoria y constantes periodos de nerviosismo y locura, acabó suicidándose en abril de 1822. Castlereagh/Londonderry era conservador y contribuyó enormemente a la creación del Congreso de Viena. Era partidario de que Gran Bretaña no interviniera en asuntos internos de los diferentes países del continente europeo (https://www.britannica.com/biography/Robert-Stewart-Viscount-Castlereagh-2nd-marquessof-Londonderry; consultado el 19/4/2021). Shelley fue siempre crítico con su figura y con sus políticas represivas hacia cualquier intento de rebeldía frente el status quo. Destaca la supresión con dureza de los intentos nacionalistas de Irlanda. El poeta lo cita como uno de los culpables de la llamada “Masacre de Peterloo” (“The Peterloo Massacre”, 16 de agosto de 1819), en la que una gran masa de miles de manifestantes descontentos que solicitaban reformas parlamentarias fue atacada en un descampado de la ciudad obrera de Manchester (St Peter’s Field) por un pelotón de soldados y caballería que disparó a discreción, matando a varias personas e hiriendo a centenares, entre ellos a numerosas mujeres y niños. Del suceso tuvo noticia Shelley en Pisa.
Escribió varios poemas al respecto, entre los cuales destacan dos en los que culpa directamente a Castlereagh de la matanza: “Lines Written during the Castlereagh Administration” (escrito entre 1819 y 1820 pero publicado en The Atheneum, el 8 de diciembre de 1832) y la balada “The Mask of Anarchy. A Poem”, publicada en Londres por Edward Moxon en 1832 (II: “I met Murder on the way – / He had a mask like Castlereagh – / Very smooth he looked, yet grim; / Seven blood-hounds followed him”, l. 5-8 [trad.: Conocí al Asesinato por el camino. / Llevaba una mascara de Castlereagh. De aspecto muy suave, pero oscuro; / Siete sangrientos lobos le seguían]). En “The Mask of Anarchy” el poeta atribuye propiedades mortíferas y demoníacas a los principales ministros de la administración de Lord Liverpool (a Castlereagh la máscara de la Muerte nada menos).
261 Al fallecer Castlereagh/Londonderry inesperadamente, la política exterior británica cambió para beneficio de los griegos. Su sucesor en el cargo de ministro de asuntos exteriores fue el también Tory (aunque más liberal que su antecesor), George Canning (1770-1827), enemigo acérrimo de Castlereagh, partidario de apoyar para beneficio de Gran Bretaña al mayor número de movimientos independentistas, entre los cuales destacaron los latinoamericanos contra España y los griegos contra el imperio otomano.
262 La batalla de Navarino (2 de octubre de 1827) fue decisiva para la independencia de Grecia.
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griega de los turcos. Casi en contra de lo racional, así se lo parecía a él, se mostró convencido de que Grecia acabaría triunfando; y con este ánimo, auguraba un final feliz; sin embargo, fue mientras sufría por las vicisitudes que se habrían de afrontar, cuando compuso la obra.
Hellas fue una de sus últimas composiciones y está entre las más bellas.263 Los coros son especialmente imaginativos y melódicos en su versificación. Hay algunas estrofas que con suma belleza demuestran el singular estilo de Shelley; como, por ejemplo, la aseveración de que el imperio del intelecto debe ser por siempre el legado del país de Homero, Sófocles y Platón: ‘But Greece and her foundations are Built below the tide of war, Based on the crystàlline sea Of thought and its eternity.’264 Y de nuevo, esa verdad filosófica imaginada con suma fortuna de la forma que sigue: ‘Revenge and Wrong bring forth their kind, The foul cubs like their parents are,
Gran Bretaña, Rusia y Francia acordaron (6 de julio de 1827) exigir un armisticio al imperio otomano. Al rechazar la propuesta de armisticio, Sir Edward Codrington, comandante en jefe del Mediterráneo, el contralmirante de Rigny por parte francesa y el contraalmirante Conde Heiden por parte rusa se enfrentaron a la marina egipcia-turca comandada por el almirante Tahir Bajá en Navarino, cerca de la isla de Hidra. Ibrahim Bajá no podía atacar por mar, pero continuó la guerra por tierra y procedió a la quema y masacre sistemática de los pueblos griegos y sus habitantes. Con la derrota naval otomana Ibrahim Bajá abandonó Grecia, con lo que prácticamente concluyó la guerra de independencia.
263 Mediante sus palabras de alabanza al poema de su marido, Mrs Shelley pretende contrarrestar la indiferencia, el escepticismo (en alguna ocasión incluso la hostilidad) con que se recibió Hellas en Gran Bretaña. Resultaba un poema excesivamente oscuro, alejado de los intereses de la gran masa y era obra de un exiliado en Italia marcado por el escándalo y alejado de la escena política británica. Para más detalles, véase In Defence of Hellas. An Analysis of Shelley’s Hellas and its Reception, de Mariann Cesilie Løkse (Universitetet i Tromsø [The Artic University of Norway], 1994, 17-18 y 30).
264 Trad.: Pero Grecia y sus cimientos están / Construidos por debajo de la marea de la guerra, / Apoyados en el mar cristalino / Del pensamiento y su eternidad.
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Their den is in the guilty mind, And Conscience feeds them with despair.’265
La conclusión del último coro es uno de sus poemas líricos más bellos. Las imágenes son harto peculiares y majestuosas; su profecía, algo en lo que a los poetas les encanta recrearse, era la Regeneración de la Humanidad, y esa regeneración que refleja el esplendor pasado de tiempos inmemoriales, de la cual tanta riqueza intelectual hereda, así como el recuerdo de virtuosos actos del pasado, debe otorgar a la posesión de la felicidad y la paz un valor multiplicado por diez.
265
Trad.: La Venganza y la Maldad paren a los suyos, / Las infectas crías como sus padres son, / Su madriguera se encuentra en la mente culpable / Y la Conciencia les alimenta de desolación.
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Memorias de los protagonistas del 1821